
Petro conciliador: la estrategia para el segundo tiempo del gobierno
En la instalación de su tercera legislatura, el presidente no habló de constituyente y buscó tender puentes con el Congreso. La implementación de lo pactado en La Habana, la reforma agraria y el mea culpa por el escándalo de la UNGRD fueron los ejes del discurso.
Por: Redacción Cambio
Las semanas previas a este 20 de julio estuvieron marcadas por un tono altisonante en el debate público. El cambio de ministros, las guerras internas en Palacio, las reformas en veremos, las pujas de poder por las presidencias de Senado y Cámara y los señalamientos por los escándalos de corrupción han ocupado, día a día, la agenda noticiosa y la narrativa de las redes. Por eso, muchos colombianos esperaban a un Gustavo Petro aislado, desafiante, listo a confrontar y a defenderse en la instalación del Congreso. Para sorpresa de muchos, sin embargo, el tono presidencial y el de buena parte de la oposición fue más de crítica respetuosa y conciliación que de enfrentamiento.
Petro cambió la guayabera que lució en la mañana por una corbata para la tarde. Apareció en la puerta de la Casa de Nariño, junto con su equipo de gobierno, para cumplir la tradición de esperar allí a la comisión de congresistas que atravesó con él la Plaza de Armas hasta el Capitolio. Los parlamentarios encargados de ir a recoger al mandatario tuvieron que apresurarse porque no daban crédito de la puntualidad de Petro.
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