
La disyuntiva del Caribe: ¿cómo salir de los hidrocarburos sin afectar la economía de la región?
Dos centros de estudio de la región, Fundesarrollo (Barranquilla) y Cesore (Valledupar), presentaron un informe en el que cuestionan los impactos de una transición acelerada sobre la economía de los departamentos del Caribe. ¿Qué proponen y cuáles son los impactos que encontraron?
La transición energética es una necesidad para el mundo y para Colombia. Mucho se habla de la necesidad de dejar de depender de combustibles fósiles, de “limpiar” la matriz energética y avanzar hacia energías más limpias. Sin embargo, un debate sobre la mesa en medio de ese proceso es el impacto económico que esta transición puede tener sobre los territorios productores, dependientes de actividades como la producción de carbón o el petróleo.
Por eso, dos centros de estudio del Caribe colombiano levantaron la voz e hicieron un llamado al Gobierno nacional para que la transición energética en la Región Caribe “sea un proceso gradual”. Esos think tanks caribeños son la Fundación para el Desarrollo del Caribe (Fundesarrollo), un tanque de pensamiento basado en Barranquilla, y el Centro de Estudios Socioeconómicos y Regionales (Cesore), ubicado en Valledupar.
El estudio titulado 'Hacia la energía y la minería sostenible en el Caribe' encontró que la reducción abrupta en la producción de esos combustibles podría reducir el PIB regional un 10,6 por ciento y el PIB nacional un 8,7 por ciento, con impactos significativos en los departamentos con mayor dependencia, como La Guajira y Cesar.
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