16 Septiembre 2022

Las razones por las que la carne de res está convertida en un lujo de la canasta familiar

La carne bovina es uno de los productos que más eleva el costo de la canasta familiar.

Crédito: Yamith Mariño

El kilo de novillo se ha más que duplicado entre 2020 y 2022. Y eso que todavía no han comenzado las lluvias.

A pesar de ser un producto esencial para la alimentación de los colombianos, la carne de res tiende a ser un lujo de la canasta familiar, al menos en la de los colombianos de menores ingresos. 

De 2020 a 2021, el precio se incrementó en 33 por ciento. Según las cuentas de la Asociación de Frigoríficos de Colombia, el kilo de novillo aumentó 110,5 por ciento entre enero de 2020 y agosto de 2022. 

Esto no quiere decir, precisamente, que los ganaderos estén en bonanza. Entre enero y agosto de 2022, el kilo de novillo gordo (animales vivos con el peso justo para ser sacrificados) tuvo un decrecimiento de 12,5 por ciento. Esta inconsistencia llevó a Fedegán a solicitar una investigación para determinar si hay una posible especulación y detectar en cuál eslabón de la cadena está ocurriendo.

¿Por qué está tan cara?

Existen varias hipótesis sobre el aumento del precio de la carne bovina en Colombia, por encima del de otras carnes, como la del pollo o la de cerdo. Sin embargo, no todos los sectores que participan en este renglón parecen estar de acuerdo.

La primera hipótesis es que el precio de la carne en el mercado nacional se ha visto golpeado por la exportación de ganado en pie -es decir, que el ganado llega vivo a su destino-, una práctica que ha sido fuertemente criticada por los grupos de defensa de los animales. En declaraciones a W Radio, Álvaro Urrea, presidente de la Asociación de Frigoríficos de Colombia, dijo que este tipo de exportaciones han aumentado en un 250 por ciento en los últimos años, lo cual incide automáticamente en el precio del ganado a pie en Colombia. Solo en junio pasado el país exportó 35.000 cabezas de ganado en pie en cuatro embarques a Irak y Egipto.

El senador César Pachón tiene una opinión similar. El pasado 31 de agosto, en un debate en la Comisión Quinta del Senado, expuso que en el país existe una actividad de especulación promovida por intermediarios que buscan privilegiar la exportación de ganado en pie, a costa de golpear el consumo interno. Algunas fuentes han agregado que, incluso, Colombia está exportando hembras, lo cual pondría en riesgo la producción de ganado en el futuro.

Independientemente de la discusión sobre el sufrimiento que implica para los animales este tipo de exportaciones, los trabajadores que viven del sacrificio doméstico también se quejan de que las exportaciones en vivo los están dejando sin empleo.

Sin embargo, no todos opinan así. Según las cuentas de José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, la venta de ganado en pie al exterior no representa el 1 por ciento de las cabezas en Colombia. Por lo tanto, esa práctica no tendría por qué alterar el precio interno del ganado ni de la carne.

El gobierno nacional comparte esta tesis. El pasado 31 de agosto, la ministra de Hacienda, Cecilia López Montaño, reveló en el Senado unas cifras similares a las de Fedegán, y aseguró que la exportación de ganado en pie no generaba un aumento considerable en el precio de la carne. Por su parte, la gerente encargada del Instituto Colombiano Agropecuario  (ICA), Olga Lucía Martínez, negó que Colombia estuviera exportando hembras como parte del ganado en pie.

Aun así, las voces que piden, no ya reglamentar, sino eliminar la exportación de ganado vivo van en aumento. De hecho, la senadora Andrea Padilla radicó en el Congreso un proyecto de ley para prohibirla.

Curiosamente, uno de los factores que más ha incidido en el precio de la carne -dicen los expertos- tiene que ver con el reforzamiento de la regulación de higiene. El decreto 1500 de 2007, que estableció mayores estándares sanitarios en todas las plantas de beneficio, desprese y derivados cárnicos del país, determinó en adelante el cierre de decenas de mataderos locales.

Ese efecto se ha sentido hasta hoy. Desde la entrada en vigencia de la norma, el Invima ha clausurado 188 mataderos exclusivamente dedicados a bovinos, por no cumplir con los estándares de higiene y por no presentar planes para ir cumpliendo con la norma de manera gradual. Según Fedegán, la mayoría de estos cierres se produjeron en Santander (43 mataderos), Antioquia (28 mataderos) y Boyacá (25 mataderos).

Por otra parte el aumento en el precio de los insumos, no solo de los alimentos del ganado sino de los materiales mismos con los que se construyen las cerca (el precio del alambre de púas ha subido 5 por ciento, por ejemplo), también influye. 

Según cifras reportadas por el Dane, a junio de este año, insumos para la ganadería tales como antisépticos, hormonas, herbicidas y fertilizantes tuvieron aumentos que oscilan entre el 5 y 37 por ciento. En cuanto a los alimentos balanceados y suplementos, los incrementos van desde el 5 al 11,46 por ciento. Mientras que el precio del alambre de púas ha tenido un incremento del 8 por ciento este año.

Otro factor ha sido la lluvia. Aunque el fenómeno de La Niña todavía no se ha iniciado, muchas tierras ganaderas ya están inundadas, lo cual afecta de manera directa la producción, el peso y los costos de transporte de los animales. Y la situación puede empeorar, pues el Himat vaticina que la temporada de lluvias de este año será más fuerte que la de 2011. 

Mayor precio, menor sacrificio

El último componente de la subida de los precios es la disminución del sacrificio de ganado, algo que tiene desconcertados tanto al gremio como al gobierno. Según cifras de Fedegan, entre enero y junio de este año, el sacrificio de ganado bovino disminuyó en 6,7 por ciento con respecto al mismo periodo del año anterior. La ministra Cecilia López le dijo a la Comisión Quinta del Senado que este hecho va a ser analizado porque aún no se conocen las causas. La ministra, quien ha sido enfática en el compromiso que tiene el gobierno de Petro de detener el aumento de los precios de la canasta familiar, anunció que ya se solicitó un crédito de urgencia al Banco Mundial, por 50 millones de dólares, para aliviar el costo de los insumos.

Este es uno de los primeros pasos del gobierno en la búsqueda de detener el aumento de los precios al consumidor, entre ellos los de la carne bovina, para que esta no deje ser un asunto del pasado en los hogares del país.