
La mayoría de curules que nacieron del Acuerdo de Paz respaldan a Abelardo de la Espriella, crítico del proceso
Once representantes elegidos por las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz firmaron una declaración pública en la que anuncian su respaldo a la agenda legislativa del Gobierno entrante. El texto pide al nuevo mandatario una política de paz "seria, responsable y eficaz" y el cumplimiento de la deuda histórica con las víctimas del conflicto armado.
Por: Carol Tatiana Gómez
Los congresistas elegidos por las Citrep se pronunciaron a través de un comunicado, cada uno en representación de las organizaciones, asociaciones, consejos comunitarios, resguardos indígenas y grupos significativos de ciudadanos que avalaron sus candidaturas. "Manifestamos, de manera libre, autónoma e independiente, nuestra decisión de acompañar decididamente la construcción de la Patria Milagro liderada por el presidente electo, doctor Abelardo de la Espriella". La declaración quedó firmada por 11 de los 16 representantes.
Los firmantes explican que la decisión llegó "luego de un ejercicio de reflexión responsable" sobre los retos de sus territorios, marcados históricamente por el conflicto armado, la pobreza y la débil presencia estatal. Para los representantes, la paz no puede entenderse únicamente como el silenciamiento de las armas: “La paz se consolida cuando el Estado logra cerrar las brechas históricas que alimentaron el conflicto, cuando las instituciones llegan con eficacia a los territorios y cuando el desarrollo se convierte en una garantía real para quienes durante décadas permanecieron al margen de las decisiones nacionales”, dice el texto.
Lo que piden las curules del Acuerdo de Paz a De la Espriella

Los firmantes representan territorios como Chocó, Bolívar, Montes de María, Guaviare, Meta, Magdalena, Cesar y La Guajira, zonas que durante décadas concentraron el mayor costo del conflicto armado. El comunicado es enfático en que la reparación a las víctimas "constituye un mandato constitucional, legal y ético que no admite más dilaciones".
Por esto, le piden al Gobierno entrante una política de paz seria, responsable y eficaz. Además, confían en que la llamada Patria Milagro honre la deuda histórica que el Estado mantiene con millones de víctimas del conflicto armado.
Los firmantes también aclaran que su respaldo no es incondicional: "Nuestro acompañamiento estará guiado exclusivamente por el compromiso con los territorios que representamos y por la defensa permanente de los intereses de nuestras comunidades", dice el texto.
Estos fueron los firmantes del documento que depositan su confianza en Abelardo de la Espriella:
- Jorge Rodrigo Tovar Vélez - Citrep 12 (Magdalena, Cesar y La Guajira)
- James Mosquera Torres - Citrep 6 (Chocó–Antioquia)
- Karen López - Citrep 16 (Urabá antioqueño)
- Juan Carlos Vargas - Citrep 13 (Sur de Bolívar)
- Luis Ramiro Ricardo Buelvas - Citrep 8 (Montes de María)
- Javier López Díaz - Citrep 3 (Antioquia)
- Alejandro Castillo Gaitán - Citrep 7 (Guaviare–Meta)
- Janeth Sabogal - Citrep 15 (Tolima)
- Laura Díaz - Citrep 14 (Córdoba)
- Tatiana Gaona - Citrep 4 (Catatumbo)
- Jhon Fredi Valencia. - Citrep 11 (Putumayo)
Al final, los firmantes hacen un llamado a todos los sectores de la sociedad a "sumar esfuerzos para hacer de esta nueva etapa una oportunidad de reconciliación, desarrollo y esperanza para Colombia".
El Acuerdo de Paz y De la Espriella

Las Citrep, también conocidas como curules de paz, fueron creadas por el Acuerdo de Paz de 2016 para darles representación política a las víctimas y a los territorios más golpeados por el conflicto armado. Aunque debieron implementarse desde 2018, obstáculos en el trámite hicieron que el primer periodo fuera 2022-2026. El actual, 2026-2030, es el segundo, y arranca en medio de la reestructuración que el Gobierno entrante ya anunció para la paz.
Es la Oficina del Alto Comisionado para la Paz la que certifica ante el Consejo Nacional Electoral si un candidato a estas curules tiene o no condición de desmovilizado, un filtro creado para que los escaños sean ocupados por víctimas y no por victimarios del conflicto armado. Esa misma oficina hace parte de los cambios que el Gobierno entrante anunció que haría.
El 13 de julio, en su tercera alocución como presidente electo, De la Espriella anunció la eliminación de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz y de la Unidad de Implementación del Acuerdo Final, cuyas funciones pasarán a un nuevo Comisionado Nacional de Seguridad. "Se acaba el comisionado para la paz porque no habrá más procesos de falsa paz en mi gobierno", afirmó el mandatario electo.
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