
Desigualdad, informalidad e improductividad. La desigualdad y la informalidad laboral son condiciones que detienen el crecimiento y que están íntimamente ligadas. Una de las diferencias más grandes en ingreso y seguridad social es la que existe entre el trabajo formal y el informal. El crecimiento económico debe orientarse para crear empleo formal y reducir de esa manera la informalidad laboral. El paso de un trabajador informal a formal lleva consigo mayor productividad y mayor PIB porque el sector formal es mucho más productivo. Este camino no se facilita porque existe una segmentación en el mercado laboral. Posiblemente no será fácil desmontarlo a menos que se le dé un fuerte empujón a la economía y se haga un gran esfuerzo para educar remedialmente y capacitar a la población que trabaja en el sector informal. Esto va a requerir ingenio, mucha dedicación y grandes inversiones. Parcialmente, estas últimas podrán ser las que financien la transición energética. Para sustituir las plantas de generación que utilizan carbón y ACPM se tendrían que invertir alrededor de 20.000 millones de dólares.
Otra brecha que se tiene que cerrar es la que existe entre la Colombia más desarrollada y la que ha quedado rezagada. El Partido Liberal todavía podría ayudar moderando la reforma al Sistema General de Participaciones que podría llevar a Colombia a la ruina. También podría apoyar opciones prácticas que hagan compatible la agricultura comercial en grandes extensiones con una producción campesina eficiente y enriquecedora que permita reemplazar y minimizar el cultivo de coca, avanzar en seguridad alimentaria hacia la autonomía y recuperar el control territorial. Darle un impulso a la altillanura en la Orinoquia, por ejemplo, y asegurar la sostenibilidad de las empresas en esa región está en manos del gobierno.
Hay una gran diferencia en ingresos, condiciones y oportunidades de trabajo para hombres y mujeres. El mercado laboral favorece a los hombres. Las mujeres tienen a su cargo trabajos no remunerados que son esenciales para el sostenimiento del hogar y de las familias. Este Gobierno y los que lo sucedan deberán comprometerse a reducir estas injusticias y a que no existan diferencias de oportunidad o de ingreso que pongan a las mujeres en una posición inferior. Tanto el aumento de la participación laboral de las mujeres (y de los Ninis) como su capacitación técnica contribuyen al crecimiento del PIB y a reducir la desigualdad.
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