
Falta de pago e incertidumbre: el drama de ser contratista del Estado mientras la ‘formalización’ que prometió Petro no despega
Diciembre y enero son los meses más difíciles para miles de contratistas de entidades públicas. Pagos que no llegan, labores sin remuneración e incertidumbre por las renovaciones agobian de nuevo a trabajadores y sus familias. Mientras tanto, la promesa del presidente Petro de acabar con esta figura y formalizar 700.000 contratos avanza a paso muy lento y no se cumplirá.
“En diciembre me tocó guardar cada peso como un tesoro, porque sabía que en enero iba a estar sin contrato y sin plata”, dice Sandra*, una profesional de la salud que trabaja para una alcaldía municipal y lleva un año saltando entre contratos de prestación de servicios de tres meses. En las últimas semanas del año pasado “trabajó como nunca” para cerrar todos sus pendientes y que así su supervisor le diera el visto bueno al anhelado pago.
Sin embargo, la plata no ha llegado. Los informes se enredaron entre la burocracia y el flujo de caja y Sandra está ‘en los rines’ mientras espera el mensaje de que su contrato será renovado. “No puedo renunciar porque este trabajo me lo consiguió un familiar y no le puedo quedar mal [...] tampoco creo que vaya a conseguir un puesto igual, porque tengo poca experiencia”, dice.
La de Sandra es la realidad de 469.017 personas que —según datos de Colombia Compra Eficiente al 27 de diciembre de 2024— están vinculados al Estado a través de un contrato por prestación de servicios. El tema, aunque ha sido paisaje, también se convirtió en una bandera política en 2022 cuando el entonces candidato Gustavo Petro prometió acabar con esta figura y, ya como presidente, puso la propuesta en la lista de prioridades:
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