
Militar fue echado del Ejército por reportar robo de fusiles que irían al Clan del Golfo
El sargento segundo Carlos Mario Gómez Hincapie.
La historia del sargento Carlos Mario Gómez, un almacenista que descubrió ventas clandestinas de armas y municiones del Ejército en una zona dominada por el Clan del Golfo.
Por: Alfredo Molano
Cuando el sargento segundo del Ejército Carlos Mario Gómez Hincapié llegó al batallón Vélez en San Pedro de Urabá, supo que su traslado era una nueva prueba de las muchas que ha enfrentado en los más de 19 años de servicio militar. Lo que no alcanzó a imaginar es que en pocos días su carrera acabaría por cuenta de hacer lo correcto. Tampoco alcanzó a sospechar que por cumplir las leyes y respetar las normas, como en teoría se lo enseñaron, su vida correría riesgo. La razón: el suboficial, que llegó para asumir como almacenista, se percató al recibir el inventario del batallón de que las cuentas de armas, municiones y elementos de intendencia no cuadraban. Encontró un faltante de casi 90.000 cartuchos, 22 fusiles y 130 granadas, entre otros elementos.
“En cuanto llegué al batallón en San Pedro tuve un inconveniente con el comandante. El señor me pidió que le hiciera un servicio de carácter personal, humillante; yo le saqué el reglamento y le dije que yo no hacía eso, que yo había sido enviado como almacenista, que tenía 20 años en el Ejército y no había sido entrenado para atender caprichos de los superiores. El señor se puso furioso y me echó. Yo ni había recibido el almacén. Volví a Carepa y me le presenté a mi superior, le conté lo que había pasado y el mayor me ordenó volver a San Pedro porque le daba tranquilidad mi trabajo”. Esta situación, más el afán del anterior almacenista por entregar a las carreras su puesto, le despertó sospechas.
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