
El Ejército Nacional tiene miles de víctimas, pero una silenciosa, de la que poco se sabe y mucho menos se habla, es el joven integrante de la misma institución asesinado por sus superiores, quienes lo hicieron pasar como accidente. Este es el caso del subteniente del Batallón de Ingenieros de Construcciones No.52, Dayron Steven Giraldo, quien fue víctima del mayor Jason Leonardo Niño Velandia, comandante de la UNERE BITER 23.
Los hechos que narra el mayor son simples y con la intención de evitar toda responsabilidad penal. Según él, el subteniente Giraldo, a pesar de estar prohibido le pidió un arma prestada, y al devolvérsela, accidentalmente se disparó. Antes de morir, alcanzó a decir: “Fui yo, mi mayor”.
Sin embargo, estos hechos están alejados de la realidad y presentan inconsistencias. El mayor Niño, junto al teniente coronel Iván Andrés Moreno Moreno y los servidores de la policía judicial, Alfonso Ricardo Riascos Gómez y John Jairo López Ortega, que firmaron el acta de inspección técnica del cadáver, hicieron un pacto de silencio y encubrieron el asesinato para pasarlo como accidente.
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