
Cuando las Comisarías de Familia revictimizan a niñas que denuncian abuso sexual: la historia de Natalia
Una Comisaría de Familia permitió a un padre denunciado por presunto abuso sexual contra su hija que siguiera teniendo visitas virtuales con ella, a pesar de múltiples llamados de atención de expertos sobre lo que la menor exponía en ellos. Corte Constitucional hace duro llamado de atención.
Andrea* le preguntó a su hija Natalia*, menor de edad, cómo la dormía su papá. La respuesta la dejó fría: “juegos privados con papá”. Ninguna madre querría vivir lo que tuvo que vivir Andrea cuando su hija le describió juegos. La niña dijo que a ella no le gustaba pero que a su papá “le hacían feliz”. A continuación, empezó a describir los tocamientos degradantes y el abuso sexual a la que la sometía.
Natalia tenía cinco años. Sus padres ya se habían separado y Andrea tenía una medida de protección por violencia intrafamiliar. La mujer se asesoró, fue con la niña al médico y, con ayuda del ICBF, empezó el proceso de restablecimiento de derechos. La denuncia quedó en la Fiscalía 37 Seccional de Centro de Atención Integral Víctimas de Abuso Sexual (Caivas).
Después de varios días de hospitalización, Andrea fue a la Comisaría de Familia a pedir una medida de protección que le fue concedida, suspendiendo el régimen de visitas presenciales que tenían padre e hija, que fueron cambiadas por visitas virtuales, cuyas sesiones fueron grabadas, todos los sábados entre las diez y once de la mañana.
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