
Alcaravanes y otras señales del cambio de las aves en Bogotá
La llegada de especies no nativas y la casi desaparición de otras en el siglo XXI refleja cómo la capital del país, con el cambio climático, la deforestación y otros factores ha cambiado su fauna.
Por: Redacción Cambio
Una familia de alcaravanes llaneros se para sobre un techo metálico de la avenida 72 de Bogotá, a mediodía. Durante los días de verano, unas cinco aves reciben desde allí el calor del sol que recuerda al de los Llanos Orientales, su región natal. Desde hace al menos 23 años estos animales llegaron a la sabana y ahora no es extraño verlos rondando por la ciudad. Son parte de las más de 250 especies de aves identificadas en la ciudad.

El cambio en las temperaturas, la deforestación y la presencia de especies invasoras son algunas de las causas probables para que este y otros animales estén ahora en Bogotá. Su llegada ha estado acompañada de la partida de otros, cada vez menos frecuentes, pese a la riqueza natural de la ciudad: 4.500 parques urbanos, 190 cuerpos de agua, 15 humedales, el páramo de Sumapaz y otros tesoros naturales.
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