
¿Pueden realizarse tratamientos experimentales en pacientes que no pueden manifestar su voluntad? Corte tomó decisión
La historia de un hombre de 65 años que está en un estado de mínima conciencia generó un intenso debate sobre qué hacer cuando sus apoyos, tanto médicos como familiares, tienen posiciones diferentes sobre la viabilidad de un tratamiento.
Manuel* tiene 65 años y por un accidente tuvo un trauma craneoencefálico severo. Fue diagnosticado con estado de mínima conciencia. Si bien su situación de salud es estable, no puede interactuar con el entorno ni comunicarse ni manifestar su voluntad.
Por una decisión judicial previa, este paciente recibe atención médica en su casa de un grupo interdisciplinario compuesto por seis especialistas de diferentes áreas de la medicina. Uno de ellos propuso hacer una estimulación de médula espinal, indicando que, si bien no es un procedimiento estándar para estos casos, algunos estudios han mostrado beneficios en personas con alteraciones de la conciencia.
Hubo 19 reuniones entre febrero de 2022 y diciembre de 2024, y el grupo de especialistas no llegó a un consenso sobre si recomendar o no el procedimiento y concluyó que la decisión final debe ser tomada exclusivamente por la familia de Manuel*. La compañera permanente del paciente decidió no autorizar el procedimiento argumentando que no hay certeza científica de si le va a ayudar.
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