21 Mayo 2022

Lo que pasó entre Rodolfo y yo

Crédito: Yamith Mariño

El exconcejal John Claro, quien recibió un golpe por parte de Rodolfo Hernández en noviembre de 2018, cuenta las razones detrás la agresión que se volvió viral. ¿Por qué se molestó el ingeniero?

Toda Colombia vio la cachetada y oyó los madrazos de los que fui víctima por parte del ingeniero Rodolfo Hernández en noviembre de 2018. Sin embargo, muy pocos saben la verdad y el contexto de lo que pasó ese día. Esta es la cronología del incidente, veamos:

A principios de 2018, la secretaria de Hacienda de Bucaramanga, Olga Patricia Chacón, empezó a cobrar un gravamen de 3x1000 por concepto de industria y comercio a los contratistas, públicos o privados, que contaran con profesiones liberales (profesionales, tecnólogos y técnicos de todas las áreas) y devengaran ingresos por prestación de servicios.

En febrero de ese año, en el ejercicio de control político, consideré junto con otros concejales que la secretaria Chacón se extralimitó en sus funciones ya que por norma constitucional les corresponde a los concejos municipales la regulación de estos gravámenes.

El 19 de febrero de 2018, después de ese debate, la Alcaldía de Bucaramanga suspendió ese cobro. De esta forma, nos dieron la razón sobre nuestra advertencia de que dicho cobro era ilegal.

Más adelante, en el segundo semestre de ese mismo año, la coalición mayoritaria del Concejo, compuesta por 12 concejales (yo pertenecía a la coalición minoritaria de siete concejales que solíamos apoyar las iniciativas del entonces alcalde), empezó a gestar una moción de censura en contra de la secretaria de Hacienda.

A raíz de esto, el día 26 de noviembre de 2018, Rodolfo Hernández, a través de la transmisión de Facebook que acostumbraba a llevar a cabo los lunes, cuestionó mi posición sobre la moción de censura. El ingeniero me emplazó y cuestionó si estaba del lado del cambio, de la dignidad, de la transparencia y del saneamiento financiero, o de la politiquería. Sugirió que si yo votaba la moción de censura sería un descarado y sinvergüenza.

Ante ese emplazamiento, consideré pertinente responderle al señor alcalde en las mismas condiciones que él lo hizo: con una cámara de video. Utilicé la cámara oficial del Concejo de Bucaramanga. Fue así como el martes 27 de noviembre telefónicamente concerté una cita con él para el día siguiente. El lugar convenido fue su despacho en la Alcaldía. Allí le respondería las preguntas que me hizo en su transmisión de Facebook.

Lo que no sabe toda Colombia es que el video del incidente que se vio en redes sociales fue extraído de la cámara del equipo de comunicaciones del ingeniero, fue editado parcialmente y descontextualizado. Este video es de tres minutos aproximadamente, mientras el video original, el que está completo, tiene una duración de ocho minutos.

Los primeros cinco minutos del encuentro transcurrieron en una conversación respetuosa en la que hablamos sobre la moción de censura. Le dije que estaba del lado de la verdad, y que votaría con esta convicción porque no tiene color político, raza o credo.

Para profundizar

La incomodidad del ingeniero porque no estaba de su lado era notable. La charla avanzaba cuando, de repente, Hernández se levantó de su silla y me dijo que yo era un dictador, que yo era un sinvergüenza, que le seguía el juego a sus detractores (los liberales), que me hice elegir diciendo mentiras, y que yo no era profesor de la Universidad Industrial de Santander (UIS). Me dijo que me fuera al Concejo y no le hiciera debates en la casa. Sus afirmaciones eran falsas porque sí fui profesor de la UIS al momento de ser elegido concejal y el lugar del incidente fue en el despacho de la Alcaldía, no en su casa.

Con los ánimos caldeados, le pregunté sobre la sociedad con Fredy Anaya, actual contralor departamental de Santander, en una empresa que se llamó Entorno Verde.  Acto seguido, le pregunté: “¿No fue su hijo miembro de la junta directiva?”. 

John Claro, exconcejal de Bucaramanga


Ahí, en ese momento, se descuadernó y empezó a insultarme. Luego vino el golpe, junto con más groserías y madrazos, que toda Colombia ha visto y oído.

A todo esto, ¿por qué entró en cólera el ingeniero Rodolfo Hernández si nunca lo agredí verbal o físicamente? Jamás cuestioné la legalidad de la compañía Entorno Verde y tampoco insulté ni difamé a su hijo. Lo cierto es que Fredy Anaya y Rodolfo Hernández sí fueron socios, y su hijo sí fue miembro suplente de la junta directiva de Entorno Verde, cuya titularidad estaba en cabeza de Rodolfo Hernández.

Para profundizar

Hemos sido gobernados históricamente por el engaño, la trampa y la mentira. Tuve la osadía de enfrentarme con la verdad al ingeniero Rodolfo Hernández; verdad que ni él ni nadie ha podido desmentir.

Hoy podemos develar lo que hay detrás de Rodolfo Hernández: un candidato lenguaraz y grosero cuyo discurso envolvente de “honesto y anticorrupto” tiene embelesado a un amplio sector de la opinión pública. 

En este momento, Rodolfo Hernández enfrenta diferentes procesos disciplinarios y algunos penales. Por cierto, el 21 de julio de este año tiene juicio oral en un juzgado penal de Bucaramanga por “interés indebido en la celebración de contratos”. También sabemos que fue destituido por la Procuraduría en 1994 cuando fue concejal de Piedecuesta. Su hoja de vida parece más un prontuario.

A Rodolfo Hernández le dije la verdad no para generar odio. Que él odie la verdad es otra cosa.