
Tragedia en Quibdó: crónica de una casa sepultada
La casa de Rocío y Alberto que quedó sepultada por la montaña junto a la vía Quibdó-Medellín
Rocío Mazo y Alberto Olaya llevaban dos años viviendo al pie de una montaña. Ella era jubilada del magisterio; él, un campesino purasangre. Esta es la historia de la tarde en que una avalancha acabó con sus vidas.
Por: Pía Wohlgemuth N
Afuera, un aguacero que parecía eterno azotaba la montaña desprendiendo trozos de barro. Adentro, en una casa de techo de metal y suelos de baldosa, 50 personas se resguardan de la lluvia amontonadas en seis habitaciones con paredes grises de cemento cubiertas por decenas de fotos, cuatro baños, una piscina plástica y un corredor largo enmarcado de plantas.
Estella Rueda nunca había desconfiado del monte, pero a las 3:15 de la tarde de ese 12 de enero recibió fotos de un desprendimiento pequeño. Sintió preocupación. Una hora y quince minutos después, llamó a Rocío. Durante la conversación, oyó que otra porción de la montaña se desprendía y, hecha esquirlas, caía sobre la carretera Quibdó-Medellín.
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