
Ayer se cumplieron diez años de la muerte de Roberto Gómez Bolaños. El señor que a punta de humor blanco supo marcar a generaciones enteras de latinoamericanos y quien, creo yo, si no es el mejor humorista de la historia, pega en el palo.
Homenajes a la obra y el legado de Chespirito hay y habrá muchísimos, por eso hoy busco dedicar estas palabras al papel que jugó el fútbol dentro de su obra. Fue un gran defensor de este deporte.
Exactamente hace una década estaba siendo velado por miles de personas en el Estadio Azteca. El mismo estadio en donde juega el equipo de sus amores, el América. Lugar también en donde se grabó El Chanfle, dos películas dirigidas y protagonizadas por él. Se trataba de la historia de Chanfle Segundo, el utilero de un equipo de fútbol que soñó con ser futbolista profesional y que por falta de suerte y picardía terminó como ayudante del Moncho Reyes, el director técnico interpretado por Ramón Valdez. El Chanfle solo buscaba llegar a fin de mes con algo de plata para poder arreglar el sofá en donde se sentaba Tere, su esposa, papel que fue interpretado por Florinda Meza, su esposa, también.
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