
¿Qué es el federalismo y por qué no aplica en Colombia?
CAMBIO consultó con expertos en derecho constitucional sobre por qué en Colombia ha reinado un modelo centralista por encima del federalista. Esto es lo que dijeron.
Por: Paula Ricaurte
El Estado colombiano se ha organizado históricamente bajo un modelo centralista, donde el poder se concentra principalmente en el Gobierno nacional. Esta ha sido una constante desde la Constitución Política de 1886, con la que se estableció al Estado unitario como principal autoridad en el país.
Aunque el centralismo reinante se disminuyó a partir de 1986 con la elección popular de alcaldes y gobernadores, y con el impulso a la participación ciudadana contemplada en la Constitución de 1991, el país nunca volvió a tener un modelo federalista como sí lo hicieron Argentina, Brasil, Alemania o Estados Unidos.

La constitucionalista Liliana Estupiñán Achury define al federalismo como "una forma de Estado compuesta por niveles subnacionales que están dotados de potestades constitucionales, legales, administrativas, fiscales y de justicia que, de ejercerse de forma plena, nunca afectarían la unidad del Estado”.
Según Estupiñán, este modelo ofrece la posibilidad de que todos los niveles de Gobierno gocen de un amplio modelo de distribución de competencias para garantizar el desarrollo del principio de autonomía territorial.
"Los Estados federalistas se caracterizan por tener niveles subnacionales que gozan de un máximo nivel de autonomía territorial, principio que se garantiza desde el texto constitucional o mediante reglas claras sobre quién hace qué con respecto a la organización territorial. Esto se deja claro mediante Congresos o parlamentos bicamerales, en donde una de las cámaras representa a los territorios”, asegura la experta.
¿Por qué Colombia no es un país federalista?

Fabio Enrique Pulido, director del doctorado en Derecho de la Universidad de La Sabana, explica que Colombia no cuenta con un modelo federalista por razones históricas, políticas y sociológicas. La primera tiene que ver con la organización establecida por la Constitución de 1991:
"El artículo 1° de la Constitución Política señala que Colombia es una república unitaria. Esto quiere decir que se adoptó un modelo contrario al federalismo y por eso existe un poder central unificador. El poder legislativo en Colombia está concentrado en el Congreso de la República, lo que significa que los departamentos y municipios no pueden legislar”, afirma el experto.
Según Pulido, con la Constitución de 1991 Colombia adoptó un modelo con el que se buscó otorgar mayor autonomía a las entidades territoriales. “El artículo 1° establece que Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de república unitaria, pero con autonomía de sus entidades territoriales. Esto significa que, aunque el país es unitario, reconoce a la descentralización como un principio fundamental y, por ende, las entidades territoriales —como departamentos, distritos, municipios y territorios indígenas— tienen derecho a elegir sus propias autoridades dentro de un marco constitucional y legal”.
¿Una marca colonial?
Estupiñán, por su parte, asegura que una de las razones por las que Colombia ha tenido una “constante” centralista y no federalista en su historia republicana, tiene que ver motivaciones históricas y con una fuerte influencia francesa.
"La única vez en que Colombia hizo una excepción al modelo centralista o que se abrió a la posibilidad de tener un modelo centro-federal fue con la Constitución de 1853, lo que permitió el surgimiento de los primeros Estados y llevó a la Constitución de los Estados Unidos de Colombia, en 1863”, afirma la experta. Sin embargo, el periodo federal culminó muy pronto con la llegada de la Regeneración y la Constitución centralista de 1886.
"La marca centralista tiene que ver con una fuerte influencia del modelo napoleónico francés, y de alguna manera, con la marca colonial. Si hubiésemos mirado a países como Estados Unidos quizás tendríamos un modelo federal, pero en Latinoamérica la mayoría de países asumieron la forma de Estado unitario francés a excepción de México, Brasil o Argentina”, asegura.
“Un centralismo que afecta la dignidad y la construcción del Estado Social”

En Colombia suele haber fuertes debates en torno a la forma en que está organizado el Estado. Esto se debe, según Pulido, a que en el país se ha generado un proceso contrario al principio de autonomía, el cual debería estar garantizado en todas las entidades territoriales. "El Gobierno nacional ha retomado competencias y un control que anteriormente habían sido transferidos a las entidades territoriales, lo que ha debilitado el modelo de descentralización consagrado en la Constitución Política de 1991", asegura.
Pulido afirma que uno de los problemas que tiene Colombia es que se han concentrado las decisiones políticas y económicas en el presidente, lo que ha reducido la capacidad de gestión local, especialmente en temas relacionados con el manejo de los recursos naturales, el uso del suelo y la ejecución de proyectos de desarrollo.
Estupiñán, por su parte, asegura que el problema tiene que ver con un "centralismo que afecta la dignidad y la construcción del Estado social de derecho en los territorios y a partir del cual se benefician unas entidades sobre otras". De acuerdo con la experta, este modelo ha tenido serias consecuencias en la educación, la salud, la ciencia y la calidad de vida de las personas.
Frente a la pregunta de si es mejor cambiar a un sistema federalista —como lo han propuesto varios constitucionalistas—, Estupiñán asegura que lo mejor es "trabajar sobre el modelo que tenemos, pero haciendo las cosas bien". “Tiene que haber voluntad para ajustar la acumulación de poder, recursos y burocracia que tiene el Gobierno central”, destaca la experta.
Pulido también concuerda con esta postura. “En Colombia hay un problema con la organización del Estado y la falta de autonomía territorial, pero esto no se resuelve con cambiar a un modelo federalista, sino haciendo realidad el modelo de la república unitaria con autonomía territorial”, concluye.
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