
Plata, negocios y patrocinadores: la billetera de los presidenciables del Centro Democrático
De izquierda a derecha: Andrés Guerra, María Fernanda Cabal, Miguel Uribe Londoño, Paloma Valencia y Paola Holguín. Fotoilustración Yamith Mariño.
Los cinco competidores en el partido del expresidente Álvaro Uribe no solo gozan de importantes patrimonios, sino que también han contado con el apoyo de importantes grupos empresariales con intereses en el Congreso. En la segunda entrega de 'Las Billeteras Presidenciables', CAMBIO revisó los patrimonios de los aspirantes del Centro Democrático, así como sus negocios y patrocinadores.
Por: Claudia Quintero
“Sin dinero no hay política”, dicen algunos, y en las campañas parece más claro que nunca. Es indispensable para llegar a los territorios, mover gente, hacerse conocer, aceitar maquinaria y al final lograr un puesto de poder. Por eso, algunos candidatos terminan haciendo campañas millonarias y algunos hasta sobrepasan los topes. Todo un derroche de recursos que esperan reponer cuando lleguen a los cargos.
A quienes no les faltan buenos recursos y relaciones con los empresarios son a los cinco precandidatos del Centro Democrático: Paloma Valencia, María Fernanda Cabal, Paola Holguín, Andrés Guerra y Miguel Uribe Londoño, quienes tienen patrimonios sólidos, negocios prósperos y buenos patrocinadores que les han permitido financiar sus campañas y las de sus aliados.
Por ello, en esta segunda entrega de ‘Las billeteras Presidenciables’, CAMBIO revisó la información disponible sobre los patrimonios, las cuentas y los negocios de los cinco uribistas que quieren llegar a la Casa de Nariño.
Además, este medio consultó a las campañas de los cinco precandidatos para saber cómo se están financiando en esta etapa, pero solo respondieron Andrés Guerra y Paloma Valencia. Es cierto que la campaña no se ha iniciado oficialmente, así que los precandidatos no están obligados a reportar sus gastos y ese es justo uno de los mayores problemas de este periodo gris.
Paloma Valencia, de las entrañas de la política y una de las más adineradas entre los cuatro competidores
La senadora Paloma Valencia no siempre estuvo en el mundo político, aunque sí viene de las entrañas de la política. Es nieta del expresidente Guillermo León Valencia y de Mario Laserna Pinzón, uno de los fundadores de la Universidad de Los Andes.
Valencia debutó en el Senado en 2014 y desde entonces mantiene su curul. Para sus compañeros del Congreso, es una de las voces “juiciosas de la derecha” y, quizá, una de las más mesuradas. Además de esas cualidades políticas, en el tarjetón de precandidatos del Centro Democrático ella es una de las más adineradas.
Con corte a 2023, la senadora reportó un patrimonio líquido de 2.996 millones de pesos y en ese momento sus deudas estaban en 534 millones. Además, según su declaración de conflictos de interés de 2024, recibió ingresos por 586 millones de pesos producto de su salario, 42 millones por concepto de cesantías, 38 millones de pesos por arriendos y 317 millones de otros ingresos. Es decir, 985 millones al año.
También reportó ser propietaria de un inmueble en Bogotá que está avaluado en 750 millones de pesos, el 75 por ciento de otro inmueble avaluado en 1.577 millones de pesos, y un inmueble en Ibagué, Tolima, avaluado en 30 millones de pesos. Además, es propietaria de seis cuentas de ahorro: cinco en Colombia y una en Estados Unidos.
En cuanto a los conflictos de interés, la precandidata presidencial mencionó que no tiene ninguna participación en sociedades o juntas directivas. Tampoco reportó tener alguna actividad económica privada. Sin embargo, sí tiene familiares que participan en negocios específicos y que podrían generarle conflictos de interés, como sus suegros: Carmen Barraquer, médica y accionista de la Clínica Barraquer, y Manuel Rodríguez Becerra, exministro, profesor y accionista de editorial. También incluyó a su cuñada, Valeria Saldarriaga Sola, representante legal de un laboratorio químico.
Esto es clave, porque Valencia es una de las mayores opositoras de la reforma a la salud que presentó el Gobierno de Gustavo Petro y que está estancada en la Comisión Séptima del Senado.

‘Las endulzadas’ en su campaña al Congreso en 2022
Valencia también ha contado con importantes aportes del sector privado en sus aspiraciones al Congreso. Por ejemplo, en 2022, la campaña de la senadora costó 714 millones de pesos. De esos recursos, Valencia reportó que 31 millones de pesos fueron por concepto de créditos o aportes propios o provenientes de sus cónyuges o familiares. Mientras que, por el concepto de contribuciones, donaciones y créditos de particulares, la campaña reportó 573 millones de pesos. Los 110 millones de pesos restantes los puso el Centro Democrático.
¿Quiénes donaron a su campaña? Hay desde personas naturales hasta empresas claves en el país que tienen intereses particulares, en especial en el impuesto saludable. Entre esas:
- Colombina
- Arrocera La Esmeralda
- Riopaila
- Manuelita
- Tecnoquímicas
Ahora, que está en la competencia por la Presidencia en el Centro Democrático, aseguró que su campaña es austera.
“Lo hemos financiado con recursos propios y con donaciones de algunos amigos. Sin embargo, en la contienda interna que terminará en diciembre o enero, requeriremos más recursos para una campaña principalmente digital, porque nuestras condiciones de seguridad han empeorado”, le dijo a CAMBIO.
María Fernanda Cabal, la ‘generala’ con buen capital
La siguiente competidora en el Centro Democrático con más recursos es María Fernanda Cabal, una de las más votadas de su partido y quien se ha caracterizado por tener posturas más radicales.
La ‘generala’, como le dicen en su campaña, tiene su declaración de renta desactualizada. La información más reciente es de 2021, y en ese año reportó un patrimonio líquido de 2.856 millones de pesos y deudas por 92 millones.
Además, en su declaración de conflicto de interés —que corresponde a 2023— reportó ingresos por 442 millones por el concepto de salario, 37 millones por cesantías y 23 millones por arriendos.
Cabal es una de las competidoras de este partido que más bienes inmuebles reportó: uno en Barranquilla, avaluado en 155 millones de pesos y ocho en Bogotá, que están avaluados en 2.246 millones de pesos. Además, mencionó inversiones por 39 millones de pesos.
Por otro lado, Cabal indicó que tiene participación en las juntas directivas de Inversiones Lafaurie Cabal, Lafaurie S en C y Student Travel Center, tres empresas de su familia que se dedican a las inversiones en propiedad raíz, turismo, ganadería y agroindustria.
En su declaración de conflicto de interés, la senadora mencionó a su esposo, José Félix Lafaurie, presidente de la Federación Nacional de Ganaderos (Fedegan), y a sus hijos, quienes tienen empresas relacionadas con la pastelería y los viajes.

Una campaña con aportes propios y donaciones millonarias
Cabal llegó al Congreso en 2013, tras ser elegida representante a la Cámara. Luego, en 2018, saltó al Senado y en 2022 repitió en esa corporación. Aunque en ese año aspiró a la presidencia al interior de su partido, quedó segunda en la encuesta.
En esa contienda de 2022, Cabal invirtió millonarios recursos. Según lo reportado en Cuentas Claras, su campaña costó 1.200 millones de pesos. De ese monto, 264 millones fueron por concepto de crédito o aportes del patrimonio de los candidatos, sus cónyuges o compañeros permanentes. Mientras que por el concepto de contribuciones, donaciones y créditos se reportaron 834 millones de pesos. Además, a su campaña ingresaron 110 millones de pesos por concepto de recursos de origen privado que los partidos o movimientos políticos destinaron.
Entre los aportantes externos de su campaña también hay empresas como:
- Garantimotos SAS
- Riopaila
- JGB
Andrés Guerra, el ‘¿gerente’ que financió la campaña con recursos propios y terminó embargado
El tercer precandidato del Centro Democrático con el patrimonio líquido más alto es Andrés Guerra, quien debutó en el Congreso en 2022 por un pedido del expresidente Álvaro Uribe. Guerra venía de hacer política en Antioquia, porque fue diputado, y en ese departamento tiene su capital político y negocios.
Según su declaración de renta de 2023, tiene un patrimonio líquido de 2.313 millones de pesos, y deudas por 995 millones de pesos. Además, en su declaración de bienes y conflicto de interés —que es de 2024—, el congresista reportó ingresos por 1.352 millones de pesos. De esos recursos, 360 millones son por el concepto de salario y demás ingresos laborales, 17 millones por cesantías, 223 millones por gastos de representación y 750 por otros ingresos.
Por otro lado, el ahora precandidato presidencial reportó dos bienes inmuebles en Rionegro, Antioquia, avaluados en 465 millones de pesos, y bienes muebles avaluados en 661 millones de pesos.
Aunque no reportó participación en juntas directivas, sí tiene actividades privadas que están relacionadas con la cría y venta de ganado. Un negocio familiar en el que está desde hace años y que, según le dijo a CAMBIO, le permite financiar sus propias campañas.

Comparado con sus compañeras, Guerra fue el que menos recursos invirtió en su campaña al Congreso en 2022. Destinó 581 millones de pesos, según lo reportado en Cuentas Claras. De esos gastos, 290 millones de pesos corresponden a recursos propios, mientras que 291 millones de pesos son de créditos y donaciones.
Además, el senador reportó ocho donantes, la mayoría personas naturales. Solo hay una empresa, Inversiones Quimbayito S.A., que se dedica al arrendamiento de inmuebles.
Luego de su campaña, el senador quedó debiendo 165 millones de pesos que, entre otras cosas, aún no ha terminado de pagar. De hecho, Vorágine reveló que Guerra tiene una parte de su salario embargado por una deuda de esa contienda.
Sin embargo, en diálogo con CAMBIO el senador aseguró que este mes terminará de pagar ese saldo. Además, insistió en que esta campaña por la Presidencia, como sus procesos electorales anteriores, también será financiada con recursos propios.
“Mis ingreesos provienen de un trabajo juicioso en el sector privado rural con su familia y que tienen que ver con la ganadería, la lechería, entre otros”, dijo.
Paola Holguín, la siempre escudera de Uribe
La senadora Paola Holguín, quien debutó en el Congreso en 2014, es una de las escuderas del expresidente Álvaro Uribe Vélez. Fue asesora durante su gobierno, encargada de asuntos políticos en la embajada de Colombia en México, y ha escrito libros sobre el líder político de su partido.
De todos sus compañeros que se disputan ser el candidato del partido para las presidenciales, ella es quien tiene un menor patrimonio líquido, pero no es la que menos recursos gastó en su campaña al Congreso en 2022.
Según su declaración de renta, para el año gravable 2023 reportó un patrimonio de 1.490 millones de pesos y sus deudas no superaron los 36 millones de pesos. Además, según su declaración de ingresos y bienes —que corresponde a 2025—, tuvo ingresos de 399 millones de pesos por salario y 296 millones por cesantías y gastos de representación.
Por otro lado, Holguín reportó ser propietaria de seis bienes inmuebles: dos en San Jerónimo, Antioquia, avaluados en 6 millones de pesos. Un inmueble en Envigado, avaluado en 182 millones de pesos, otro en Medellín, avaluado en 119 millones de pesos y dos más en Envigado, avaluados en 15 millones de pesos.
Al revisar las declaraciones de la senadora, no reportó tener un eventual conflicto de interés ni participación en juntas directivas. También indicó que no tiene actividades económicas privadas.

¿Cuánto costó su campaña al Congreso en 2022?
En 2022, cuando hizo campaña por repetir Senado en la lista del Centro Democrático, Holguín gastó 628 millones de pesos. Y de esos recursos, 80 millones de pesos fueron aportes propios, mientras que 468 millones de pesos provienen de contribuciones, donaciones o créditos de particulares. Además, la ahora senadora quedó debiendo 188 millones de pesos de aquella contienda.
En su campaña también hubo donaciones considerables de empresas como:
- Distracom S.A.
- Greenland Investments S.A.S.
- Minerales Santa Ana Colombia S.A.S.
Miguel Uribe Londoño, el nuevo competidor y con poca información financiera
El último de los precandidatos del Centro Democrático en entrar en la contienda fue Miguel Uribe Londoño, quien llegó a asumir las banderas de su hijo, el senador Miguel Uribe Turbay, quien fue asesinado en un atentado. Uribe Turbay pasó dos meses en el hospital antes de morir.
De la vida pública de Londoño se conoce que fue secretario económico de la Presidencia en el Gobierno de Julio César Turbay Ayala, accionista del noticiero Criptón, senador por el partido Conservador entre 1990 y 1991, director de Proantioquia (1982-1984), presidente de la Federación Nacional de Cacaoteros (1989-1997) y uno de los fundadores del Centro Democrático. En los últimos años, estuvo más bien detrás de los escenarios, pero decidió volver a los reflectores para tomar las banderas de su hijo.
Como Londoño no ha sido funcionario público en los últimos años, su información financiera y su declaración de bienes y conflictos de interés no están disponibles en plataformas de libre acceso. Por ello, CAMBIO consultó a su campaña, pero al cierre de esta edición no emitieron respuesta alguna.
Aunque tampoco se sabe cómo está financiando su campaña, congresistas y políticos del partido le han dicho a este medio que uno de los empresarios que lo apoya es Manuel Santiago Mejía, presidente del grupo Corbeta.

Así las cosas, es claro que si para hacer campaña se necesita plata, pues los cinco precandidatos del Centro Democrático la tienen y ya la empezaron a mover. ¿A quién le saldrá mejor la gestión de sus recursos para lograr votos?
Lea los comentarios






