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"La oposición no gana elecciones, los gobiernos las pierden": Mauricio De Vengoechea analiza los errores y aciertos de la segunda vuelta electoral
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"La oposición no gana elecciones, los gobiernos las pierden": Mauricio De Vengoechea analiza los errores y aciertos de la segunda vuelta electoral

Durante una de las charlas que CAMBIO hace con sus suscriptores fundadores, conversó con Mauricio De Vengoechea, uno de los estrategas políticos más reconocidos de América Latina, sobre los factores que definieron la segunda vuelta presidencial. Su diagnóstico recorre a cada uno de los dos candidatos y tiene una tesis clara sobre por qué ganó quien ganó.

Por: Juan David Cano

Mauricio De Vengoechea lleva más de 40 años asesorando campañas políticas en más de 16 países de América Latina. Ha trabajado con candidatos presidenciales, gobernadores, alcaldes y proyectos políticos. Hoy asesora al presidente de República Dominicana, Luis Abinader, desde su primera victoria en 2020 hasta su reelección en 2024. Desde esa trayectoria, CAMBIO habló con él para hacer un balance de lo que ocurrió en las elecciones presidenciales colombianas de este 2026.

En la conversación, De Vengoechea traza una línea que va desde el triunfo de Gustavo Petro en 2022 hasta la segunda vuelta de este año y argumenta que lo que pasó el domingo no se puede entender sin entender primero cómo gobernó Petro.

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El gobierno Petro habría definido la elección sin estar en la tarima

Para De Vengoechea, el punto de partida obligado es 2022. En esa elección, dice, la investigación que hizo con su empresa en Colombia reveló que en la política colombiana había dos generales y treinta soldados. Petro era uno de los generales. El otro, Uribe, iba de retirada.

Eso explica, en su lectura, por qué Fico Gutiérrez no pudo con Rodolfo Hernández y por qué Hernández no pudo con Petro. El establecimiento ya no tenía tracción. El cambio sí.

Cuatro años después, el balance del gobierno que surgió de esa elección es, según De Vengoechea, más complejo de lo que los dos bandos quieren admitir. Hubo conquistas reales, como la reforma tributaria, la reducción de la pobreza monetaria, avances en reforma agraria, disminución de la deforestación y del desempleo. Pero también hubo fracturas profundas.

"Hay una corrupción grandísima en este gobierno y una pérdida de esa bandera ética con que el gobierno llegó", señaló el estratega.

A eso se suma lo que describe como una deficiente capacidad de gestión, ejemplificada en el Ministerio de la Igualdad, que nunca logró funcionar y hoy está en proceso de cierre, y una política de seguridad que no dio los resultados prometidos. "Pese a la política de paz total, la inseguridad y la pérdida territorial en estos años es muy complicada y muy grave en Colombia", añadió.

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Aunque el gobierno del presidente Gustavo Petro tuvo algunos aciertos, descuidó, según el analista, otros pilares como la seguridad. Crédito: Andrea Puentes / Presidencia

Pero más allá de los logros y los fracasos, De Vengoechea identifica algo que considera el factor electoral más determinante y es la personalidad de Petro. Su estilo mesiánico, su autoritarismo, su discurso disruptivo le permitieron imponer la agenda de la discusión política durante cuatro años y mantener viva su base electoral. Pero al mismo tiempo alejaron a sectores que nunca terminaron de aceptarlo.

"Petro es un hombre que se maneja mejor en el discurso que en la realización. Es un hombre que sabe hablar y proponer y soñar, pero los estadistas son aquellos que tienen la capacidad de mirar hacia dónde debe ir el futuro y además la capacidad de convertirlo en realidades. Yo creo que Petro tiene la capacidad de mirarlo, pero no de convertirlo", afirmó.

Los errores de Cepeda: el triunfalismo, el encierro y la camiseta

De Vengoechea reconoce aciertos en la campaña de Iván Cepeda, pues unificó el voto del Pacto Histórico, mostró coherencia con su propuesta de paz y al final de la campaña logró proyectar una imagen de moderación y decencia que caló en parte del electorado. Pero la lista de errores es más larga.

El primero fue el triunfalismo. El gobierno y el Pacto Histórico entraron a la primera vuelta convencidos de que ganarían por amplio margen. No fue así, y ese golpe los tomó desprevenidos.

El segundo fue el encierro. Cepeda no buscó ampliarse hacia el centro en ningún momento, ni siquiera al escoger su fórmula vicepresidencial. "Se quedó encerrado en los mismos con las mismas, en lugar de buscar una opción distinta", dijo De Vengoechea.

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Para el analista, los problemas de Cepeda fueron el triunfalismo, el encierro y los desecuentros con símbolos patrios. Crédito: Colprensa

El tercero, y quizás el más revelador del momento político que vive Colombia, fue hacer una campaña de ideas en un tiempo de emociones.

"Desde que existen las redes sociales, la política cambió por completo. Hoy las campañas son mucho más emocionales que de propuestas y racionales. Hoy en día uno ve las redes sociales y los jóvenes se creen cualquier cosa que sale en ellas como si fuera una realidad. Ya no leen, ya no profundizan, se quedan en los titulares", señaló.

Pero el error más concreto, el que De Vengoechea describe como el punto de quiebre de la segunda vuelta, ocurrió el mismo día de la primera vuelta.

"Perdió el espín de la campaña ese día. Salir a desconocer, igual que el presidente, los resultados del conteo rápido me parece que fue un error. En Colombia históricamente el conteo rápido y el escrutinio tienen una diferencia mínima", explicó.

Y eso tuvo una consecuencia que, en la lógica del estratega, fue fatal, pues permitió que Petro se viera como el jefe de la campaña. "Los líderes no tienen jefe. Lo mismo que le pasó a Paloma con Uribe, le pasó a Cepeda con Petro", dijo.

Los aciertos de De la Espriella fueron las emociones, símbolos y la camiseta del Mundial

La campaña de Abelardo de la Espriella, dice De Vengoechea, entendió algo fundamental y es que hoy no se gana con propuestas, sino con marketing político. Y la ejecutó mejor que su rival.

"Es una campaña mucho más de en contra de lo que a la gente no le gusta. No hay una propuesta coherente de su parte, pero los símbolos de su campaña me parecen un acierto", señaló.

El tigre como símbolo en un momento en que la gente habla de inseguridad, los colores de la bandera, el discurso de defender la patria. Y luego, el episodio que De Vengoechea describe como un regalo inesperado y fue la discusión por la camiseta de la selección.

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La apropiación de símbolos patrios jugó una buena partida política para De la Espriella. Crédito: Colprensa

"Todo el mundo quiere usar la camiseta del fútbol hoy porque Colombia está jugando en el Mundial y es algo que nos produce orgullo y emoción. Que la campaña de Cepeda haya salido en un momento dado a decir que no se usara la camiseta me parece que fue un error", afirmó.

También destaca la fórmula vicepresidencial como una ventaja estratégica. En su lectura, José Manuel Restrepo transmite seriedad y experiencia de gobierno en el momento en que Colombia hereda un déficit fiscal considerable, y cumple además con algo que, dice, el electorado siempre evalúa y es la sensación de que el vicepresidente podría gobernar si el presidente no está.

Los errores que también tuvo Abelardo de la Espriella

Pero De la Espriella también tuvo errores. El más grave, según el estratega, fue el triunfalismo en la segunda vuelta, alimentado por encuestas que en un momento llegaron a pronosticarle una ventaja de 12 puntos.

"Las encuestas lo perdieron. Creo que lo más interesante es que el Centro Nacional de Consultoría, (en alianza con CAMBIO), fue quizás el más preciso en mostrar que estaba ganando un punto y que iba a lograr superar la imagen de triunfalismo que tenía Cepeda en la primera vuelta, como evidentemente ocurrió", dijo.

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De Vengoechea aseguró que el error que estaba cometiendo De la Espriella es copiar el triunfalismo de la primera vuelta de Cepeda.

¿Qué es lo que viene? Gobernar un país partido en dos

Para De Vengoechea, el resultado de esta elección es claro y es que Colombia quedó dividida en dos mitades casi exactas, y eso le impone límites a cualquier gobierno que pretenda ignorar la mitad que no lo votó.

"Si Abelardo se queda con ese discurso extremista de derecha, pienso que le va a ir mal. Él no tiene la mayoría suficiente para construir un gobierno de ese estilo", advirtió.

Su pronóstico es que De la Espriella tendrá que moderar el tono y construir coaliciones, empezando por los partidos que acompañaron a Paloma Valencia y que al final terminaron apoyándolo en la segunda vuelta, y avanzando después hacia sectores más amplios, incluida eventualmente la oposición.

Abelardo de la Espriella, candidato presidencial | Crédito: Ana María Cañón
Para que De la Espriella pueda gobernar bien debe alcanzar un consenso. | Crédito: Ana María Cañón - CAMBIO

"Uno de los problemas que sucedió en esta campaña es que de los 105 candidatos que tenía la oposición, ninguno se atrevía a reconocer las cosas positivas que había hecho este gobierno. Todos los gobiernos tienen aciertos y errores. Yo creo que es importante sentarse de verdad cuando se quiere construir una visión de país que nos une a todos", dijo.

Y sobre el futuro de la oposición, proyecta que Petro querrá liderarla, porque tiene el talante del peleador. Pero quien tiene la posibilidad real de construir algo hacia el futuro es Cepeda, que quedó con la opción de volver a presentarse en la próxima elección.

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