
Con Miguel Uribe, Colombia vuelve a llorar la muerte de un candidato presidencial: ¿hasta cuándo?
La bandera nacional volvió a cubrir el féretro de alguien que buscaba ser presidente. El Capitolio volvió a recibir a una familia destrozada por la violencia. El país desempolvó el protocolo para llorar a un presidenciable inmolado. Esta es la crónica que nunca se debió escribir de un hecho que nunca debió pasar.
Por: Mateo Muñoz
Miguel Uribe no debería estar ahí. Su cuerpo no tendría que estar cubierto por la bandera nacional mientras es velado en el lugar que lo acogió por varios años. Tampoco su esposa, María Claudia Tarazona, debería estar aferrada al cajón que contiene un pedazo de su alma y de su vida. Ni sus hijas, María, Emilia e Isabella, tendrían por qué hacer de pilares para sostener a una madre que va a enterrar a un mártir. Y mucho menos Alejandro, su pequeño hijo, debería estar a la distancia extrañando a su papá y aguardando ⎯sin saberlo⎯ por un dolor que lo acompañará toda la vida.
No, nada de esto tenía que pasar, y por eso en los presentes estaba un furioso ‘por qué’ y un desesperado ‘hasta cuándo’ atrincherados desde hace 65 días, cuando a ‘Migue’, o ‘Miguelo’, le arrebataron la posibilidad de seguir soñando.

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