
Primera derrota de Abelardo de la Espriella: ¿qué tan grave es para el nuevo gobierno perder la presidencia del Senado?
La inédita elección de Honorio Henríquez con votos del Pacto Histórico reconfiguró el mapa político antes de la posesión presidencial. CAMBIO consultó a una experta para entender qué tan costoso puede resultar este revés para la gobernabilidad de Abelardo de la Espriella.
Por: Carol Tatiana Gómez
En una escena inédita, el Senado eligió a Honorio Henríquez, del partido de Álvaro Uribe, como su nuevo presidente, en contra del deseo de Abelardo de la Espriella. En el recinto se vio a senadores del Pacto Histórico revelando su voto a favor del candidato del Centro Democrático; a Aída Avella sumándose a la celebración uribista y a Gabriel Vallejo, director del partido uribista, agradeciéndole a la bancada del Pacto Histórico por los votos.
Por su parte, Abelardo de la Espriella dijo que nunca estuvo obsesionado con la presidencia del Senado, y que lo ocurrido fue una muestra de la independencia de poderes, pero ¿qué tanto peso tiene esta situación para la gobernabilidad del nuevo gobierno que encabezará el presidente electo?
Buena parte de la respuesta tiene que ver con las atribuciones del cargo. Beatriz Helena Gil, coordinadora del programa Congreso Visible de la Universidad de los Andes, explica a CAMBIO que el presidente del Senado "establece las agendas, en qué orden se van a discutir los proyectos de ley que se presenten, cuáles van a ser primero; puede levantar la sesión, puede citar o no citar a la sesión". Ese poder, dice, "influye en el ejercicio del Ejecutivo".
La anomalía: un presidente sin bancada propia

Los presidentes electos suelen llegar al Congreso con una bancada mayoritaria que respalda su proyecto durante el primer año de gobierno. Es lo que Beatriz Gil llama la "luna de miel" del legislativo con el nuevo gobierno. Pero esa dinámica esta vez no ocurrió de la misma manera, pues Abelardo de la Espriella llegó al Congreso sin una bancada propia que lo respaldara y ese es, según Gil, el origen de la anomalía:
"Normalmente todo gobierno tiene como una luna de miel. El primer año todo el mundo está entusiasta porque hay un cambio y entonces todos se suben al bus de la victoria. Incluido el legislativo. En general, en Colombia la bancada mayoritaria en el Congreso ha sido la del gobierno, sean de derecha o sean de izquierda. Y en esta ocasión el presidente electo no tiene bancada. Es inédito porque es un presidente sin partido", afirmó Gil.
Pese a que existe Defensores de la Patria, el movimiento con el que Abelardo de la Espriella llegó a la presidencia todavía no es un partido político. Por ahora, es un grupo de ciudadanos que presentó firmas para respaldar su candidatura y que no cuenta con personería jurídica ante el Consejo Nacional Electoral. Una ponencia radicada en el CNE propone reconocerle la personería jurídica al movimiento, pero aún no se ha tomado ninguna decisión.
Es la primera batalla, pero no la guerra

Beatriz Gil dice que la derrota del 20 de julio no define lo que viene, pero sí lo condiciona. "Eso es como una batalla en una larga guerra. Es una primera batalla que sí se perdió, pero no significa que ya perdió la guerra", afirma.
La verdadera prueba será cuando el Ejecutivo tenga que sacar adelante sus proyectos bandera: “Es el Congreso el que toma decisiones muy importantes, como las del Plan Nacional de Desarrollo, como las de los presupuestos cada año. Entonces necesariamente tienen que lidiar con el Congreso y hacerlo de una manera inteligente para que esas iniciativas avancen". Para ella, si De la Espriella mantiene su discurso de que no negocia con partidos, el costo puede ser alto. Pero si empieza a hacerlo, "el juego es diferente".
Además, según Gil, el Centro Democrático y De la Espriella están en un pulso interno por el liderazgo de la derecha. Aunque el uribismo ya se declaró parte de la bancada de gobierno y coincide con el presidente electo en temas como seguridad y presupuesto, ganar la presidencia del Senado le da margen para negociar: "Tienen probablemente los mismos intereses que el gobierno entrante en términos de agenda", explica Beatriz Gil. "Lo que están haciendo con esta presidencia es jugar una carta de presión frente al Ejecutivo".
¿Qué pasará con el uribismo?

Tras el triunfo de Henríquez, la bancada del Centro Democrático reforzó su posición como partido de gobierno. El senador Hernán Cadavid escribió en X: "Gracias, presidente, Abelardo de la Espriella. Desde el Centro Democrático, partido de Gobierno, con 47 juiciosos congresistas y las garantías que brindará Honorio Henríquez en la presidencia del Senado, estamos listos para trabajar juntos por Colombia".
Álvaro Uribe, por su parte, celebró la elección: "El Senado eligió presidente a Honorio Henríquez, ciudadano mesurado, transparente, garantía para el correcto discurrir democrático. Muchas gracias a todos quienes confiaron en él, y le hará bien a Colombia".
Gil no descarta que la alianza entre el Centro Democrático y el Pacto Histórico se repita, pero la ubica en coyunturas puntuales: “La idea que ellos tienen de sociedad es muy diferente. No hay muchos puntos de encuentro. Aquí es porque son cosas muy específicas, y en algún momento dado, ya será el uno o el otro el que saque la carta”, explica.
Sobre el rumbo del Centro Democrático durante los cuatro años del gobierno de De la Espriella, Gil considera que declararse en oposición no es tan probable, pero moverse a la independencia sí es un escenario posible. "Oposición no creo, pero independientes es probable. Tienen todavía tiempo, un año para hacerlo, y eso dependerá de cómo se mueva de ahora en adelante el gobierno".
El reto de De La Espriella
Para Beatriz Gil, el reto de fondo para De la Espriella está en decidir si mantiene el discurso de campaña, en el que aseguraba que no negociaría con partidos, o si empieza a hacerlo. “Si sigue en la tónica de que él no es de ningún partido y que los partidos son accesorios, le va a costar sacar adelante sus proyectos”, dice. El presidente electo se posesionará el 7 de agosto. Ese día, Honorio Henríquez, el presidente del Senado elegido con los votos que le negaron a su candidato, le impondrá a Abelardo de la Espriella la banda presidencial.
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