
“Por favor váyanse, es una orden del ministro”: el extraño procedimiento de seguridad practicado en el Ministerio de Agricultura
Funcionarios y contratistas del Ministerio de Agricultura denunciaron que el 11 de agosto fueron desalojados durante varias horas de su lugar de trabajo, luego del ingreso de un grupo de personas que supuestamente llegó a practicar una inspección. Tras este procedimiento, que generó una polémica interna, se procedió al desmonte de afiches alusivos a la reforma agraria. ¿Qué explicaciones da el ministro?
Por: Ana María Cuesta
El martes 11 de agosto, seis hombres y mujeres vestidos de pies a cabeza de negro, impecables, algunos con pantalón caqui, maletas oscuras y grandes morrales, ingresaron a la sede del Ministerio de Agricultura en el centro internacional de Bogotá para la práctica de una supuesta “inspección”, en los pisos séptimo y octavo de la institución gubernamental.
El misterioso personal legó al lugar sobre las 2 de la tarde. De acuerdo con testigos, el grupo llevó maletas negras de plástico rígido, con sellos de la aerolínea Avianca que indicaban que, en su interior, resguardaban elementos o dispositivos frágiles. Posterior al ingreso de la comitiva, hombres de seguridad del edificio, ubicado en una de las torres de la ciudadela San Martín, les pidieron a los funcionarios y contratistas que desalojaran los pisos, por lo menos durante dos horas.
La petición generó inquietud entre algunos de los funcionarios presentes que preguntaron, de inmediato, ¿por qué les pedían salir del recinto si no habían enviado una comunicación formal o previa al respecto?. Los funcionarios también expresaron dudas, pues tampoco se trataba de una evacuación ligada a las réplicas del devastador terremoto que ocurrió un día antes y se sintió en toda Bogotá.
La respuesta que les dieron generó más preguntas. “Baja alguien de la Oficina de Talento Humano con una sonrisa diciendo ‘por favor váyanse, esta es una orden del ministro, pueden regresar dentro de dos horas’”, le relató a CAMBIO uno de los contratistas presentes.

“¿Cuál orden?”, preguntó otra funcionaria. “Esta es una orden verbal”, le respondió la delegada de Talento Humano quien, además, habría advertido de que se trataba de un procedimiento “confidencial” y que las personas que ingresaron a las oficinas con las maletas estaban facultadas para practicar una “inspección de seguridad”.
CAMBIO dialogó con diez contratistas y funcionarios del Ministerio de Agricultura, para reconstruir este inusual y llamativo episodio, que, posteriormente, fue confirmado por el ministro Indalecio Dangond.
El equipo, el desalojo y las maletas
En los pisos séptimo y octavo del edificio en el que funcionan el Ministerio de Agricultura, y otras dependencias estatales, se encuentran las oficinas del viceministro de Desarrollo Rural José Leonidas Tobón y varias Direcciones, entre ellas las de Mujer Rural, de Gestión de Bienes Públicos Rurales, de Ordenamiento Social de la Propiedad Rural y la de Capacidades Productivas y Generación de Ingresos.
“Se trató de seis personas con una postura corporal y vestimenta parecida a la de las fuerzas militares. Llevaban maletas que, podríamos entender, son especiales para cargar artefactos electrónicos”, le señaló una de las fuentes a CAMBIO.
De acuerdo con la Asociación Sindical Agropecuaria del Orden Nacional ‘Asadon’, entre quienes practicaron el procedimiento hubo dos personas que se presentaron con “rango de sargento”. El sindicato asegura que a los funcionarios y contratistas les pidieron que “dejaran los computadores como estaban y se retiraran para realizar el procedimiento”.

El misterio en torno a las maletas fotografiadas ha generado incertidumbre, añade el sindicato, que desea saber si se trató de una inspección de infraestructura física, de la revisión de equipos de cómputo o la “instalación de micrófonos o aparatos de monitoreo, registro o vigilancia tecnológica sobre los puestos de trabajo, archivos o comunicaciones del personal”.
Algunos trabajadores presentes el día del desalojo expresaron que han sentido un ambiente “hostil y de persecución”, a raíz del silencio que impera por ese episodio de los hombres de negro, que fueron fotografiados en el parqueadero de la Ciudadela San Martín con sus maletas.
“El que sacaran a las personas, piso por piso, sin aviso o explicación alguna, ha sembrado un ambiente de terror. Hay miedo sobre el manejo de la información. Hay un ambiente de zozobra”, expresó una fuente consultada por CAMBIO.
El temor se enmarca en un momento en el que se espera la incorporación del personal de confianza de la Presidencia de Abelardo de la Espriella y la posible salida de funcionarios y contratistas del gobierno de Gustavo Petro. “El ejercicio que se hizo fue tan incómodo e intimidante”, le expresó otra contratista a CAMBIO.
El episodio provocó que Asadon, sindicato que se constituyó en julio, le pidiera a la Procuraduría, a la Defensoría del Pueblo y a la Personería de Bogotá el esclarecimiento de lo acontecido, pues denuncian que la misma situación se habría presentado en otros pisos en días anteriores.
Las instrucciones de Dangond
Posterior al desalojo, el 14 de agosto, decenas de contratistas recibieron correos en los que se les informó que, a partir de la próxima semana, deberán trabajar desde casa y sólo podrán volver al Ministerio en caso de ser requeridos. A algunos se les ha pedido que esperen instrucciones sobre sus labores, por lo que denuncian que, prácticamente, con el cambio de gobierno y el ingreso de los nuevos directivos, no han avanzado en tarea alguna.

Precisamente el ministro Indalecio Dangond firmó una circular, un día antes del desalojo, en la que enumeró una serie de funciones para todos los funcionarios del Ministerio que, a partir de la fecha, sólo podrían ejecutarse previa autorización suya. Allí entran la suscripción de contratos o la adopción de decisiones institucionales relacionadas con gremios o juntas directivas en las que participe su cartera.
Por instrucción de Dangond, también se le pidió a toda la planta de personal la devolución de los equipos de cómputo y hasta se les informó que no podrán usar el baño y la cafetería del piso 12, en el que se ubica su despacho.

Y hasta los afiches sobre Palestina y la reforma agraria, que varios trabajadores tenían en sus puestos, fueron desmontados un día después del inusual ingreso de los hombres de negro.
“Todos los elementos alusivos a la reforma agraria, a Palestina o banderas asociadas a la comunidad LGBTIQ+ fueron retirados”, comentó una fuente.
Las explicaciones de Dangond
CAMBIO consultó con persistencia al Ministerio de Agricultura y obtuvo una escueta explicación de lo ocurrido, por escrito, por parte del ministro Indalecio Dangond.
Sin brindar mayores detalles, Dangond afirma que lo ocurrido el 11 de agosto se trató de una "visita" relacionada con la "verificación de las condiciones de funcionamiento y seguridad de las instalaciones de la entidad".
También dijo que "las actuaciones adelantadas obedecieron exclusivamente a asuntos relacionados con la seguridad institucional y fueron realizadas bajo los protocolos correspondientes".
El ministro de agricultura no explicó quiénes practicaron el procedimiento o qué equipos utilizaron, es decir, no brindó información sobre si se trató de un equipo de escoltas, de policías, de militares, o de una empresa privada de seguridad.
Dangond relató que, en dicho proceso, "no se vulneraron derechos fundamentales ni se presentó actuación alguna por fuera del ordenamiento jurídico". También resaltó que es su responsabilidad como ministro "adoptar las medidas necesarias para garantizar la seguridad de los servidores públicos" y de las instalaciones y bienes del Estado.
Durante el fin de semana, y días después del extraño procedimiento, el ministro publicó un video en el que anunció que, en su primera semana de trabajo, se practicó una "auditoría" en todas las entidades adscritas al Ministerio, con hallazgos presuntamente delictivos, que remitirá a la Fiscalía y a otros organismos de control.

La incursión de los hombres de negro, autorizada por el ministro, deja varias preguntas entre los trabajadores que presenciaron el hecho y que hoy se sienten "perfilados" tras el episodio. Trabajadores que consideran irregular el que un grupo de sujetos desconocidos entre a una entidad pública, a revisar sus instalaciones con aparatos, y a ordenar el desalojo de todo su personal.
CAMBIO consultó con empleados de carrera de la Rama Ejecutiva, con años de experiencia en sus distintas plazas, y coinciden con que lo ocurrido, tal y como se relata, no resulta normal o habitual en los protocolos de la Función Pública.
ana.cuesta@cambiocolombia.com
Lea los comentarios









