Ir al contenido principal
Uribe y De la Espriella: cronología de un vínculo que se disputa el Congreso y puede extenderse a las regionales
Poder

Uribe y De la Espriella: cronología de un vínculo que se disputa el Congreso y puede extenderse a las regionales

Créditos: Colprensa.

Entre noviembre de 2025 y julio de 2026, Álvaro Uribe y Abelardo de la Espriella pasaron de tantear una candidatura única de derecha a disputarse, ya en el poder, la presidencia del Senado. En el medio quedó un estratega de campaña, Carlos Suárez, que terminó convertido en el punto de quiebre entre el nuevo gobierno y el Centro Democrático.

Por: Alejandro Aristizábal

El próximo lunes 20 de julio, el nuevo Congreso se posesiona. El siguiente paso es elegir las presidencias y vicepresidencias del Senado y la Cámara. El presidente electo, Abelardo de la Espriella, por medio de Rodrigo Lara, su ministro del Interior designado, le ha dado el guiño a Alfredo Deluque, senador del partido de La U para ser el primer presidente del Senado en esta nueva legislatura. Mientras tanto, el Centro Democrático, la bancada gobiernista más grande con 47 congresistas, sigue pujando por Honorio Henríquez para el mismo cargo.

Esta disputa es el último hecho de una serie de desaires y encontronazos entre De la Espriella y el expresidente Álvaro Uribe desde que empezó la campaña. Aquí reconstruimos la cronología de esta turbulenta relación.

Los roces de la pre campaña

En noviembre de 2025, parecía que Uribe y De la Espriella estaban en la misma página, pues el 15 de ese mes, el precandidato propuso definir un candidato único de la derecha antes de que terminara el año, mediante una gran encuesta el 10 de diciembre. Su argumento era que esta encuesta, en lugar de la que se llevaría a cabo en marzo, le evitaría al Estado colombiano un millonario gasto. La pagarían aquellos interesados que no tuvieran nada que ver con el entorno de Petro. Uribe respaldó la idea ese mismo día en X. "De manera respetuosa creo que debe haber un diálogo insistente con todos aquellos que están comprometidos con la democracia y la libertad", escribió.

El 3 de diciembre, luego de que esta idea inicial no tuvo frutos, De la Espriella le escribió a Uribe la carta que marca el punto de quiebre en la que declinó la opción de participar en la consulta de marzo. "El principal argumento que me lleva a esta conclusión es que Defensores de la Patria no es un partido tradicional, sino un movimiento ciudadano nacido del puro fervor popular", argumentó. Ir a la consulta del 8 de marzo, sostuvo, "diluiría este mandato espontáneo, patriótico y orgánico".

El 18 de marzo, diez días después de que se dieron a conocer los resultados de la llamada Gran Consulta por Colombia, Uribe volvió a intentar un acercamiento. “Piden unidad Paloma-Abelardo. Nuestro deber es total respeto para construir condiciones”, expuso. No hubo una respuesta oficial por parte del entonces candidato a la Presidencia.

Disputas por el marketing de la campaña de ‘El Tigre’

El 17 de abril, el expresidente salió a defender a su candidata. "El doctor Abelardo se refiere bien a mí, pero su misma campaña o él maltrata a Paloma o a las personas que la acompañan", postéo en X. Todo parecía apuntar a que estaba criticando la comunicación de la campaña de De la Espriella y la publicidad creada con Inteligencia Artificial.

Nueve días después, el 26 de abril, lo confirmó. "Cuidado con asesores de campaña: Carlos Suárez, hijo de un gran expresidente del Consejo de Estado, de acuerdo con documentos y declaraciones de mi proceso judicial, junto con Piedad Córdoba, coordinó las reuniones de Cepeda con exparamilitares extraditados", explicó en redes sociales. Suárez fue el principal estratega política detrás de la campaña.

Carlos Suárez es abogado. Fue apoderado de Salvatore Mancuso: integró su equipo de defensa en pleno auge de la desmovilización paramilitar, hasta alrededor de 2010. En 2014 cofundó la firma Estrategia y Poder, que asesoró no sólo la campaña de De la Espriella, sino también la campaña al congreso de Enrique Gomez Martinez, quien fue jefe de debate de la campaña del presidente electo.

Pero la razón por la cuál Uribe tiene una rencilla contra Suárez data de 2009. Ese año, los entonces senadores Piedad Córdoba e Iván Cepeda visitaron en Estados Unidos a Juan Carlos Sierra, alias ‘el Tuso’, exparamilitar extraditado. Uribe sostiene que Suárez coordinó esas reuniones y que de ahí salieron los testimonios que lo llevaron al banquillo por presunta manipulación de testigos.

Suárez respondió el mismo día, y respondió por el flanco de la lealtad. "Señor expresidente, en mi actuación como abogado siempre sostuve una postura: 'la majestad presidencial no se toca'", escribió, según Infobae. Y siguió: "Verlo a usted actuando de esta manera solo comprueba que la lealtad que los abogados tuvimos con usted, nunca la mereció".

En el mismo trino del 26 de abril, Uribe decía: "Debe aclararse la llamada de Joaquín Gutiérrez a Luis Duque a amenazar a su familia". Gutiérrez es el jefe de campaña de De la Espriella.

Las campañas se atacan abiertamente

En el mismo trino del 26 de abril, Uribe decía: "Debe aclararse la llamada de Joaquín Gutiérrez a Luis Duque a amenazar a su familia". Gutiérrez era el jefe de campaña de De la Espriella, y Duque uno de los asesores de la campaña de Paloma Valencia. Según aclararon los implicados, se trataba de un malentendido. La respuesta de ‘El Tigre’ fue llamar a la mesura.

Pero ya en mayo, con la primera vuelta cada vez más cerca, le preguntaron el 4 de mayo al expresidente si apoyaría a De la Espriella en segunda vuelta. Evadió la respuesta y se refugió en su candidata: "¿Cómo no se va a elegir a Paloma, además con esa firmeza?". El 5 de mayo, Valencia y su fórmula, Juan Daniel Oviedo, le enviaron una carta a De la Espriella pidiéndole un debate. Él contestó por X que "la campaña no es para jugarreticas" y le preguntó: "¿Cambias de posición después de los resultados de las encuestas?".

Luego vendría una escalada y desescalada constante entre los candidatos y las campañas. El 16 de mayo, Valencia habló en una plaza de "los cobardes" que usan chaleco blindado, refiriéndose al abogado; después, el 25 de mayo, mencionó en radio que "la campaña de Abelardo ha sido absolutamente asquerosa". A los dos días siguientes, en una entrevista con Semana, De la Espriella definió a Uribe como “un hombre al que yo respeto profundamente, lo quiero, lo admiro y ha sido motivo de inspiración para toda esta batalla patriótica que estoy dando” y, al día siguiente, le tendió una mano al decir que "Uribe ni será vetado ni será rechazado".

El 31 de mayo, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, los números cerraron la discusión. De la Espriella sacó 43,73 por ciento y la candidata del uribismo, Valencia, 6,92. Esa misma noche ella anunció su apoyo: "Anuncio mi apoyo al doctor Abelardo de la Espriella e invito a que derrotemos a Cepeda". Uribe agregó en X: "Colombianos, hemos perdido. Asumo humildemente mis responsabilidades".

Los días siguientes, hasta la segunda vuelta, fueron una especie de tregua, a pesar de que el candidato seguía rechazando el apoyo de los partidos tradicionales. El 15 de junio, el expresidente aseguró que llamó a los candidatos y les deseó lo mejor "en estas horas cruciales".

photologuephotos2025-07colp_257214jpeg
Álvaro Uribe considera a Carlos Suárez de gestionar una reunión entre exparamilitares, Piedad Córdoba, Iván Cepeda y Rodrigo Lara. Créditos: Colprensa.

El 21 de junio se convirtió en el día en que la relación entre ambos personajes, y sus partidos, se rompió. De la Espriella ganó el 21 de junio con 49,66 por ciento contra 48,70 de Cepeda. El día después, el 22 de junio, horas después del preconteo, el expresidente publicó documentos y correos que atribuye al estratega. El trino decía: "Carlos Suárez demostró sus dotes de estratega cuando llevó a Piedad Córdoba y a Cepeda a hablar con exparamilitares extraditados a preguntar por mí". Haciendo referencia a los eventos acontecidos en relación al caso en el que lo condenaron y sucesivamente lo absolvieron por soborno en actuación penal y fraude procesal. 

Ese mismo día, Suárez le dio una entrevista a Semana en la que decretó el fin de un ciclo. "No creo que Paloma sea la gran perdedora porque era la representante de todo un establecimiento político decadente. Por eso la castigaron en las urnas", dijo, y metió en la misma frase a Valencia, al Centro Democrático y a Uribe. Sobre la reconciliación fue seco: "De mi parte, quedó en el pasado". El Centro Democrático contestó esa noche alegando que a las personas sin escrúpulos de la campaña no les importa Colombia. "Su única motivación es alimentar el ego, olvidando que la soberbia es una mala consejera", agregaron.

Los enfrentamientos entre Uribe y el estratega de De la Espriella continuaron. El 23 de junio, Suárez escribió en X: "No me asustaron los dinosaurios, menos lo harán sus fósiles". Uribe respondió dos veces. La primera: "Es mejor ser un viejo como yo, si se quiere un fósil, que luchó por la democracia y por la Patria, que un bandido solapado que pretende limpiar su imagen, como Carlos Suárez". La segunda fue más lejos: 

"Carlos Suárez se convirtió en bandido mientras sus defendidos se resocializaban. Además con una sociedad suya financió vídeos difamantes como vincular a mi familia con negocios con el partido".

De una manera, no inesperada, pero sí rápida, la bancada del Centro Democrático, reunida "bajo los lineamientos de Álvaro Uribe Vélez", se declaró primer partido de gobierno el mismo 23 de junio. Uribe intentó separar las dos cosas. "Nunca tensioné la campaña con el doctor De la Espriella; siempre fui muy respetuoso", le dijo a Caracol Radio el 24 de junio, y añadió que no había conversado el tema con el presidente electo. "Una cosa es una cosa y otra es otra cosa", afirmó.

La pugna por las presidencias del Congreso se extenderá a las regionales

Estos encontrones entre las campañas se han extendido hasta la discusión de cómo conformar las presidencias del Senado y Cámara este próximo 20 de julio. La decisión del gobierno entrante de apoyar a Alfredo Deluque, del partido de La U, a la presidencia del senado no ha caído muy bien en los círculos del uribismo. Y, en especial, a Uribe, quien atribuye una cercanía entre Suárez y Deluque que se ha interpuesto del deseo del partido en llegar a la presidencia del Senado. 

Para el Centro Democrático sigue en pie la candidatura de Honorio Henríquez. Rodrigo Lara, el ministro del Interior encargado, dijo, a propósito de esta candidatura, que se resiste “a pensar que sea cierta la versión que el Centro Democrático se va a ir a voto limpio el 20 de julio, porque eso implica una alianza con el Gobierno de Petro, con el Pacto Histórico”.

De esa misma manera, el expresidente ha extendido la confrontación. En su cuenta de X, hoy aseguró que el senador Deluque “votó varias reformas y recibió beneficios del Gobierno Petro, incluida la ley de Paz Total”. Y además, aseguró que hubo una reunión de la bancada del Pacto Histórico a la cual asistió Deluque. “Esta información es de fuente muy seria”, afirmó.

La ahora disputa abierta entre estas dos derechas, si bien parece que ya está un más decidido quiénes se quedarán con las presidencias del congreso, se extenderá a las elecciones regionales del próximo año. Aunque la puja parece que la están ganando los aliados del presidente electo, ambos movimientos están jugándosela por estrategias y narrativas distintas.

El uribismo ha optado en defender su fuerza legislativa, con sus 47 congresistas, y apelar al rol de opositores que han mantenido estos últimos cuatro años, por eso han señalado a algunos colaboradores del abogado de estar haciendo acuerdos con bancadas que serán de oposición.. Mientras que la narrativa de De la Espriella es, como lo hizo en campaña, ser un presidente en el territorio. Desde Bucaramanga aseguró que será un presidente que gobernará “de la mano con sus alcaldes y sus gobernadores para convertir los proyectos en obras y los compromisos en resultados”.

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Temas en este artículo

Artículo de libre acceso

Libre

Compartir en redes sociales