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Iván Cepeda ganó la consulta del Pacto Histórico
Poder

Iván Cepeda ganó la consulta del Pacto Histórico y es su candidato presidencial

Iván Cepeda Castro, candidato presidencial del Pacto Histórico.

El senador del Polo Democrático superó ampliamente en votación a Carolina Corcho. La victoria le da la nominación oficial del Pacto a la Presidencia y, de no mediar inconvenientes jurídicos, competirá en la consulta del Frente Amplio en marzo de 2026.

Por: Mateo Muñoz

Luego de meses de expectativa e incertidumbre por la consulta del Pacto Histórico, el senador Iván Cepeda Castro es el candidato oficial del petrismo. Con más del 90 por ciento de las mesas escrutadas, Cepeda aventaja a Carolina Corcho por 797.00 votos, convirtiéndolo en el ganador de las elecciones de este 26 de octubre. La victoria de Cepeda estaba cantada desde la salida de Daniel Quintero, quien argumentó que si llegaba a ganar quedaría bloqueado para participar en los comicios de marzo. 

Infografía trayectoria de Iván Cepeda

Con este resultado, Cepeda podrá empezar su campaña como el nominado del petrismo que durará, por lo menos, cinco meses hasta que en marzo de 2026 mida fuerzas con otros aspirantes de la centro-izquierda como Roy Barreras, Camilo Romero y Clara López.

Iván Cepeda, más allá del antagonista de Uribe

Hace muchos años atrás, Iván Cepeda Castro tomó una de las decisiones más importantes de su vida: no tendría hijos. Estaba convencido de que, en un país como Colombia, los violentos no vacilan en atentar contra los familiares de un líder político para doblegarlo y evitar que exprese sus ideas.

Ese dolor lo vivió el 9 de agosto de 1994, cuando una organización criminal de extrema derecha —integrada por militares y paramilitares— asesinó a su padre, el senador Manuel Cepeda Vargas. Presidente y secretario general del Partido Comunista Colombiano, Cepeda padre fue una de las víctimas del genocidio contra la Unión Patriótica, hecho que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) calificó como un plan sistemático de exterminio político con pocos antecedentes en la historia contemporánea.

Resultados de la consulta del Pacto Histórico

Cuando Cepeda Vargas era secretario de la Juventud Comunista (JUCO), se casó con la también militante Yira Castro. De esa unión nacieron Iván y María Cepeda Castro.

El actual líder del Pacto Histórico nació en Bogotá el 24 de octubre de 1962. Estudió en el Colegio Camilo Torres. De tal palo, tal astilla. Así que desde temprano se vinculó a la JUCO. Por razones de seguridad, fue enviado a Europa, donde se graduó en Filosofía (1987, Universidad San Clemente de Ohrid, en Sofía, Bulgaria) y obtuvo una maestría en Derecho Internacional Humanitario (2002, Universidad Católica de Lyon, Francia).

Aunque muchos lo asocian con el proceso judicial contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez, él reconoce que esa ha sido solo una etapa de su trayectoria. Comprende que, por la importancia de su antagonista, los medios le otorgaron una gran relevancia, pero insiste en que su trabajo político es más amplio y diverso. Eso sí, siempre ha estado marcado por la defensa de los derechos humanos y la búsqueda de la paz. Las dos obsesiones que lo desvelan.

Implacable y sensible

En las entrevistas y en el trabajo parlamentario se muestra como un interlocutor serio, argumentativo y, en ocasiones, implacable. Sin embargo, quienes lo conocen afirman que también es una persona muy sensible. Esa faceta se ha evidenciado durante esta campaña, al presenciar en distintas regiones el sufrimiento humano causado por la violencia, la pobreza y el desprecio por la dignidad de las personas. “En Colombia existe una discriminación hacia los pobres, una verdadera aporofobia. Debemos erradicarla por completo”, dice.

No le teme a los causantes de la violencia. Al contrario, los desafía con valor. Así ocurrió aquel día de julio de 2004, cuando fue al Congreso y levantó una foto de su padre asesinado mientras unos 60 parlamentarios aplaudían la insólita visita de Salvatore Mancuso, Ramón Isaza y Ernesto Báez, líderes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

Iván Cepeda, senador y aspirante a la presidencia de la República. Foto: Nelson Cárdenas.

El gesto no pasó inadvertido ante las cámaras, aunque Mancuso solo le dedicó una mirada fugaz. Minutos después, Cepeda y su acompañante, Lilia Solano, fueron desalojados del recinto por la Policía, luego de que ella gritara consignas contra la intervención de los paramilitares. Aquella imagen del hoy aspirante presidencial fue uno de los hechos más recordados de esa jornada.

Cepeda tiene buen humor, una faceta poco conocida. Como figura pública, considera que los problemas del país son demasiado graves y que hay que tomárselos con seriedad. Aunque suele ser parco y medir cada palabra, se muestra más expresivo cuando habla de sus logros legislativos en los temas que más le preocupan.

Ha sido, por ejemplo, un defensor constante de los derechos de los jóvenes y se la jugó a fondo por quienes protagonizaron el estallido social, el hecho que cambió la agenda política del país en 2021.

El estallido social

Desde la Comisión Segunda del Senado lideró debates de control político sobre la represión de la protesta, denunció abusos cometidos por la fuerza pública y acompañó a las víctimas de la violencia institucional. En debates como ‘Protesta social en Colombia’ y ‘La criminalización y estigmatización de la protesta social’, defendió a la juventud con el argumento de que eran los protagonistas del cambio y de la paz. Esa convicción lo llevó a impulsar la creación del Servicio Social para la Paz, como alternativa al servicio militar obligatorio.

En materia de género, lideró un debate de control político sobre violencia sexual contra las mujeres en el marco del conflicto armado, en el que denunció que sus cuerpos habían sido utilizados como botín de guerra y exigió al Estado justicia y reparación. Ese compromiso se materializó en una ley que garantiza a las víctimas de violencia sexual el acceso a la justicia sin revictimización y con atención integral.

También promovió una audiencia pública sobre las barreras de acceso a la vivienda digna para mujeres víctimas del conflicto armado, en la que visibilizó las dificultades que enfrentan para acceder a programas estatales.

Asimismo, respaldó la causa de las mujeres negras del Cauca, quienes reclamaron la suspensión de la minería en su territorio debido a los graves impactos sociales y ambientales de la explotación ilegal y a gran escala. 

El amor a los campesinos

De igual manera, ha defendido los derechos del campesinado y la necesidad de una reforma rural integral orientada a la justicia, al acceso a la tierra y a la dignidad de quienes habitan el campo. Desde el Congreso ha denunciado el despojo de tierras y la concentración de la propiedad rural. En el debate de control político ‘Las caras del despojo y sus responsables’, señaló a los actores implicados en el desplazamiento forzado y el paramilitarismo.

Para él, la defensa de la naturaleza es fundamental. Por eso, convocó una audiencia sobre la situación del campesinado en los parques nacionales y en los páramos, en la que se reconoció que la conservación debe ir de la mano con las comunidades rurales. 

Ha sido una de las voces protagonistas frente a la entrega indiscriminada de títulos mineros y los proyectos extractivos que amenazan los ecosistemas estratégicos del país. Junto con organizaciones sociales y ambientalistas, promovió una acción popular para frenar la reapertura irregular de la Ventanilla Minera, que ponía en riesgo los derechos a un ambiente sano, al equilibrio ecológico y al patrimonio público.

Su trabajo por la cultura ha estado orientado a proteger el patrimonio y las expresiones artísticas del país. Fue ponente de la ley que declara el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias como patrimonio cultural de la nación y coautor de la ley que prohíbe las corridas de toros y otros espectáculos con maltrato animal. Para Cepeda, la cultura es mucho más que arte: es trabajo, memoria, identidad y dignidad.

Primero, los derechos humanos

Sin embargo, es más reconocido por su defensa de los derechos humanos. En 2010 realizó su primer debate de control político en la Cámara de Representantes sobre la existencia de una fosa común con 449 cuerpos no identificados en terrenos cercanos a la base militar de la Fuerza de Tarea Conjunta Omega, en La Macarena (Meta).

En 2011, en Arenal (Bolívar), encabezó una audiencia sobre la situación humanitaria en el sur del departamento, visibilizando a las víctimas y exigiendo acciones estatales. En 2015 abordó la problemática de las personas no identificadas en cementerios de los Llanos Orientales.

Fue ponente de la ley que aprobó la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas y es coautor de la ley que reconoce el derecho a la búsqueda, atención y protección de quienes dedican su vida a encontrar a sus seres queridos, así como de la ley que aprueba el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura.

Asimismo, fue ponente de la ley que rinde homenaje al periodista y humorista Jaime Garzón; de la que honra la memoria de Carlos Gaviria Díaz; de la que otorga honores a los cadetes fallecidos en el atentado de 2019 en la Escuela General Santander, perpetrado por el ELN; y de la que establece el Día Nacional en Conmemoración de las Víctimas del Genocidio contra la Unión Patriótica.

Ha sido un hombre obsesionado con la búsqueda de la paz. Entre 2012 y 2016 fue facilitador del proceso de paz entre el Gobierno y las Farc-EP en La Habana; entre 2014 y 2018, de los diálogos con el ELN; y del proceso de sometimiento a la justicia del Clan del Golfo. Es uno de los fundadores del movimiento Defendamos la Paz y ha sido copresidente de las comisiones de paz de la Cámara y del Senado.

La batalla contra el cáncer

En 2018 le diagnosticaron un cáncer de colon en fase temprana, del que se recuperó tras someterse a cirugía y quimioterapia. En 2021 volvió a enfrentar la enfermedad con una nueva lesión en el hígado, que fue extirpada con éxito en 2022. “Este cáncer no es necesariamente una enfermedad fatal hoy en día —dijo entonces—. La medicina y la ciencia han avanzado significativamente. Si se afronta con disciplina y paciencia, se puede salir adelante.”

Casado con Blanca del Pilar Rueda y reconocido por sus colegas como uno de los congresistas más juiciosos y disciplinados, Iván Cepeda aspira ahora a la Presidencia de la República. De lograrlo, promete impulsar tres revoluciones:

Una revolución ética, para recuperar la dignidad, la vida y el respeto hacia las víctimas, las mujeres y las comunidades discriminadas. Una revolución económica y social, que profundice la reforma agraria, convierta al país en potencia agroalimentaria y reduzca la pobreza, articulando campo y ciudad. Y una revolución política y democrática, orientada a un gran Acuerdo Nacional que permita consensos sobre los principales problemas del país.

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