
Tras el éxito de la consulta del Pacto, ¿qué camino tomará la derecha?
Mauricio Cárdenas, Abelardo de la Espriella, Vicky Dávila, Juan Carlos Pinzón.
Aunque hay contactos entre varios de sus líderes en busca de la unidad, sorprende el negacionismo y el menosprecio frente a los resultados del domingo. En varias campañas esperan la próxima semana, cuando se publiquen nuevamente las encuestas para definir los pasos a seguir. Análisis.
Por: Armando Neira
Pasan los días y la derecha política parece sufrir el mismo problema de los últimos años: no encontrar un sucesor de los quilates —o que al menos se le acerque— del expresidente Álvaro Uribe Vélez. Durante este periodo, pese a contar con todas las condiciones para ser una oposición sólida, ha cedido toda la agenda pública al presidente Gustavo Petro, quien, de día y de noche y armado de su cuenta en X (antes Twitter), impone los temas de conversación.
Por esa vía, el mandatario se ha enfocado en enfrentar uno a uno a sus oponentes hasta reducirlos. Por eso, en esas conversaciones se ha mencionado ya a media docena de “presidentes”. Es decir, nombres de personas que Petro ha subido al cuadrilátero, y los opositores exclaman: “Este sí es”, “Este le va a ganar a la izquierda”, “Por fin salió el gallo”, “Ella será la primera mujer presidenta”. Así, hasta que Petro cambia de rival.
En este proceso ha pasado el tiempo y, como en una carrera de relevos, varios de los que en el imaginario colectivo se consideran posibles detentores del poder entre 2026 y 2030 se han ido quedando rezagados.
Actualmente, la derecha cuenta con más de medio centenar de aspirantes a sucederlo, pero ninguno ha logrado destacar y mantenerse en la cima de ese grupo ni demostrar la habilidad necesaria para conseguir los apoyos que le permitan enfrentar a un organizado Pacto Histórico, que en una jornada electoral fría sumó casi tres millones de votos.
Los analistas consideran que existen problemas en algunas vertientes. Por ejemplo, advierten divisiones profundas dentro del Centro Democrático, ya que no resulta normal que ninguno de su media docena de precandidatos logre brillar con luz propia.
La importancia del carisma
En paralelo, una centroderecha de perfil tecnocrático intenta abrirse camino, pero no logra entusiasmar a los votantes. Ninguno de sus representantes es un líder de plaza pública y les cuesta conectar con la gente, una condición esencial en una elección presidencial.
Yann Basset, director del Grupo de Estudios de la Democracia (DEMOS UR) de la facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario, advierte que, aunque no debe asumirse que el éxito del Pacto en la consulta se repetirá automáticamente en marzo ni mucho menos en mayo, sí le da a Iván Cepeda una gran ventaja en esta etapa de la campaña.
“La izquierda es el único sector que tiene un candidato claro a la Presidencia y unas listas ordenadas para las elecciones al Congreso. Mientras tanto, la derecha y el centro siguen muy fragmentados, divididos y sin claridad sobre el proceso para unificarse y organizar sus candidaturas”, explica el académico.
Para expertos en comunicación política consultados por CAMBIO, esa desconexión se evidenció en los resultados del domingo, desfavorables para la oposición.

En efecto, varios aspirantes interpretaron los datos más desde el deseo que desde la razón. Abelardo de la Espriella, por ejemplo, descorchó una botella de vino y brindó por el supuesto fracaso de sus rivales: “El pueblo ha decretado el entierro del petrismo”, exclamó en un video.
“¿Qué celebrarán? Hace cuatro años, la consulta del Pacto Histórico fue de 5,8 millones de votantes”, escribió en X la precandidata María Fernanda Cabal. “Petro fracasó en su consulta (...). Iván Cepeda apenas llega al millón de votos y un poquito”, afirmó Vicky Dávila, quien basó su argumento en el hecho de que el actual presidente fue elegido con 11 millones de votos en la segunda vuelta. “Colombia castigó a Petro en las urnas. Ganaremos en primera vuelta”, añadió.
“El Gobierno volcó un año en esta consulta, movilizando funcionarios, contratistas y mandatarios locales con promesas de recursos —dijo Efraín Cepeda, precandidato del partido Conservador—, pero, sin contar el costo para el país, obtuvieron solo 2,3 millones de votos, un resultado magro. Desde la consulta en la que ganó Petro hasta hoy, con el triunfo de Iván Cepeda, han perdido 3,5 millones de votos”.
Una voz de alerta
Sin embargo, hay voces —especialmente las más inclinadas hacia el centro político— que interpretan los resultados como una voz de alerta que no debe pasarse por alto.
“A los más de dos millones de colombianos que votaron por la izquierda: los respeto. Participar es fortalecer la democracia, y eso es lo que el país necesita”, afirmó Juan Carlos Pinzón. “Pero también les digo: Colombia no saldrá adelante si continuamos por este camino de ideologías y sectarismo, de aislamiento internacional y de anarquía en los territorios. Colombia necesita dirección, no dogmas; propósito, no resentimiento”, añadió el exministro de Defensa del Gobierno Santos.
“Los datos hablan y hay que saber escucharlos. El camino no es negar lo visible: votaron más de dos millones y medio de personas”, subrayó Juan Daniel Oviedo, exdirector del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).
En la misma línea se pronunció el exsenador David Luna, quien aseguró que “están equivocados quienes crean que la votación del domingo fue un fracaso para el petrismo. Lo de hoy es un mensaje claro: el Pacto Histórico sigue vivo. No podemos celebrar una derrota ni subestimar a quienes, a pesar del caos y la decepción, siguen organizados y movilizados. Este resultado debe ser un llamado de atención para todos los que creemos en la sensatez, la democracia y el futuro de Colombia”.
Entre los analistas políticos con experiencia en el Estado también hay voces que piden no pasar por alto estos resultados, sino analizarlos con rigor para la toma de decisiones.
El poder de la militancia
Así, por ejemplo, la exfiscal Viviane Morales Hoyos escribió este martes en su columna de El Tiempo que lo ocurrido con la consulta del Pacto Histórico revela una de las características de la izquierda: “Sus adeptos son militantes”.
Según Morales, esa característica les otorga ventajas estratégicas que les han permitido sobrevivir a desafíos históricos tan grandes como la caída del Muro de Berlín, el estalinismo o las demencias de Mao Zedong.
Desde su perspectiva, la izquierda ha adquirido dos capacidades que hoy le dan ventaja sobre sus competidores: la organización —son grandes organizadores— y el sentido del largo plazo. “Dos habilidades que superan el cortoplacismo y el egocentrismo de los candidatos de la contraparte, así como el facilismo de los likes de sus seguidores”, escribió.
Por su parte, Luis Felipe Henao, quien trabajó en la campaña de Federico Gutiérrez cuando ganó Petro, reconoció que la consulta reafirmó el liderazgo del presidente y mostró “un proyecto estructurado de poder, con bases sociales activas, una maquinaria política consolidada y un discurso con identidad ideológica”. Según su lectura, “es una señal clara: la izquierda colombiana dejó de ser una oposición marginal y se transformó en una opción permanente de gobierno”.
Ante este escenario, surge la pregunta: ¿cuál es el camino que pueden tomar los opositores al presidente Petro? “Todos tenemos que unirnos; solo así evitaremos que Colombia se dirija hacia una versión renovada del Pacto Histórico, que podría buscar una nueva Constitución y, con ello, el riesgo de perpetuarse en el poder”, afirmó Mauricio Cárdenas. “El mensaje es claro: para quienes queremos derrotar a la izquierda, lo urgente es unirnos”, sentenció el exministro de Hacienda.
Pero, ¿cómo lograr esa unidad? El catedrático Basset recuerda que habrá una encuesta entre los precandidatos del Centro Democrático y otra entre los candidatos regionales, como Aníbal Gaviria, Óscar Iván Zuluaga, Héctor Olimpo y Cárdenas, y añadió: “Más allá de eso, el panorama sigue poco claro”.
Todavía no se sabe si los aspirantes de centro y derecha se aliarán o si definitivamente competirán por separado. “Por ahora, Cepeda tiene el terreno despejado para liderar la carrera, aunque eso también lo convierte en el blanco de todas las críticas. En política, también hay que saber mantener la distancia”, concluyó Basset.
¿Cómo unirse?
¿Es posible la unidad? Mientras varios aspirantes hacen llamados a la unión, cada uno continúa pavimentando su propio camino. La Registraduría Nacional del Estado Civil informó que ya se han registrado 69 comités inscriptores de candidaturas apoyadas por grupos significativos de ciudadanos para las elecciones presidenciales del 31 de mayo de 2026. El mínimo exigido por la ley es de 635.000 rúbricas.
El número de firmas requeridas equivale al 3 por ciento del total de votos válidos depositados en las elecciones presidenciales anteriores, en este caso las de 2022. Los votos válidos en la primera vuelta de 2022 fueron 21.173.842, por lo que los aspirantes deberán presentar como mínimo 635.000 firmas ante la Registraduría Nacional, con plazo hasta el 17 de diciembre.
Esta fecha está en la agenda de varios precandidatos, deseosos de poner la primera piedra en la construcción de sus campañas, aunque en realidad todos esperan la próxima semana, cuando se levante el veto de las encuestas. Las firmas encuestadoras están actualmente realizando trabajo de campo, y en noviembre podrán divulgar sus resultados.
Con esa herramienta será más fácil contar con elementos de juicio para decidir los siguientes pasos. Por ahora, muchos permanecen en modo de negación, mientras que en el Pacto Histórico soplan vientos de satisfacción. Sus miembros se enorgullecen, pese a las contradicciones, de mostrar un bloque robusto frente a la fragmentación del sistema político colombiano, donde la derecha, por ahora, muestra signos de que podría volver a naufragar.
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