
La maquinaria de la Alianza Verde
El partido de Claudia López y de Carlos Amaya consolidó una de las fuerzas electorales más poderosas del país.
El partido que nació en 2007 como una mezcla de votos de opinión con estructuras políticas no ha parado de crecer, y esta elección no fue la excepción: obtuvo tres gobernaciones en alianza, una con candidato propio y más de 115 alcaldías entre propias y en coaval.
Por: Redacción Cambio
Las elecciones regionales dejaron a un petrismo herido de muerte, a un uribismo mal heridos, a unos partidos tradicionales poderosos y a una Alianza Verde creciente. El partido de centro izquierda obtuvo una impresionante votación en Bogotá, una aplastante victoria en Boyacá y se quedó con tres gobernaciones en sociedad con otros partidos. En alcaldías, tras el preconteo, contabilizó 115 mandatarios municipales entre propios y en coalición. Un resultado que se soportó en estructuras políticas y poco voto de opinión.
La historia de este partido muestra que un sostenido crecimiento desde 2011, cuando perdió la alcaldía de Bogotá a manos de Gustavo Petro, pro eligió en ese momento cinco concejales en el Distrito; dos gobernaciones y 49 alcaldías. Cuatro años, los verdes conquistaron Bogotá con Enrique Peñalosa, en coalición con otros partidos, subió un concejal en el cabildo; mantuvo dos gobernaciones y conquistó 50 alcaldes.
En 2019 el partido pareció tocar el cielo. Ganó con su fundadora y líder natural, Claudia López, metió 12 concejales al Distrito; se quedó con la alcaldía de Cali a través de Jorge Iván Ospina, y sumó 78 mandatarios municipales con aval propio. Sin embargo, el cuatrenio fue de duras turbulencias al interior del partido y muchas de sus figuras de opinión migraron a otras colectividades.
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