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Camilo A. Enciso V.
Puntos de vista

Iván Duque, desbocado

Iván Duque termina su gobierno desbocado, como un caballo que tras largo recorrido avista el corral. Babea, le brota espuma por la boca. Corre con ese ritmo trotón, de mula que no sabe galopar, que tritura cada vértebra del jinete que lleva a cuestas, Colombia en este caso. Pero a diferencia de la mula –siempre altiva e inocente– Duque siempre sabe lo que hace.

Viola la Constitución, hostiga a sus adversarios, insulta a los funcionarios de los multilaterales que denuncian la vulneración de derechos humanos del Estado. A diez días de las elecciones su participación en política se acentúa. Como queriendo probar que su poder se lo permite, insiste en atacar a uno u otro candidato. Los aspirantes hablan de pensiones, él responde. Hablan de educación, él ataca. Hablan de comercio exterior, y lo mismo.

Cínico, se escuda en el derecho a la libertad de expresión, ese que tanto ha censurado desde el solio presidencial.

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