
Elección de nuevo magistrado de la Corte Constitucional: carrera de ‘voto finish’ en la que el gobierno podría perder
Aunque en esta elección el apoyo de la Casa de Nariño es más discreto que en la de procurador, en el Senado también hay un pulso entre sectores independientes y de oposición y el gobiernismo. Hoy habrá humo blanco pero no se sabe quién es el verdadero favorito.
Por: Mateo Muñoz
El 2024 ha sido de elecciones en el Congreso: contralor, defensora del pueblo y procurador. Altas dignidades que, al final, se definen en la política menuda del Capitolio. La última competencia del año será por el puesto que deja el magistrado Antonio José Lizarazo en la Corte Constitucional. En esta carrera los apoyos están menos cantados, pero todo apunta a que, en esta ocasión, no hay canto de victoria garantizado en la Casa de Nariño.
Un asiento en la Corte Constitucional representa un voto de nueve sobre asuntos de elevada importancia para la vida nacional y que no escapan a la ideología. Los aspirantes -que son ternados por el Consejo de Estado- no solo deben poner en el ruedo sus aptitudes profesionales sino también sus credenciales y tendencias políticas.
Por lo anterior, ninguna elección escapa a las tensiones de turno. Esta vez la pugna entre el petrismo y sus críticos definirá quién reemplazará a Lizarazo, un magistrado liberal que termina su periodo de servicio.
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