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Marta Orrantia
Puntos de vista

La caída de la Megalópolis

“¿Cuándo muere un imperio? ¿Colapsa en un instante terrible? No, no. Pero llega un momento en el que su gente deja de creer en él”. Así empieza Megalópolis, la última película de Francis Ford Coppola, que ha sido un rotundo fracaso en el cine, pero que tiene ―para quienes quieren leerlo― un mensaje tremendo sobre los tiempos que se avecinan en la era Trump.

En esta épica futurista el imperio de Estados Unidos colapsa lentamente, producto de la ambición, la mentira, la corrupción, el dinero y la hipocresía. ¿Suena parecido a la realidad? Un pelele millonario y mediocre incita a las masas con mentiras. Un alcalde busca atornillarse en su papel de dirigente y le teme a la innovación y al riesgo, así impliquen una vida mejor. Una periodista se casa con el poder económico, y mientras todo eso ocurre, los pobres están desesperados y los ricos siguen alimentando sus vanidades en bacanales cada vez más excesivas. ¿Algo de eso nos parece cierto?

Hay quienes culpan a Biden por no haber renunciado a tiempo a su candidatura. Otros señalan a Musk y su poder infinito como el artífice del resultado de las elecciones. La falta de educación de los votantes, la injerencia del poder económico que busca una tajada, los diferentes actores en las diferentes guerras que quisieran que Estados Unidos los apoyara o mirara hacia otro lado cuando cometen atrocidades… Todos se culpan los unos a los otros y lo cierto es que la responsabilidad recae justamente en todos. En las pequeñas o grandes ambiciones personales de las élites, en los pequeños o grandes sueños de los desposeídos, en la ignorancia, la vulnerabilidad y el miedo de los unos y de los otros.

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