
El importante discurso de César Gaviria en la convención liberal de Cartagena ofrece mucha tela de donde cortar. Y tendrá ciertamente repercusiones en la política de los meses venideros.
Quiero referirme a un punto concreto con el que empieza su intervención el exmandatario, y que revela el complicado batiburrillo mental de Gustavo Petro.
“En la única reunión que tuve con el presidente antes de asumir el gobierno- dice Gaviria-, me expresó que él le atribuía los problemas de Colombia a las leyes que yo había impulsado después de la constituyente. En particular, aquellas decisiones que permitieron la participación de empresas privadas en la prestación de servicios públicos. Yo le respondí que interpretaba esa postura como una señal de que no habría lugar para mi participación en su gobierno, al menos en lo personal”.
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