
La sequía del Amazonas hace del paisaje tropical un desierto
El nivel de los ríos se acerca a mínimos históricos, lo que aísla a las comunidades ribereñas. A ello hay que sumar los incendios.
Por: Deutsche Welle
Bajo un sol abrasador, Maciel Oliveira, de 19 años, camina dos horas, paraguas en mano, a través de dunas de arena fina y clara. El entorno se asemeja a un desierto. Hace dos meses, en ese mismo punto, el joven cruzaba el río Solimões a bordo de una rabeta, una de las típicas canoas motorizadas omnipresentes en el Amazonas.
Hoy, muchas de ellas permanecen varadas o abandonadas, a la espera de que los ríos vuelvan a llenarse, algo que, según los expertos, no ocurrirá antes de diciembre. Esto supone no solo la sequía más dura del lugar, sino también la más larga, lo que amenaza la supervivencia del bioma tal y como lo conocemos.
60 de los 62 municipios del estado de Amazonas, así como prácticamente todas las comunidades rurales, se ubican a orillas de ríos, arroyos y lagos. La gran dependencia de la población de estos cursos de agua explica que la emergencia no sea solo medioambiental, sino la crisis humanitaria más grave vivida recientemente en la Amazonia Occidental.
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