
Delimitar el debate sobre el aborto
Sin duda el tema del aborto es muy polémico; pero la complejidad de la discusión se puede reducir si se la circunscribe al entorno en el que está planteada, y si se la restringe a los aspectos en los que hay una real diferencia de opiniones.
Por Yesid Reyes Alvarado
En cuanto a lo primero, es innegable que estamos frente a un asunto que, en abstracto, tiene implicaciones tanto jurídicas como religiosas; sin embargo, cuando se trata de decidir si una conducta debe ser reprimida como delito, se debe evitar el uso de argumentos como el origen divino de la vida o el de su disponibilidad exclusiva por parte de Dios. Las épocas en que los conceptos de delito y pecado eran coincidentes ya pasaron; un comportamiento puede ser censurable como opuesto a un mandato de la Iglesia, pero ser tolerable desde el punto de vista jurídico, como ocurre con el adulterio. Así como la Corte no se pronuncia sobre la compatibilidad del mandamiento que obliga a no consentir pensamientos ni deseos impuros con la prohibición constitucional de castigar las meras ideas o intenciones, por criminales que ellas sean, tampoco son de recibo las consideraciones religiosas en el ámbito del derecho penal.
En relación con lo segundo, la afirmación de que el aborto debe prohibirse porque supone la eliminación de una vida humana, como recientemente lo han reiterado David Barguil y Viviane Morales, no aporta nada al debate. La única razón por la que existen opiniones diversas sobre si esa conducta debe permanecer al margen del derecho penal o, por el contrario, se la debe sancionar en todos los casos o en algunas hipótesis, es porque supone terminar con una vida; eso está fuera de toda discusión. Igual de irrelevante resulta sostener que el producto de la concepción es un ser independiente de la madre, puesto que si no fuera así la pregunta que estaríamos intentando resolver no sería si el aborto debe ser penalizado, sino si deben serlo las autolesiones.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios








