1 Marzo 2023

Reforma laboral: lo que el Congreso deberá tener en cuenta

Crédito: Fotoilustración: Yamith Mariño

La reforma laboral que propone el presidente Gustavo Petro les devuelve garantías a los trabajadores formales y ampara por fin a los "independientes" que trabajan para las plataformas. Sin embargo, encarece la contratación y no propone herramientas para reducir la informalidad.

Por: Angélica M. Gómez

Si todo sale como está previsto, el 16 de marzo, apenas un día después de que inicie la legislatura ordinaria, el Gobierno presentará a consideración del Congreso su proyecto de reforma laboral. Por ahora, el borrador del proyecto ya está en manos de gremios, sindicatos y expertos que participan en las mesas de diálogo que instaló el Ministerio de Trabajo para cumplir con la promesa de presentar reformas consensuadas. 

El documento, de apenas 37 páginas, les devuelve a los trabajadores algunas garantías que habían sido eliminadas y acoge las recomendaciones y los acuerdos con los que Colombia se ha comprometido en la Organización Internacional del Trabajo (OIT). 

Sin embargo, advierten los expertos, el proyecto se queda corto en plantear soluciones a la informalidad laboral y en crear alternativas para reducirla; tampoco incentiva la creación de nuevos empleos formales ni flexibiliza el mercado, algo en lo que los expertos han insistido por años. 

Cristina Fernández, economista investigadora de Fedesarrollo, advierte que el proyecto está "creado para un mercado laboral como el que existía hace 20 años, pero sin informalidad donde la única forma de trabajo posible era un trabajo de tiempo completo en una empresa, de la cual sólo se salía para la jubilación".

El lado de los trabajadores

Según el Dane, al cierre de enero Colombia tenía 21,5 millones de ocupados, de los cuales 10,08 millones estaban ubicados en las 13 ciudades principales del país y sus Áreas Metropolitanas.

Para quienes son empleados formales, el borrador de la reforma laboral promete devolver algunas garantías. Por ejemplo, las horas extras ya no empezarían a las nueve de la noche sino a las seis de la tarde, y el pago de trabajo en dominicales y festivos no se haría en una proporción del 75 por ciento del valor de un día laboral normal, sino del ciento por ciento. 

Jaime Tenjo, profesor de economía y experto laboral de la Universidad Javeriana, agregó que el proyecto de reforma también fortalece la actividad sindical en el país, que se había visto debilitada”, al punto que solo entre 6 y 7 por ciento de los trabajadores en el país están organizados en sindicatos. 

La reforma también contempla la protección laboral para los trabajadores que se sirven de las plataformas tecnológicas de servicios; y regulación para las plataformas, que tendrán que aportar al sistema de seguridad social dependiendo del número de horas que duren conectados los trabajadores que la usan; los domiciliarios, por ejemplo.

Pero estos mecanismos, advierte, Fernández, tienen el efecto contrario al deseado: terminan excluyendo a los de siempre y generando más informalidad pues "hacen más costosos los empleos que suelen ser la puerta a la formalidad".

El lado de los empresarios

Sin embargo, la mayor advertencia del borrador de la reforma laboral es que nuevamente aumenta los costos de contratar formalmente a los trabajadores. Con mayores costos, es más probable que las empresas se abstengan de abrir nuevos puestos de trabajo, o que se incentive la informalidad, que en enero llegó al 59 por ciento de los trabajadores, según el Dane. 

Tenjo advirtió que “aunque también hay normas que tratan de limitar la informalidad, son normas legales y el problema de la informalidad es que a veces, a pesar de las leyes, simplemente existe porque es muy costoso ser formal o para los empleadores o para los trabajadores”.

Por otro lado, el proyecto de reforma no incluye medidas que incentiven la creación de nuevos puestos de trabajo o que hagan más fácil la contratación formal. Esto, pese a que el Plan Nacional de Desarrollo –que también está en manos del Congreso para su aprobación– pretende ampliar el Programa de Apoyo al Empleo Formal (PAEF) para crear nuevos empleos, que ha demostrado resultados positivos desde su creación en la reforma tributaria de 2021.

El mercado laboral seguiría siendo tan rígido que las empresas mantendrían altos los costos de contratar formalmente y las dificultades para despedir a algún trabajador. Si es difícil despedir a un trabajador, los empleadores van a pensarlo dos veces antes de contratarlos, mientras que si fuera más fácil terminar los contratos laborales, probablemente habría más generación de empleo, dijo Tenjo. 

Rosmery Quintero, presidente de Acopi, el gremio de las pequeñas y medianas empresas, advirtió que "tratar de que el contrato a término indefinido sea la regla general es limitar las posibilidades de vinculación y buen relacionamiento de acuerdo con las características propias de las empresas y de los sectores". 

A eso se añade que la reforma no incluye, según Tenjo, sistemas de protección modernos a los ingresos de los trabajadores; por ejemplo, la creación de un buen seguro de desempleo. "En Colombia la forma como protegemos el ingreso de los trabajadores es protegiendo el empleo y dificultando los despidos, mientras que en el mundo moderno se han generado seguros de desempleo que les garantizan a los trabajadores ingresos por un periodo de tiempo relativamente largo a pesar de no tener empleo”, opinó Tenjo.

Para Fernández, lo que el país necesita es "pensar en la posibilidad de un trabajo formal por horas; eliminar las inequidades que enfrentan los que ganan menos ingresos (tarifas más altas para los independientes, costos mayores para las microempresas, menores posibilidades de pensión) porque estas inequidades afectan más que proporcionalmente a los trabajos que tradicionalmente sirven como puerta de entrada a la formalidad".