5 Mayo 2022

La militarización del barrio Santa Fe, en Bogotá: una tensión de nunca acabar

Un grupo de mujeres trans se manifiesta en contra de la violencia policial. Foto por: Mariano Vimos.

Crédito: Colprensa

La presencia de Policía Militar y uniformados de la Policía Nacional tiene en estado de alerta a los habitantes y trabajadoras sexuales del barrio Santa Fe, en el centro de Bogotá, que denuncian acoso y violencia de parte de las autoridades. Las principales denunciantes, mujeres trans que viven y trabajan en el sector, aseguran sentir miedo por el permanente atropello de los militares.

Por: Maria F. Fitzgerald

El lunes 2 de mayo el barrio Santa Fe amaneció militarizado. Patrullas de la Policía Militar pertenecientes a la Brigada 13 recorrieron las calles junto con la Policía Nacional, en un operativo que, para sus habitantes, no tiene claridad, ni mucho menos justificación. 

Las denuncias de acoso y violencia no demoraron en aparecer. En particular, la violencia contra las mujeres trans que trabajan en el barrio volvió a agudizarse.   

No es la primera vez este año que el barrio Santa Fe es militarizado. El 26 de abril, las calles también se inundaron de Policía Militar y tanquetas que permanecieron durante varios días. En esa ocasión, argumentaron hacerlo por el robo de un fusil que, de acuerdo con lo que habían logrado investigar, estaba en alguna de las casas del barrio. Tanto los comerciantes, como las trabajadoras de la zona, prefirieron esconderse, pues en cada esquina había un retén militar que prohibía la movilidad y restringía la entrada y salida del barrio, tanto para visitantes como para residentes. 

Tampoco es la primera vez que los habitantes denuncian violencia y acoso por parte de los uniformados. Durante esos mismos días, la Red Comunitaria Trans denunció que varias mujeres trans fueron correteadas, perseguidas, golpeadas e insultadas tanto por los uniformados del Ejército, como por los de la Policía. Adicionalmente, señalaron que algunos patrulleros de la Policía las intimidaron para asegurarse de que no los denunciaran. 

 

 

Una larga lista de violencias 

“En definitiva, no es un hecho aislado, mucho menos algo que nos sorprenda. Los acosos por parte de las Fuerzas Armadas del Estado hacia las trabajadoras sexuales y las mujeres trans es constante y reiterativo. Hemos sabido siempre que hacemos parte de sus objetivos y ya también entendemos que, por mucho que busquemos denunciar, siguen sin existir garantías para nosotras”, asegura Juliana Salamanca, directora de comunicaciones de la Red Comunitaria Trans.

Ella, además, señala que durante el año 2021, la Red pudo documentar al menos 200 casos de violencia policial en contra de personas trans. La violencia se vio en distintos momentos, incluyendo espacios de manifestación, retenciones irregulares y persecuciones. Adicionalmente, registraron dos casos de violencia sexual a trabajadoras sexuales trans y tres casos de tortura. 

Este año, la Red ha documentado 20 casos de violencia policial. Entre ellos, un caso de violencia sexual y tortura dentro de una Estación de Policía, que también fue registrado en Cambio. 

“Nosotres consideramos que es inconcebible que continúen tantos abusos por parte de la fuerza pública, bajo el mando del gobierno de Iván Duque. Sabemos que no somos las únicas que han sido perfiladas y atacadas; sin embargo, sí sabemos que somos unas de las víctimas principales de esta persecución institucional”, asegura Salamanca, quien además insiste en que es urgente garantizar los derechos de las personas que trabajan y habitan en el barrio Santa Fe. 

 

Una respuesta escueta

Al consultar a la Brigada 13 del Ejército respecto de las denuncias, aseguraron no haber tenido registro del posible acoso realizado por parte de sus uniformados. Frente al por qué de la militarización, nos aseguraron que su labor ha sido de apoyo a las demás autoridades del barrio Santa Fe: “Es un trabajo primordialmente articulado con la Policía Nacional, por tanto los soldados no ingresan a los establecimientos comerciales y no efectúan comparendos, ni multas”. 

Señalan también que la labor de los uniformados del Ejército se ha restringido únicamente a patrullajes en las vías principales para ayudar con las labores de registro y control que efectúa la Policía. Todo esto, lo han hecho en coordinación con la Alcaldía local de los Mártires y con la personería de la misma localidad. 

Mientras tanto, el miedo y la incertidumbre continúan apoderándose de las mujeres que se mueven en el sector, pues sobre todo, consideran que sus derechos no están siendo respetados con los patrullajes de la Policía Nacional y la Policía Militar.