
El simbolismo detrás del reconocimiento de De la Espriella a la nueva cúpula militar y policial
El presidente Abelardo de la Espriella encabezó la ceremonia de reconocimiento y transmisión de mando de los nuevos comandantes de las Fuerzas Militares y del director de la Policía. El bastón de mando, los símbolos patrios, la religión y el discurso presidencial marcaron el acto.
Por: Javier Patiño C
El presidente Abelardo de la Espriella presidió este miércoles 26 de agosto, en el campo de paradas de la Escuela Militar de Cadetes José María Córdova, en Bogotá, la ceremonia de reconocimiento y transmisión de mando del ministro de Defensa, general retirado Jorge Mora, así como de los nuevos comandantes de las Fuerzas Militares y del director de la Policía Nacional.
La ceremonia estuvo marcada por la presencia de símbolos militares y patrios, momentos religiosos y un discurso del jefe de Estado en el que estableció las principales directrices para la nueva cúpula de la Fuerza Pública.
Desde primeras horas de la mañana, el ingreso por el Arco del Triunfo, en la entrada de la Escuela Militar de Cadetes José María Córdova, ubicada en el noroccidente de Bogotá, registró una alta afluencia de vehículos, uniformados e invitados que asistieron a la ceremonia.
Entre uniformados de diferentes rangos se mezclaron invitados especiales, quienes acudieron a la primera ceremonia militar realizada en el campo de paradas de la institución.
El ingreso estuvo acompañado por un dispositivo de seguridad presidencial y por más de 50 uniformados de la Policía, encargados de revisar maletas y vehículos para evitar el ingreso de elementos peligrosos. El procedimiento llamó la atención debido a que, habitualmente, este tipo de controles era realizado por uniformados de la propia escuela.

La tarima principal comenzó a llenarse con los asistentes, entre ellos reservistas que fueron compañeros de los nuevos comandantes, altos mandos de las diferentes fuerzas, antiguos comandantes y representantes de las ramas Ejecutiva, Legislativa y Judicial, en su mayoría acompañados por sus esposas.
A las 10:00 de la mañana, las graderías estaban completamente llenas y algunos asistentes tuvieron que permanecer de pie. La convocatoria fue superior a la registrada en anteriores ceremonias, al punto de que, en esta oportunidad, no fue necesario recurrir a estudiantes para completar el aforo.
El bastón de mando, uno de los protagonistas
De acuerdo con el horario establecido, a las 11:00 de la mañana el presidente Abelardo de la Espriella, acompañado por la cúpula saliente, dio inicio a la ceremonia. El mandatario recorrió el campo de paradas para ubicarse frente a cuatro destacamentos de las instituciones que integran la Fuerza Pública: Ejército Nacional, Armada de Colombia, Fuerza Aeroespacial Colombiana y Policía Nacional.
Uno de los detalles que llamó la atención de los asistentes fue el bastón de mando que el presidente llevaba en su mano derecha, presentado como un símbolo de su condición de comandante supremo de las Fuerzas Militares.
El elemento había sido entregado al mandatario durante su posesión por el entonces presidente del Senado, Honorio Henríquez.

La presencia del bastón de mando tuvo un significado especial durante la ceremonia, pues se convirtió en uno de los principales símbolos utilizados por el jefe de Estado durante su primer acto de reconocimiento a la nueva cúpula militar y policial.
La llegada del jefe de Estado y de los nuevos altos mandos fue recibida con aplausos y con el tradicional coro de “¡Tigre, tigre!”. El mandatario respondió llevando una mano al corazón y levantando la otra, en la que sostenía el bastón de mando.
Religión y política
Uno de los primeros momentos de la ceremonia fue el reconocimiento y juramento del ministro de Defensa, general retirado Jorge Mora, quien había firmado el decreto de su designación el viernes 7 de agosto, pero aún no había realizado el acto de aceptación y reconocimiento ante las Fuerzas Militares y la Policía.
“Señor presidente, con la ayuda de Dios, bajo su direccionamiento y liderazgo como conductor político, comandante en jefe de las Fuerzas Militares y de la Policía, asumo este cargo con todo mi compromiso, mi honor y, sobre todo, con la dedicación que empeñaremos para recuperar la seguridad de los colombianos y comenzar a construir, de su mano y junto al mando institucional, la patria que tanto necesita el pueblo colombiano. Por siempre, firmes por la patria”, expresó el ministro Mora.
Minutos después se realizó la transmisión de mando al nuevo comandante de las Fuerzas Militares, general Erick Rodríguez, cuya designación fue recibida con aplausos y vítores por parte de los asistentes. En las graderías se encontraban varios de sus compañeros de curso de la Escuela Militar.
El momento generó una reacción espontánea entre algunos de los asistentes y comentarios entre el presidente y el ministro de Defensa, en medio del reconocimiento al nuevo comandante.
Posteriormente, se produjo otro cambio significativo en el protocolo: por primera vez, el reconocimiento al nuevo director de la Policía, general Jesús Barrera, se realizó en el mismo escenario que la ceremonia de la nueva cúpula militar.

Tradicionalmente, este acto se desarrollaba de manera independiente en la Escuela de Cadetes de Policía General Francisco de Paula Santander, en el sur de Bogotá.
El nuevo director asumió el mando junto con los comandantes del Ejército Nacional, la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la Armada de Colombia, quienes juraron ante Dios y sus familias su compromiso de trabajar por la seguridad del país.
El momento de oración estuvo acompañado por el obispo castrense, quien dirigió la oración patria. Militares activos y retirados se unieron al acto para recordar el papel de la Fuerza Pública en la seguridad de los colombianos.
La orden presidencial
En un discurso de tono marcadamente militar, el presidente se dirigió a los asistentes y planteó como primera tarea de la nueva cúpula la recuperación de la presencia del Estado en zonas estratégicas con amplia presencia de estructuras ilegales.
“No habrá un solo lugar de la geografía donde la República renuncie a ejercer su autoridad. Esa es la orden, señores generales, señores almirantes: a recuperar la seguridad en el marco de la Constitución y la ley”, expresó el mandatario.
El jefe de Estado señaló que la Fuerza Pública debe garantizar que el Estado llegue primero, permanezca y ejerza su autoridad con fundamento en la Constitución y la ley.
“Ningún compatriota puede sentirse a merced del terrorismo. Donde haya una amenaza contra la gente, allí tiene que estar la Fuerza Pública”, manifestó.

De la Espriella también anunció que las estructuras ilegales serán calificadas como “terroristas” por su Gobierno y rechazó el uso de denominaciones que, según afirmó, puedan atribuirles algún carácter político.
“En este país no hay disidentes, grupos subversivos ni alzados en armas. Mucho menos estructuras con legitimidad política. En mi gobierno está absolutamente prohibido disfrazar con eufemismos la naturaleza de quienes aterrorizan al pueblo a punta de pistola y dinamita. Son terroristas y así los vamos a tratar”, afirmó.
El mandatario también fue enfático en señalar que no habrá espacios de diálogo con las organizaciones que continúen en armas y planteó el sometimiento a la justicia como una de las alternativas para quienes decidan abandonar la actividad criminal.
“Los que quieran abandonar la criminalidad pueden someterse a la justicia a través de los mecanismos establecidos por la ley. Pero quienes persistan en la violencia, continúen atacando a Colombia y sigan creyendo que pueden doblegar al Estado mediante el terrorismo recibirán su merecido en el campo de batalla”, reiteró el jefe de Estado.
La instrucción presidencial incluyó mantener las operaciones para ubicar a los integrantes y cabecillas de esas organizaciones, con el objetivo de capturarlos o neutralizarlos en desarrollo de las acciones de la Fuerza Pública.
“Desde el 7 de agosto han sido neutralizados 21 cabecillas, más de 530 personas han sido capturadas, se han incautado 13 toneladas de cocaína y destruido 83 puntos destinados a la producción de estupefacientes”, afirmó.
Para De la Espriella, otra de las prioridades de la Fuerza Pública será afectar las fuentes de financiación de las estructuras ilegales, entre ellas el narcotráfico, la extorsión, el secuestro, la minería ilegal, el contrabando y el robo de hidrocarburos. “Hay que perseguir las finanzas de los terroristas, desmantelar sus redes, combatirlos sin descanso hasta darlos de baja o capturarlos para ponerlos a disposición de la justicia”, enfatizó.
Negociaciones y extradición
De la Espriella aseguró que ningún funcionario está autorizado para establecer comunicaciones con los grupos ilegales y advirtió que quienes incumplan esta directriz podrían enfrentar consecuencias judiciales y administrativas.
“Absolutamente nadie está autorizado para establecer comunicación con los grupos terroristas. Funcionario o particular que lo haga será llevado ante los tribunales. Se acabó ese jueguito de andar contemporizando con los enemigos de la patria”, afirmó.
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El jefe de Estado también informó que durante los primeros días de su Gobierno ha autorizado 30 extradiciones y anunció que continuará dando trámite a estas solicitudes una vez se cumplan los procedimientos establecidos por la ley.
“No más a la falsa paz que arrodilla al Estado, la paz se impone con la fuerza de las armas y las leyes de la República”, sostuvo.
Finalmente, el mandatario pidió a las diferentes instituciones de la Fuerza Pública trabajar de manera coordinada, compartir información y desarrollar operaciones conjuntas contra las estructuras ilegales.
“Esta visión demanda inteligencia, coordinación entre las fuerzas. Tenemos que ser un solo cuerpo monolítico, sin divisiones, sin vanidades, bajo una misma bandera: la bandera de la República de Colombia”, puntualizó.
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