
Volcán Puracé aumentó su actividad con emisiones de ceniza, pero se mantiene en alerta amarilla: ¿qué implica?
El Servicio Geológico Colombiano emitió un boletín extraordinario tras detectar cambios internos en el volcán que no se registraban desde 2025.
Por: Juan David Cano
El volcán Puracé, ubicado en el Cauca, está mostrando desde hace varios días señales que preocupan a los expertos que lo monitorean.
Este jueves 23 de julio, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) publicó un boletín extraordinario para advertir que su comportamiento interno se está transformando y que no se puede descartar que en los próximos días esos cambios sean más intensos.
El Puracé hace parte de la cadena volcánica Los Coconucos, en la Cordillera Central, y es uno de los volcanes activos más vigilados del país.
El nuevo reporte del SGC confirma que bajo el cráter, a menos de tres kilómetros de profundidad, se está acumulando energía asociada al desplazamiento de gases y líquidos de origen magmático que interactúan con el agua caliente que circula en el interior del volcán.

A esa actividad se suma la sismicidad producida por el rompimiento de rocas dentro del edificio volcánico, ubicada a profundidades de entre uno y tres kilómetros bajo los volcanes Puracé y Piocollo.
“El sistema continúa evolucionando y es posible que se presenten nuevas emisiones de ceniza que se dispersarán de acuerdo con la dirección predominante de los vientos”, indicó el SGC en el boletín.
Ceniza, gases y anomalías térmicas
La señal más visible del proceso fue una emisión de ceniza registrada el pasado martes 22 de julio, a las 7:50 de la mañana, captada por la cámara Mina, instalada a 2,2 kilómetros al norte de la cima.
De acuerdo con la entidad, varios de los eventos recientes han generado columnas de ceniza que alcanzan hasta 2.100 metros por encima del punto más alto del volcán.
Además, la desgasificación, el escape de gases desde el interior del cráter hacia la atmósfera, ha aumentado tanto en altura como en intensidad.

Los sistemas de monitoreo del SGC, tanto los instalados en tierra como los satelitales, están registrando las cifras más elevadas de dióxido de azufre (SO₂) y dióxido de carbono (CO₂) desde el episodio eruptivo de 2025.
Ambos son gases típicos de la actividad magmática y se toman como indicadores del avance del proceso.
Las cámaras termográficas, que miden el calor emitido por el volcán, también están detectando temperaturas más altas que las observadas en los últimos meses. Las imágenes de satélite, por su parte, muestran anomalías de calor sostenidas dentro del cráter.
Finalmente, el monitoreo geodésico, que mide con precisión los cambios de forma del terreno, indica que la zona comprendida entre los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga sigue deformándose, lo que sugiere presión ejercida desde el interior.
Recomendaciones y estado de alerta
Pese a este cuadro, el nivel de alerta no cambió. El Puracé se mantiene en alerta amarilla. La entidad, sin embargo, dejó abierta la posibilidad de que la situación escale.
“No se descarta la ocurrencia de otros cambios en la actividad volcánica que puedan dar lugar a manifestaciones superficiales de mayor aporte energético o cambios en el estado de alerta volcánica”, señaló el Servicio Geológico Colombiano.

Para las comunidades que viven cerca del volcán, la principal recomendación es no subir a la parte alta de la cadena volcánica y guiarse solamente por la información oficial del SGC y de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), además de acatar las instrucciones de las autoridades locales y departamentales.
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