
Al borde de la sed
El escritor Azriel Bibliowicz, en texto exclusivo para CAMBIO, hace un recuento de la forma como en este país se han maltratado las fuentes de agua desde la época de la Colonia. Y ahora estamos en el punto aterrador de que si Bogotá sigue creciendo como va, solo tendremos agua para nueve años más.
Por: Azriel Bibliowicz
Hablemos del agua y la espada de Damocles que nos pende encima. La semana pasada, Natasha Avendaño García, gerente del Acueducto de Bogotá, advirtió que si continúa creciendo la capital como va, ¡tendremos agua para solo nueve años!
La última sequía que aún no termina hizo que las represas se secaran y a pesar de las tímidas lluvias de los últimos meses, los embalses no se han podido recuperar, porque la tierra yerma termina por chupar del todo el agua.
La idea del presidente Gustavo Petro de recolectar las aguas lluvias, no sería tan quimérica, si no fuera mentirosa. Ante todo, no resuelve los graves problemas que aquejan al país frente al preciado líquido. Pero, lo peor fue enterarnos que resultó ser una excusa perversa ya que sirvió para aumentarle el presupuesto a la Unidad de Gestión y Riesgo de Desastre (UNGRD) y, como sabemos, dicha plata terminó en “mermelada” para los políticos y fomentó la corrupción en el país. Y el agua lluvia solo remojó la retórica gubernamental.
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