
Pedro Nel Rincón Castillo, alias Pedro Orejas, es un narcotraficante que nunca aceptó el origen de su fortuna. Como sus ancestros traquetos, se limitaba a decir que era una “persecución” constantemente alegando la legalidad de su fortuna a través de ‘empresas fachada’ dedicadas al negocio de las esmeraldas. Pero a pesar de sus vagas explicaciones, fue extraditado y condenado a 19 años y medio en Estados Unidos.
Las pruebas en su contra fueron contundentes y algunas obtenidas por infiltrados en su organización. Pero la caída de Pedro Orejas no significó el fin de su estructura. El narcotráfico no acaba condenando a sus capos. Siempre habrá alguien ocupando su lugar y parece que los herederos de Pedro Orejas se están encargando de acabar con los sapos. ¡No es posible que sean tan agraciados por la coincidencia!
Según sus colegas, el ganadero Carlos Peña se encontraba fungiendo como informante para las autoridades. Esto carece de registro oficial, aunque se entiende que es una forma de proteger a la fuente. No obstante, Peña señaló ante la Fiscalía General de la Nación que el esmeraldero Rodrigo Kling, pareja de Laura Acuña, pertenecía al clan de Pedro Orejas. Lo hizo de manera testimonial y con su puño y letra afirmó que Kling era el encargado de lavar el dinero proveniente de la estructura criminal. Carlos fue asesinado a quemarropa a los pocos días. La denuncia en la Fiscalía quedó en veremos y la muerte de Peña impune, pero este homicidio no es el único irregular.
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