
De menos a más: la relación de Iván Duque con el Congreso
El presidente saliente inició decidido en que no cedería ante las presiones de los congresistas. Tardó en darse cuenta de que su fórmula no funcionaba. La pandemia y la virtualidad del Congreso le permitieron enderezar el rumbo y, sin embargo, su labor legislativa no dejó grandes proyectos.
Por: Juan Vásquez
La relación del presidente saliente y el Congreso no comenzó bien y se fue atemperando a lo largo de estos cuatro años. Iván Duque fue crítico de “la mermelada” durante su campaña, repitió hasta el cansancio que ese no sería su modus operandi en caso de ser elegido, e inició su mandato con la férrea postura de no ceder en este aspecto ante los legisladores. El tiempo le demostró, a punta de golpes, que ser recalcitrante no lo llevaría a ningún lado y finalmente cambió de opinión.
Una de las principales banderas de Duque fueron sus constantes reparos al acuerdo de paz y las instituciones que surgieron a partir de su firma. Buena parte de sus electores no veían con buenos ojos que lo pactado en La Habana se hubiera puesto en marcha ignorando el resultado del plebiscito celebrado en octubre de 2016 y por eso el mandatario se empeñó en responder a ese malestar. A pesar de que a la ley estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) solo le faltaba la sanción presidencial porque había sido aprobada por la Cámara de Representantes y el Senado, Duque optó por formular seis objeciones que tuvieron que ser estudiadas por el Congreso. De nada sirvió que a su gobierno se hubieran sumado la mayoría de los partidos, ni que la bancada del suyo, el Centro Democrático, fuera la más numerosa, porque la derrota terminó siendo contundente. La votación en la Cámara fue de 110 votos en contra y 44 a favor, y en el Senado fue de 47 contra 34 en el mismo sentido.
El fracaso era claro. Sin embargo, el presidente y su partido intentaron buscarle el quiebre a su caída y argumentaron que en el Senado no se alcanzó la mayoría calificada (la mitad más uno) para que el rechazo de las objeciones fuera un hecho. El asunto llegó hasta la Corte Constitucional que desestimó este argumento y Duque volvió a perder. Para la persecución de este fallido propósito destinó su primer año de gobierno.
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