
Los mismos de siempre: la maraña de fundaciones, empresas y ‘zares’ dueños de la alimentación escolar de los niños
Garantizar la alimentación de los niños y jóvenes que asisten al colegio les ha costado más de 1 billón de pesos a Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena. Detrás de los millonarios contratos hay empresas cuestionadas, poderosos consorcios y fundaciones encargadas de atajar el hambre en las instituciones públicas.
Por: Mateo Muñoz
Cada día, entre bocado y bocado, las más de cinco millones de raciones de alimentos que se sirven en los colegios públicos del país cumplen su objetivo. Niños, niñas y adolescentes reciben desayunos, almuerzos y refrigerios para que en el pupitre no se pase hambre. Garantizar esto le ha costado en el último año más de 1 billón de pesos a Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena. Detrás de los millonarios contratos hay empresas, algunas cuestionadas, poderosos consorcios y una maraña de fundaciones encargadas de administrar el monumental negocio.
Los Programas de Alimentación Escolar (PAE) hacen parte de los gastos más altos de todas las ciudades, municipios y gobernaciones en el país. Atender esta tarea titánica implica una destinación importante de recursos que, lamentablemente, en múltiples ocasiones han atraído prácticas corruptas con resultados disciplinarios y hasta penales para exmandatarios locales.
Por ello, la fiscalización de los recursos destinados al PAE cada año se convirtió en la prioridad de veedurías ciudadanas y medios de comunicación.
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