
En una de las votaciones más cínicas de la historia de la Asamblea de Santander, el polémico empresario Fredy Antonio Anaya Martínez fue electo contralor departamental. Nueve diputados consideraron que la persona apta para vigilar los recursos públicos del departamento era una involucrada en presunto volteo de tierras, clientelismo, sobrecostos, y tráfico de influencias.
Curiosamente se benefició del Estado junto a Miller Castaño, Juan Sebastián Castaño, Oscar Mauricio Moreno, Daniel Moreno, Emma Lucía Blanco, Nubia López, Alirio Villamizar, Héctor Mantilla, Natalia Tavera, Alirio Moreno y su hijo Andrés Anaya, quienes son apodados “El cartel de Ruitoque”. El que vigilaba los recursos públicos fue quien transformó la Corporación Autónoma Regional Para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, (CDMB) y la Empresa Pública de Alcantarillado de Santander, (Empas) en fortines políticos para su conveniencia, y los diputados no fueron capaces de dar la cara, hoy hasta hacen precampaña para su reelección.
La justicia a los impresentables tarde o temprano les llega, no por un concepto divino y romántico donde se afirme “la justicia sí existe”. Realmente, es que estos personajes se creen tan intocables que ya no se esfuerzan en hacer los torcidos bien. La elección fue irregular, y gracias a un montón de desocupados, entre esos me incluyó, se suspendió.
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