
El paramilitarismo, el ELN y las disidencias se fortalecen en el sur de Casanare
El Clan del Golfo y las Autodefensas Campesinas de Casanare se expanden por el sur del departamento, mientras el EMC de las disidencias y el ELN siguen atemorizando a la población. Esta es la preocupante radiografía de la Defensoría del Pueblo.
Por: Redacción Cambio
En el sur de Casanare confluyen y se disputan las formas de lucha más crueles: el paramilitarismo, sus herederos, las disidencias –Estado Mayor Central (EMC)– y traidores del Acuerdo de Paz de 2016, el ELN y otros grupos armados sin identificar. En el medio, como suele pasar, quedan los civiles: campesinos, indígenas, niños, niñas, adolescentes, excombatientes, víctimas y defensores de derechos humanos. La situación de riesgo es tan crítica, que la Defensoría del Pueblo emitió una alerta temprana, llamando al Estado a actuar para evitar que ocurran grandes tragedias.
Los municipios en mayor riesgo son Maní, Monterrey, Tauramena, Villanueva y Orocué, cuya importancia estratégica siempre ha interesado a actores armados, pues allí se ha consolidado la industria petrolera, el agro y la ganadería. La Defensoría ha contado múltiples violaciones a los derechos humanos que, además, infringen el derecho internacional humanitario de la población de dichos municipios.

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