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Décimas de Violeta Parra

Décimas de Violeta Parra
Caminando por la décima
Los Danieles

Décimas de Violeta Parra

Probablemente la más vasta obra en décimas que se ha escrito en América Latina, y una de las más bellas, es la Autobiografía en verso de Violeta Parra, inolvidable poeta y música chilena nacida en 1917. Miembro de una notable familia de artistas, era hermana del gran poeta Nicanor; sus hijos Isabel y Ángel también cantaron contra la injusticia y la pobreza. Su autobiografía contiene cientos de estrofas que emplean términos y recursos lingüísticos populares. Escrita entre 1954 y 1958, se publicó por primera vez en 1970, tres años después de que Violeta le diera gracias a la vida y se suicidara por amor. Ofrecemos unas pocas décimas del primer canto.

Por: Caminando por la décima

Autobiografía en verso

*Pa’ cantar de un improviso
se requiere buen talento,
memoria y entendimiento,
fuerza de gallo castizo.
Cual vendaval de granizos
han de florear los vocablos,
se ha de asomar hast´el diablo
con muchas bellas razones,
como en las conversaciones entre
San Peiro y San Paulo.

Tamién, señores oyentes,
se necesita estrumento,
muchísimos elementos
y compañero ´locuente;
ha de ser güen contendiente,
conoce´or de l´historia;
quesiera tener memoria
pa´entablar un desafío,
pero no me da el senti´o
pa´ finalizar con gloria.

Muda, triste y pensativa
ayer me dejó mi hermano
cuando me habló de un fulano
muy famoso en poesía.
Fue grande sorpresa mía
cuando me dijo: “Violeta,
ya que conocís la treta
de la vers'á popular,
princípiame a relatar
tus penurias a lo pueta”.

Válgame Dios, Nicanor,
si tengo tanto trabajo,
que ando de arriba p'abajo
desentierrando folklor.
No sabís cuánto dolor,
miseria y padecimiento
me dan los versos qu'encuentro;
muy pobre está mi bolsillo
y tengo cuatro chiquillos
a quienes darl´el sustento.

Pero, pensándolo bien,
y haciendo juicio a mi hermano,
tomé la pluma en la mano
y fui llenando el papel.
Luego vine a comprender
que la escritura da calma
a los tormentos del alma,
y en la mía, que hay sobrantes,
hoy cantaré lo bastante
pa’ dar el grito de alarma.*

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