El regreso de DMG

Primeros socios de la Comercializadora Familia DMG

Crédito: Fotografía: José Báez

19 Noviembre 2023

El regreso de DMG

CAMBIO asistió, en Mocoa, Putumayo, a la primera asamblea extraordinaria de la Comercializadora DMG desde que fue capturado David Murcia. La nueva empresa, formada por antiguos tarjetahabientes de la captadora, busca hacerse un espacio en el comercio virtual. Cuando salga de la cárcel, el propio Murcia dirigirá sus rumbos.

Por: Iván Serrano

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Por estos días, las playas del río Putumayo están más anchas que de costumbre. A la orilla del caudal disminuido, las embarcaciones esperan a los pasajeros para llevarlos a Puerto Leguízamo, a 305 kilómetros de distancia. El trayecto es tan largo que le dicen Puerto Lejísimos.

Rivera del río Putumayo en Puerto Asís

La temperatura llega a los 34 grados centígrados y Esperanza, una mujer de mediana edad, ofrece sus almuerzos preparados con leña, en la ribera del río.

–¿Hace cuánto no llueve? –le preguntamos a Esperanza.
–Hace seis días llovió, no hace mucho, pero hoy el río amaneció más bajito –respondió, mientras se abanicaba con una revista vieja–. Ojalá vuelva a llover pronto, a ver si merma el calor.

Fogón de la cocina de la señora Esperanza

Colombia es el país más lluvioso del mundo y el Putumayo se cuenta entre uno de los departamentos más lluviosos del país. Hace 15 años, llovió hasta plata. Así lo relatan quienes se acuerdan de la última bonanza en la región, una bonanza que corrió por cuenta de un hombre menor de 30 años, voz grave, pelo largo y oriundo de Ubaté, Cundinamarca, un municipio ubicado a 710 kilómetros de distancia: David Murcia Guzmán. 

Hace 15 años, esta rara encarnación de Melquiades armó su propio toldo en el pueblo para prometer retornos espectaculares a los inversionistas que quisieran confiarle sus ahorros. Solo se necesitó que algunos sacaran su plata de los bancos y se la entregaran a Murcia para que los demás se contagiaran. Los que no tenían dinero solicitaron créditos; otros más hipotecaron sus viviendas. Así fue creciendo un grupo de inversionistas al que el propio Murcia pidió llamarlo “familia” y que en realidad era una sociedad que llevaba como nombre las iniciales del fundador: DMG.

Hoy, por las calles de Puerto Asís y Mocoa, núcleo de la historia de DMG, son pocos los que se atreven a aceptar haber sido testigos de esa bonanza. Dicen que, después de que DMG fue intervenida, muchos tarjetahabientes se fueron. Al fin y al cabo, es una región donde mucha población suele ser flotante.

Nacimiento y muerte de un sueño

Grupo DMG S.A. fue constituida en abril de 2005 con un capital de cien millones de pesos. Ocho meses después, sus socios le inyectaron capital por más de 1.000 millones de pesos. Tres años más tarde, no sólo registraba actividades y socios en el Putumayo, sino que hacía presencia en Panamá, Venezuela y Ecuador con casi 400.000 inversionistas, que aportaron un capital que se aproximó, según las cuentas de Murcia y de sus abogados, a los 4,5 billones de pesos de la época.

El 16 de noviembre de 2008, el gobierno de Álvaro Uribe, amparado en un decreto de excepción, ordenó intervenir la comercializadora. El operativo comenzó a media noche, casi de manera simultánea a la firma de la orden. Los tarjetahabientes que se acostaron con una realidad el 16, se levantaron con otra muy distinta la madrugada del 17.

El gobierno se tomó las sedes de DMG en veinte ciudades del país poco después de que Murcia hubiera desafiado en los medios al presidente Uribe y al banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo diciendo que su negocio era legal. El argumento del Gobierno para intervenir fue la declaratoria de emergencia social por la crisis que generaron las pirámides financieras, pues varias de ellas habían cesado los pagos de intereses y los clientes organizaron protestas en la mayoría de ciudades del país.

La abogada María Mercedes Perry asesoró al gobierno en el diseño del decreto y luego fue nombrada liquidadora de DMG. Quince años después, la liquidación no ha terminado. Apenas se han devuelto un poco más de 90.000 millones de pesos, cifra muy inferior a la que Murcia y sus abogados aseguran que tenía la sociedad en el momento de la intervención.

David Murcia fue detenido y extraditado a Estados Unidos, donde purgó una pena de nueve años. A su regreso a Colombia, fue nuevamente detenido y enviado a la cárcel La Tramacúa, en Valledupar; luego, por motivos de seguridad, fue trasladado hace dos meses al pabellón de alta seguridad de La Picota.

Tras 15 años de silencio, Murcia le concedió una entrevista a CAMBIO en marzo de este año. En ella, expresó sus reparos al proceso de liquidación, su intención de ser reconocido como gestor de paz y su propósito de reparar a las víctimas. “Había tanto dinero –dijo– que llevamos 15 años pagándole a una señora que se está volviendo rica con eso y no termina la liquidación”, dijo.

Durante la entrevista, Murcia reveló que todavía seguía en contacto con sus queridos miembros de la ‘familia’ DMG: “Yo sé vender, sé comercializar, sé posicionar una marca; ellos siempre me han pedido consejos, porque los gobiernos lo único que han hecho es perjudicarlos”. Y agregó que andaba impulsando una marca de café, con la que obtenía recursos para subsistir en la cárcel.

El retorno de DMG

El 17 de noviembre de 2022, Germán Umaña, ministro de Industria y Comercio, visitó el departamento del Putumayo. Su presencia en la región obedecía a la intención del gobierno de generar oportunidades para la comunidad. Ese día, el ministro fue abordado por una líder juvenil que, con orgullo, le mostró un emprendimiento mediante el cual reciben ingresos cerca de 1.000 familias. Se refería al Café 3b, la marca impulsada por David Murcia.

El ministro de Industria y Comercio, Germán Umaña

En ese momento, el ministro desconocía la relación entre el producto y el líder de la extinta captadora. En todo caso, antes de terminar la visita, el funcionario se comprometió a ayudar a comunidades y líderes emprendedores para sacarle el quite a la pobreza y –de paso– a la violencia en la región. Como testimonio del encuentro de Umaña con la comunidad quedaron varias fotos. En una de ellas, al lado del ministro, aparece Samantha Fajardo, la líder juvenil que es la nueva cara de DMG en el Putumayo.

Samantha Fajardo, líder de DMG

La historia de Samantha no es diferente a la de muchos otros jóvenes de la región. Su padre fue asesinado cuando ella tenía tres meses, y un tío suyo fue víctima de los mal llamados falsos positivos. 

Samantha tenía 15 años cuando DMG fue intervenida, Hoy recuerda la enorme devoción que su abuela tenía por Murcia y por la empresa. Ese recuerdo la llevó a creer de manera ferviente en el proyecto y hoy es la que convoca y mantiene informadas a las miles de personas que en Putumayo siguen sintiéndose como parte de la “familia”.

Mientras el ministro Umaña viajaba a Putumayo, en Bogotá el regreso de DMG como empresa formalmente constituida iba viendo la luz. El pasado 28 de julio, Santiago Morales Sáenz, abogado de David Murcia, la registró en la Cámara de Comercio de Bogotá con el nombre de Comercializadora Familia DMG. La sociedad se constituyó con un capital de diez millones de pesos, dividida en acciones nominales de un peso. El objeto de la nueva DMG es amplio: compra y venta, comercialización de productos de consumo masivo, electrónicos, de limpieza, fabricación de alimentos, exportaciones, importaciones… la lista es inmensa.

Santiago Morales, representante legal de Comercializadora Familia DMG

Esas acciones, que hasta hace unas horas estaban a nombre de Morales, empezaron a ser entregadas a los otrora tarjetahabientes de DMG, aquellos que no entregaron las tarjetas y aún las conservan, y quienes aparecen en las bases de datos de la liquidación. El sábado 18 de noviembre se llevó a cabo la entrega de las primeras 200 acciones. El evento tuvo lugar en sitio simbólico: Mocoa, capital de Putumayo y cuna de DMG. CAMBIO fue el único medio presente en la ceremonia, a la que llegaron tarjetahabientes de remotos municipios del departamento y de otras partes del país.

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Colas de ingreso para la asamblea extraordinaria de DMG

Las ambiciones de la nueva DMG

Santiago Morales, abogado de Murcia, le explicó a CAMBIO que la constitución de esta empresa, cuyos socios son los antiguos tarjetahabientes de DMG, tiene dos objetivos. El primero es que, como la liquidación de la antigua DMG no ha terminado, ahora pueden, por medio de votos, tomar decisiones sobre la liquidación e indagar por bienes que podrían no haber sido incluidos, o por otros que hubieran sido vendidos por valores inferiores al comercial. “No es natural que una liquidación dure 15 años, porque eso tiene unos costos altísimos. Nosotros podríamos pensar que por lo menos la mitad de la plata oficial reportada ha sido utilizada en administración; creemos que unos 40.000 o 50.000 millones han sido pagados en honorarios y costos de toda especie”, aclaró Morales.

Asamblea extraordinaria de Comercializadora Familia DMG

El segundo objetivo es lograr la reparación que no ha podido hacerse por intermedio de la liquidación. La idea, según Morales, es generar riqueza a través de una empresa en la que se le pague a los socios por hacer publicidad voz a voz y a través de sus redes sociales. Y agregó: “Comprar y vender en línea, como una Amazon colombiana”.

El 18 de noviembre, a las diez de la mañana, 200 personas llegaron hasta el Cine Family, en Mocoa, el único recinto de este tipo de la capital del Putumayo. Al lado de un cartel de la capitana Marvel, los organizadores del evento instalaron otro con la cara de Murcia, que tenía escrito: “ Libertad para David Murcia Guzmán”.

En la puerta del cine, los fieles integrantes de la llamada “familia DMG”  empezaron a exhibir sus antiguas tarjetas, que habían guardado con la esperanza de recuperar algo de lo que perdieron después de la intervención.

“En esta tarjeta tengo 20 milloncitos” dijo Marco Antonio Paredes, un adulto mayor que, con poncho y sombrero, llegó al evento para recibir el documento que daba fe de su condición de nuevo socio de la Comercializadora Familia DMG.

Marco Antonio Paredes, tarjetahabiente de DMG

El abogado Morales le contó a CAMBIO que han detectado que de cada cinco personas que se han inscrito para ser reconocidos como socios de la nueva DMG, cuatro son personas que se negaron a entregar las tarjetas a la liquidación. Esto quiere decir que el número de tarjetahabientes podría haber llegado a las 800.000 personas, es decir 600.000 más de las que se inscribieron en la liquidación. Eso también, según Morales, podría dar a entender que puede haber un importante número de activos que no han sido reclamados ni reportados en el inventario.

A Marco Antonio Paredes hay que hablarle duro, porque no escucha muy bien. Cuando le preguntamos la razón por la que no había entregado las tarjetas a la liquidación, nos dijo que, sencillamente, no había alcanzado. Su caso no es único. En este proceso, miles de personas se quedaron por fuera. “La liquidadora sólo les dio diez días a los reclamantes para inscribirse. Estamos hablando de 2008, época en que el cubrimiento de internet en el país era aún más precario. Miles de estas personas viven en zonas apartadas, de difícil acceso, por eso ese plazo tan corto los dejó por fuera “.

La Comercializadora Familia DMG utilizará plataformas virtuales para la venta y compra de productos y servicios. Cuando David Murcia salga de la cárcel, asumirá la representación legal de la empresa.

Certificaciones entregadas a los socios de Comercializadora Familia DMG

Bajo el calor abrasador por los prolongados días de sequía, le preguntamos Morales si iba a volver a llover plata en el Putumayo. Sin dudarlo, contestó que sí. “Al igual que en la anterior época de DMG, aquí pretendemos impulsar la sustitución del cultivo de coca a cambio de utilidades por comercialización de servicios y pagos por publicidad voz a voz. Además, a diferencia de 2008, utilizaremos los mecanismos más ortodoxos y de buenas prácticas en administración de empresas”. Y concluyó: “En todo caso, el foco no será la venta multinivel”.
 

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