
Impuesto a bebidas azucaradas: el debate que persiste entre industriales y defensores de la salud pública
Aunque Colombia legisló sobre el llamado impuesto saludable, las corporaciones y el sector de la salud pública mantienen vivo el debate sobre su efectividad y consecuencias.
Por: Contenido especial
En medio de un creciente clamor internacional por medidas que fomenten hábitos de vida saludables y combatan enfermedades no transmisibles, el debate en torno a los impuestos saludables ha tomado protagonismo. Gravar las bebidas azucaradas con el objetivo de reducir su consumo y financiar el sistema de salud, ha ganado terreno, pero no sin desencadenar una intensa lucha entre intereses corporativos y salud pública.
La iniciativa busca prevenir enfermedades no transmisibles (ENT), como las cardiovasculares, diabetes, hipertensión y cáncer, a través de la desincentivación del consumo de bebidas azucaradas. A medida que los llamados a abordar estos desafíos de salud global se vuelven cada vez más apremiantes, instituciones como la Comisión de Expertos del Sistema Tributario Territorial y la Federación de Departamentos en Colombia han respaldado la implementación de este impuesto saludable.
Los reparos de las corporaciones
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