
MinHacienda y MinEnergía destinan 1,5 billones para sostener el servicio de energía: el primer giro será de 300.000 millones
El Gobierno se comprometió a pagar una deuda que atraviesa toda la cadena eléctrica y que el fenómeno de El Niño de este año está poniendo a prueba. Es un plan de contingencia con el objetivo de “evitar que las dificultades financieras del sector comprometan la continuidad y confiabilidad del servicio”.
El Ministerio de Hacienda y Crédito Público, en conjunto con el Ministerio de Minas y Energía, anunciaron este lunes 24 de agosto que el Gobierno nacional destinará 1,5 billones de pesos al sector energético para lo que resta de 2026. La plata, según el comunicado, busca evitar que los problemas financieros de las empresas del sector con problemas de liquidez golpeen a los usuarios con cortes o fallas en el servicio.
En los próximos días, el Gobierno hará efectivo un giro de $300.000 millones destinado a pagar la deuda corriente que tiene con los generadores térmicos. Será la primera cuota de un compromiso que se extenderá, mes a mes, a partir de septiembre para cubrir la deuda corriente de los generadores térmicos. Este es un esfuerzo adicional, además de los subsidios de energía y gas para los estratos 1, 2 y 3 que el Estado ya tiene comprometidos.
Según el comunicado, el sistema eléctrico colombiano arrastra una crisis de liquidez que afecta la cadena de pagos entre generadoras, transmisoras, distribuidoras y comercializadoras; es decir, entre las empresas que producen la energía, la llevan hasta las ciudades y la cobran al usuario final.
Natalia Gutiérrez, la presidente de Acolgen, la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica, dijo que esta decisión de "pagar la energía que ya fue entregada no es un beneficio para los generadores: es una condición básica para que el sistema pueda seguir funcionando".
El plan consta de tres frentes
Este proyecto es apenas la primera parte de lo que el Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella bautizó como el “Plan Energía YA”. Es un plan de tres fases en el que la primera sería ese de la liquidez.
El segundo apunta a la sostenibilidad del sistema a mediano plazo con, a su vez, tres líneas de acción concretas. La primera sería fortalecer los contratos de largo plazo entre generadores y comercializadores para que los usuarios queden menos expuestos a la volatilidad de la bolsa de energía y a las presiones que ejerce el clima. El Gobierno nacional también pretende revisar la estructura tarifaria para que el servicio sea sostenible en todas las regiones del país. Y, por último, concentrarse en una de las zonas con los servicios eléctricos más problemáticos: el Caribe. Para ello, diseñará en los próximo meses un plan de mejoramiento integral para la prestación del servicio con la mira puesta en la gestión, el desempeño y la gobernanza de las empresas prestadoras.
El tercer frente es de gestión política y territorial, ya que el Ejecutivose comprometió a trabajar con gobernaciones y alcaldías para que las entidades públicas paguen a tiempo sus propios servicios públicos. Muchas veces se queda de últimas en los presupuestos municipales y departamentales, y que también le pega a la caja de las empresas del sector.
Para llevar esas medidas a buen puerto, el Gobierno anunció que trabajará de manera articulada con la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) y la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, entidades que tendrán que definir la regulación necesaria para que las soluciones estructurales queden en firme, más allá de los giros de plata.
¿Por qué se llegó hasta acá?
La razón estructural para llegar hasta aquí, según el comunicado, es una deuda que "se agravó durante el gobierno anterior por la falta de soluciones" al problema de liquidez. Desde marzo, los gremios establecían que la deuda del Gobierno era de más de nueve billones y Andesco advertía que si no se pagaban los subsidios se apagaba el país. En mayo, la deuda de Air-e, una de las empresas de energía en el Caribe, con los generadores térmicos ya rondaba los 1,5 billones y que las plantas solo recibían 85 pesos por cada 100 facturados. A fines de julio, el entonces Ministerio de Minas y Energía, bajo el saliente ministro Edwin Palma, ya había expedido una resolución para exigirle resiliencia al sistema interconectado, otra señal de que la fragilidad de la red venía de atrás. Y ese mismo mes, con los embalses del país por debajo de la meta de la CREG y un déficit de energía firme que XM calculó en 5.468 gigavatios hora para el periodo entre 2026 y 2027.
Y también está la razón climática, que es el fenómeno de El Niño. Citando a XM, el operador del Sistema Interconectado Nacional y administrador del Mercado de Energía Mayorista, el comunicado señala que los aportes hídricos a los embalses del país estuvieron alrededor del 76 % de la media histórica en mayo y junio, y cerca del 80 por ciento en julio. Con menos agua disponible, las hidroeléctricas generan menos y el sistema tiene que echar mano de las plantas térmicas, que dependen de gas, carbón o combustibles líquidos y cuyos costos de operación son más altos. El propio comunicado agrega que los efectos de El Niño "eran previsibles desde hace varios meses".
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