
Después de múltiples protestas y exigencias ciudadanas, en 2009 comenzó la pavimentación de las dos carreteras que comunican al Chocó con el resto del país, la vía Medellín-Quibdó y la vía Ánimas-Pereira. Estas obras han tenido múltiples retrasos e incumplimientos de los contratistas, entre quienes se encuentras la familia Solarte, vinculada al escándalo de corrupción de Odebrecht. El Gobierno de Álvaro Uribe Otorgó contratos por 138.957 millones en 2009, luego el gobierno de Juan Manuel Santos entregó 511.912 millones en 2012, 73.197 millones en 2015, 80.735 millones en 2016 y 720.000 millones destinados en 2017 a la culminación de las obras que todavía no terminan.
Este texto de La cola de rata publicado hace más de dos años sigue vigente, la única diferencia es que, durante este tiempo, se han sumado más muertos a la trágica cuenta que llevamos en las ya conocidas como carreteras de la muerte.
Se estima que lo que le resta a la vía Medellín-Quibdó son unos 12 kilómetros distribuidos en riesgosos tramos a lo largo del trayecto, y que estaría lista en un año, producto de un nuevo proceso que está en licitación. En cuanto a la vía Ánimas-Pereira sí se concluyeron las obras en el Chocó, pero resta un tramo entre Santa Cecilia y Pueblo Rico, que es territorio de Risaralda y está en construcción.
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