
Firmes, pero sin plata: las cuentas en rojo del Ejército con las que arranca la guerra contra grupos armados que promete Abelardo de la Espriella
El informe de empalme del Ejército Nacional describe una Fuerza a la que le falta plata en áreas críticas, la inversión está caída, hay multimillonarios planes congelados y vacantes administrativas sin cubrir, pero el presidente electo llega con la promesa de retomar el territorio de las manos de los grupos armados.
Por: Juan David Cano
El Ejército Nacional entregó su informe de empalme al gobierno entrante con un diagnóstico que podría afectar los planes de Abelardo de la Espriella, quien promovió un discurso de mano dura y obtener resultados reales en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico.
La Fuerza Pública reconoció faltantes en casi todos sus frentes operacionales, un hueco de 1,6 billones para pagar la nómina de este año, un CONPES multimillonario congelado en el Ministerio de Hacienda y una brecha de 19,3 billones de pesos que necesatarían para operar adecuadamente.
El documento cubre el periodo comprendido entre el 7 de agosto de 2022 y el 30 de marzo de 2026 y fue conocido por CAMBIO a menos de dos semanas de la posesión del nuevo mandatario.

El dato más importante del informe es el estado del material de guerra. La institución reporta un faltante del 66,3 por ciento frente a la necesidad real de armamento, munición, equipos especiales y paracaídas, y lo atribuye a la obsolescencia del inventario y a las restricciones presupuestales que han impedido reponer y modernizar los sistemas actualmente en servicio.
"Como consecuencia, se ha generado una brecha importante entre las capacidades requeridas para el cumplimiento de la misión institucional y los medios disponibles", indica el informe.
Los millonarios huecos por cada tipo de arma
El desglose por especialidades muestra cifras aún más altas. En Artillería, el documento registra un déficit del 96 por ciento en el mantenimiento y sostenimiento de los obuses de 105 mm LG y de 155 mm, plataformas que, según el propio documento, ya cumplieron su ciclo de vida útil y requieren reemplazo.
Hay 22 obuses de 105 mm pendientes de mantenimiento mayor y otros 16 proyectados para el plan anual de 2027. Las 18 piezas de 155 mm autopropulsadas contempladas en el proyecto SIDEN no llegarían antes de 2031.
Buscan a cuatro uniformados de la Policía que desaparecieron durante operaciones de control en zona rural de El Tambo, Cauca.
En Infantería, el faltante alcanza el 85 por ciento y se concentra en los vehículos LAV III 8x8 y M113-A2, con 55 unidades adicionales del primer modelo pendientes de incorporación.
En Caballería, el déficit es del 78 por ciento para las plataformas ASV APC y M1117, afectadas por daños de combate en varias zonas del país. Transportes, que incluye baterías, llantas, combustibles, lubricantes, repuestos y renovación del parque automotor, presenta un faltante del 93 por ciento, con vehículos que en su mayoría superan los 20 años de servicio.

Solo la especialidad de Acción Integral, encargada de las emisoras institucionales y de las labores comunicacionales del Ejército, tiene un déficit del 60 por ciento equivalente a 32.000 millones.
El arma de Ingenieros también requiere 214.915 millones adicionales para cubrir servicios públicos, predial, permisos ambientales, sanciones y mantenimiento de equipos. A esto se suma la solicitud de renovar la flota de aeronaves de ala fija y rotatoria, por vencimiento de vida útil.
Un CONPES congelado y una brecha de 19,3 billones de pesos
Buena parte del salvavidas presupuestal en el que tenía la esperanza puesta el Ejército estaba puesto en el CONPES 4187, aprobado el 27 de marzo de 2026 con una inversión de 5,72 billones destinados a seis proyectos de defensa.
Pero el informe advierte que, al 29 de mayo, el Ministerio de Hacienda no había aprobado las vigencias futuras excepcionales que permiten ejecutar esos recursos, lo que ha frenado los procesos precontractuales, contractuales y post contractuales.
Los seis proyectos que esperan ser financiados con el CONPES 4187 son varios, aunque incluso si fuera aprobado le queda debiendo a todas las estrategias.

Por ejemplo, el fortalecimiento del despliegue aéreo tiene 3,02 billones aprobados en ese CONPES congelado, pero su costo estimado total es de 18,17 billones. Algo similar ocurre con los demás proyectos: el despliegue terrestre (183.941 millones sobre 10,03 billones), la dotación de armamento y equipo especial para el soldado (1,61 billones sobre 18,21 billones), las capacidades de inteligencia y contrainteligencia (154.603 millones sobre 1,19 billones), la modernización del ecosistema de mando y control (593.800 millones sobre 11,79 billones) y la optimización del despeje de artefactos explosivos (157.952 millones sobre 15,74 billones).
Inversión ejecutada por debajo del 45 por ciento
El informe también deja ver que al Ejército le alcanzó para pagar el día a día, pero no para invertir en su modernización.
Mientras el gasto de funcionamiento (salarios, bienes y servicios corrientes) se ejecutó cada año entre el 89 y el 96 por ciento, la inversión, que es la que financia equipos, obras y capacidades nuevas, se quedó siempre corta.
En 2022 solo se ejecutó el 39,2 por ciento de esos recursos, en 2023 el 42,4 por ciento, en 2024 apenas el 18,5 por ciento y en 2025 el 43 por ciento. En lo corrido de 2026, con corte al 30 de mayo, la ejecución de inversión no llegaba ni al 10: iba en 9,3 por ciento.
Ese rezago tiene una consecuencia visible en las cuentas. Como los recursos de inversión no alcanzaron a gastarse dentro de cada vigencia, la Fuerza tuvo que dejarlos en reservas presupuestales, que son plata comprometida en un año pero pagada en el siguiente. Entre 2022 y 2025 esas reservas sumaron 3,7 billones, y de ellas solo se han terminado de pagar 2,8 billones.
Nómina, salarios y nivelación: lo que pidió el Ejército al nuevo gobierno
En materia de personal, el informe también reporta un déficit de 1,6 billones para cubrir salarios, contribuciones a la nómina y factores no salariales durante 2026.
Además, la institución también solicita revisar la escala salarial, luego de que el aumento aplicado a los Soldados Profesionales generara, según el propio documento, una desproporción frente a los grados de Suboficiales y Oficiales que afectaría los principios de jerarquía, mando, antigüedad y responsabilidad.

Como medida complementaria, el Ejército pide crear una planta de personal civil para apoyar procesos administrativos, técnicos y especializados y liberar así al personal militar hacia funciones misionales.
El escenario que hereda el nuevo gobierno
Estas cifras se conocen a menos de dos semanas de la posesión de Abelardo de la Espriella, prevista para el 7 de agosto, quien ha centrado su discurso de campaña y de transición en la confrontación militar contra los grupos armados.
El presidente electo incluso ha hablado de una estrategia que denomina "Pax Romana" y prometió retomar el control de las zonas dominadas por organizaciones ilegales, además de un "Plan Patriota 2.0" y una alianza estratégica con Estados Unidos e Israel.

Aunque el propio De la Espriella ya había advertido del panorama que recibirá: "La fuerza pública está desmoralizada y desfinanciada, operando a menos de la mitad", dijo en entrevista con Red+ Noticias.
Y no se equivocaba en el frente financiero, pues efectivamente las cuentas confirman que el Ejército está en números rojos.
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