
“Tumbaron un proyecto que defendía la meritocracia”: Daniel Briceño sobre choque con Gobierno de De la Espriella
La administración entrante objetó una ley impulsada por el Centro Democrático que buscaba evitar la reducción de los requisitos de acceso a cargos públicos. CAMBIO habló con congresistas uribistas que cuestionaron la decisión y advirtieron sobre sus implicaciones en plena temporada de nombramientos del Gobierno nacional.
Por: Jonathan Beltrán
Desde que llegan a la Casa de Nariño, los presidentes tienen entre sus primeras decisiones la posibilidad de objetar las leyes que llegan a su despacho y que aún requieren su visto bueno. Apenas dos semanas después de asumir el cargo, Abelardo de la Espriella hizo uso de esa facultad en contra de una iniciativa del Centro Democrático, el partido más fuerte de la coalición oficialista.
La iniciativa, impulsada por el hoy senador Hernán Cadavid, buscaba impedir que se redujeran los requisitos mínimos para la vinculación de personal a cargos del nivel directivo en el sector público del orden nacional. Para el congresista uribista, se trataba de una apuesta por blindar la meritocracia y garantizar que quienes lleguen a posiciones de alta responsabilidad cumplan con estándares de experiencia y preparación.
La iniciativa surtió sus trámites correspondientes en el Congreso en un proceso que desde la bancada uribista califican como “costoso políticamente, debido a los bloqueos de otros partidos”. El texto definitivo del proyecto de ley fue aprobado por la plenaria del Senado el pasado 10 de junio, con ponencia del hoy presidente de esa corporación, Honorio Henríquez.

Para que la iniciativa entrara en vigencia a nivel nacional, solo faltaba la sanción del jefe de Estado. Sin embargo, el presidente decidió objetarla y, con su decisión, se mantiene abierta la discusión sobre los requisitos para ocupar cargos directivos justo en plena temporada de decenas de nombramientos por parte de la administración entrante.
“La burocracia ha permeado las diversas esferas de poder de nuestra nación, los amiguismos y la devolución de favores electorales y de tinte político en muchas ocasiones llevan a mandatarios a modificar requisitos para determinados cargos a efectos de poder incluir en las plantas de personal a familiares amigos o aliados de raigambre político”, se leía en la exposición de motivos de Hernán Cadavid, autor del proyecto.
La objeción a la ley de requisitos: el nuevo pulso entre el abelardismo y el uribismo
Desde la elección de De La Espriella, el Centro Democrático se declaró partido de gobierno y manifestó su disposición a acompañar al nuevo mandatario en el Congreso. Sin embargo, en las primeras semanas de esta relación entre el Ejecutivo y el Legislativo, la bancada más numerosa de la derecha ha protagonizado múltiples pulsos con la administración entrante.

“Nos objetan sin decirnos absolutamente nada. Somos una bancada de gobierno. Y, aun así, nadie nos dijo nada. Simplemente nos enteramos por medios de comunicación. Entonces nos tocó salir corriendo a la Cámara a mirar qué era lo que se había objetado”, explicó a CAMBIO el representante por Bogotá, Daniel Briceño, sobre la decisión del Gobierno de De la Espriella.
El senador del Centro Democrático Rafael Nieto Loaiza también se sumó a los cuestionamientos por la decisión del Gobierno nacional. El congresista, que en las últimas semanas había bajado el tono de sus críticas al abelardismo, señaló que la objeción contradice algunas de las banderas de meritocracia y fortalecimiento institucional impulsadas por la administración entrante.
“Le criticamos a Petro una y otra vez que manipulara los manuales de funciones para reducir requisitos y nombrar personas que no tenían experiencia ni calidades ni conocimiento y cuyo único mérito era ser parientes, amigotes o leales. ¿Van a recorrer ahora el mismo camino? Es un pésimo mensaje”, afirmó Loaiza en rechazo a la objeción de la ley.
La senadora uribista María Claudia Posada también cuestionó la decisión y advirtió que podría terminar afectando la capacidad técnica de distintas entidades del Estado. “Resulta paradójico que el Gobierno que apoyamos ahora se oponga”, detalló la congresista.
Las razones del Gobierno de De la Espriella para objetar la ley promovida por el Centro Democrático
A la oficina del presidente de la Cámara, Nicolás Barguil, llegó un documento de nueve páginas con la posición del Gobierno frente a la iniciativa. En el texto, la administración de De la Espriella expuso sus reparos al proyecto y los dividió en dos frentes: objeciones por inconstitucionalidad y objeciones por inconveniencia.

El Gobierno puso el primer reparo sobre el papel que tendría el Consejo de Estado en la modificación de los perfiles de los cargos directivos. La iniciativa contempla que las entidades deban acudir a la Sala de Consulta y Servicio Civil antes de cambiar sus manuales de funciones, una exigencia que, según la Casa de Nariño, terminaría condicionando decisiones que corresponden a la administración.
En el documento, también se cuestionaron las consecuencias disciplinarias previstas en el proyecto, como sanciones para los funcionarios que reduzcan los requisitos establecidos para un cargo. El Gobierno sostuvo que ese escenario podría convertir una decisión administrativa en una falta disciplinaria de máxima gravedad.

El Gobierno también advirtió sobre los efectos prácticos que tendría la iniciativa en el funcionamiento de las entidades. Según su argumento, los trámites adicionales para modificar los perfiles podrían retrasar la provisión de cargos directivos, dificultar la respuesta de la administración ante nuevas necesidades y frenar la incorporación de perfiles jóvenes.
La administración de De la Espriella incluso advirtió sobre una supuesta inconsistencia desde el punto de partida de la iniciativa: la relación entre su título y el contenido. “La norma viola el principio de tipicidad en materia disciplinaria”, dice el Gobierno sobre la sanción prevista de 10 a 20 años por cambios en el manual de funciones en los procesos de contratación de entidades públicas.
El nuevo round entre el abelardismo y el uribismo: ¿qué sigue tras la objeción del proyecto?
Congresistas del Centro Democrático cuestionaron una a una las objeciones de inconstitucionalidad y conveniencia planteadas por el Gobierno de De la Espriella. Miembros de esa bancada consultados por CAMBIO expresaron preocupación por las consecuencias que podría tener dejar abierta la posibilidad de modificar los manuales de funciones sin mayores controles. “No queremos que haya más casos como el de Juliana Guerrero”, señaló un parlamentario.
Desde las filas uribistas también advierten una contradicción entre la objeción y dos de las apuestas que el propio Gobierno ha presentado como parte de su sello: el llamado “Gobierno de los nunca”. Para algunos congresistas, la iniciativa objetada iba precisamente en esa dirección, al buscar que los cargos de mayor responsabilidad tuvieran requisitos mínimos.
En esa misma línea, Daniel Briceño puso sobre la mesa otra de las banderas con las que el abelardismo llegó al poder: el banco de talentos que promovió durante la campaña. “Se creó un banco de talentos para buscar las mejores hojas de vida del país y ahora tumban una ley que precisamente defendía que se cumplieran unos requisitos mínimos”, cuestionó.

El Centro Democrático deberá ahora defender nuevamente el proyecto ante el Congreso, donde las objeciones presentadas por el Ejecutivo tendrán que ser estudiadas por ambas corporaciones. El autor del proyecto explicó a este medio que, si el Legislativo mantiene su posición frente a la ley, el desacuerdo podría llegar a la Corte Constitucional para que determine si los reparos planteados por el Ejecutivo tienen sustento.
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