15 Abril 2022

El papayazo de Petro

Crédito imagen: Jorge Restrepo

Crédito: Jorge Restrepo

La visita del hermano de Gustavo Petro a políticos presos podría volverse un palo en la rueda del candidato líder; y no es el único. Hay preocupación por presuntas visitas de Piedad Córdoba a las cárceles, en medio de rumores de intentos de infiltración del narcotráfico en las finanzas.

Tradicionalmente la Semana Santa ha sido una especie de tregua no declarada en las campañas presidenciales. Cada cuatro años surge un receso el Domingo de Ramos que se extiende hasta el Lunes de Pascua, cuando empieza la recta final de la primera vuelta presidencial. Esta vez las cosas resultaron diferentes. Los días de la Semana Mayor fueron todo menos tranquilos para el candidato puntero. Una enorme controversia nacional se armó alrededor de unas informaciones e interpretaciones según las cuales enviados de Gustavo Petro estaban visitando presos influyentes para pedirles votos y recursos a cambio de una reforma judicial que contemplara la rebaja de penas. Esto es solo una hipótesis, que en las filas de Petro califican como un entrampamiento y una lectura malintencionada. En cambio, en las de Federico Gutiérrez presentan el hecho como una prueba de que el candidato del Pacto Histórico está buscando aliados entre los políticos más corruptos de Colombia. 

"Es prácticamente imposible que un votante de Petro se vaya para la causa de Fico Gutiérrez, pero sí es probable que se abstenga o busque una tercería".

Todo empezó el jueves antes de Semana Santa, cuando Juan Fernando Petro entró al Ere Sur en la cárcel La Picota de Bogotá, conocido como el pabellón de los parapolíticos o “villa piqui”. Iba acompañado por Danilo Rueda, coordinador nacional de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz; por el abogado Pedro Niño, defensor de parapolíticos quien también ha sido parte de las gestiones humanitarias de esa comisión; y por Óscar Robayo, presidente de la Unión de Trabajadores Penitenciarios, uno de los sindicatos más fuertes del Inpec. Nada tendría de especial esa visita si no fuera porque Juan Fernando es hermano del candidato presidencial puntero y los dos visitados más importantes están en la cárcel por cuenta de denuncias de Gustavo Petro.

Alvaro Garcia / Ivan Moreno
Álvaro García e Iván Moreno Rojas / Fotos: Colprensa

Dos nombres llaman la atención entre todos los detenidos que hablaron con el hermano de Petro: Iván Moreno Rojas y Álvaro García Romero. Moreno fue ministro de Trabajo, congresista y alcalde de Bucaramanga. Pero, sobre todo, es el hermano del exalcalde de Bogotá Samuel Moreno Rojas, que junto con él fue condenado por corrupción en el escándalo del carrusel de la contratación, denunciado en su momento por Gustavo Petro. El otro, Álvaro García Romero, era senador y uno de los caciques más grandes del departamento de Sucre hasta cuando fue condenado como el determinador de la masacre de Macayepo, en donde 15 personas fueron asesinadas por los paramilitares a garrote para no gastar balas. Los aterradores detalles de la masacre fueron conocidos por el país hace 20 años, el 18 de mayo de 2002. El entonces representante a la Cámara Gustavo Petro lo reveló en un debate sobre la parapolítica en el que puso en evidencia los nexos entre el entonces senador Álvaro García, conocido como el Gordo, y los grupos paramilitares que habían ejecutado la matanza. 

"Hay cierta angustia en la tesorería de Petro porque mientras ellos se aprietan el cinturón, las llaves están abiertas en la campaña de Federico Gutiérrez".

Todos esos antecedentes marcaban una distancia insalvable entre los dos políticos condenados y Gustavo Petro. Sin embargo, el hermano menor de Petro terminó reunido con ellos por cuenta de una invitación que varios políticos presos en La Picota le hicieron al abogado Pedro Niño.  

La visita empezó a conocerse a fuego lento con la publicación de una fotografía en un blog de escaso alcance y prestigio, vinculado a grupos de propaganda de derecha, y ganó tracción en pocas horas impulsada por lo que se conoce como la bodega uribista en Twitter. Hasta ese momento parecía otra anécdota marginal en el permanente cruce de dardos que se vive en la campaña presidencial. Sin embargo, fue el propio Gustavo Petro el que sirvió la papaya definitiva el martes santo en una entrevista con Sigue la W.

Camino del calvario 

Estaban en la última pregunta. Juan Pablo Calvás ya miraba el reloj y advertía que el tiempo se estaba agotando cuando el periodista Mauricio Beltrán dijo: “20 segundos ya. Bueno, ¿qué hacía Juan Fernando Petro en La Picota?”. El candidato no tomó una pausa. Inmediatamente replicó: “Hablando con Iván Moreno. Ustedes saben, el que yo metí a la cárcel en el carrusel de la contratación de Bogotá. No es narco, no es parapolítico, es corrupto… o fue corrupto. Él está en un proceso muy interesante desde el punto de vista personal. Ustedes pueden ir allá a hablar con él y comprobarlo. Pero lo que él nos ha sugerido, Iván Moreno, es ser constructor de algo que yo he propuesto que se llama el perdón social. Y eso se está discutiendo dentro de las cárceles, lo que se llamaría el perdón social".

"La Comisión Intereclesial de Justicia y Paz es una organización defensora de los derechos humanos con 29 años de actividades. Sin embargo, la presencia de Juan Fernando Petro no se puede separar de su parentesco con el candidato presidencial".

El tiempo del programa se acabó pero la campana no salvó a Petro. La periodista Andrea Díaz lo vaticinó en el mismo instante cuando sentenció: “Esta va a ser una noticia polémica”. La cara de Petro era un discurso. Veterano parlamentario y toreado en muchas plazas, Gustavo Petro se percató inmediatamente de que había perdido la oportunidad de quedarse callado. En lugar de distanciarse de la acción de su hermano y deslindarse de ella, Petro había decidido justificarla, hablar de algo que “nos ha sugerido Iván Moreno” y enmarcarla dentro de su ideario. Su breve declaración empezó a rodar por las páginas de todos los medios de Colombia y la discusión en las redes sociales pasó a ser otra: ¿Estaba Petro ofreciendo rebaja de penas para los condenados por corrupción? ¿Aún peor, se estaba gestando un pacto para intercambiar votos por una reforma judicial? 

La papaya que habían servido Petro y su hermano fue inmediatamente aprovechada por Federico Gutiérrez, quien trinó un video impulsado por millones de cuentas: “¿Cómo es que Petro sigue creyendo que se va a comer de cuento (sic) a todo el mundo?. Petro si vas a mentir a la gente, como lo haces siempre, por lo menos que no sea en Semana Santa. Tu hermano visita a tu socio político, Iván Moreno que está en la cárcel de La Picota por el carrusel de la contratación y vos decís que están hablando de perdón. ¿Será más bien que lo querés absolver a cambio de votos? ¿Así vas a hacer entonces con todos los corruptos que te rodean? Ya vamos viendo que te hacés el bobo con los peores corruptos de este país porque te ponen votos (...) Petro le estás dejando claro a Colombia que vas a negociar con corruptos. La gente no es boba y no te come cuento. Los colombianos estamos mamados de la corrupción y nos merecemos a alguien que luche contra ese flagelo y no que negocie con él”. 

"De la conversación con Juan Fernando Petro quedó claro que si bien no actuaba como representante de su hermano, ni podía comprometer un eventual gobierno suyo, sí hubo mención al espinoso asunto de la rebaja de penas".

La declaración de Gutiérrez era oportuna en materia política pero no del todo justa, ni cierta. Por un lado, omitía el papel que Petro tuvo en la denuncia del carrusel de la contratación; y por otro, no mencionaba que él mismo, Federico Gutiérrez, venía de una semana en la que había sumado muchos apoyos polémicos sin ningún recato. En Barranquilla, para citar solo un ejemplo, se tomó fotos triunfantes con Nadya Blel, la hija del condenado parapolítico Vicente Blel. En ese mismo evento, estuvo celebrando Freddy Pulgar, hermano del condenado exsenador Eduardo Pulgar, quien fue grabado tratando de sobornar a un juez. Así es que Sergio Fajardo trató de pasarle la cuenta a los dos en otro video. 

“El hermano de Gustavo Petro va a la cárcel para hablar con Iván Moreno, gran corrupto de nuestro país, y supuestamente la explicación es el perdón social. ¡Carreta! Están buscando votos con corruptos. Mientras tanto Fico contesta muy indignado por supuestamente estar Petro hablando con corruptos. Vayan miren lo que está haciendo Fico. Unos en las cárceles y otros en los clubes buscando votos con la corrupción. (...) Y ese cuento de perdón social no tiene ningún sentido. Lo que hay que tener es sanción social a la corrupción”, dijo Fajardo en su video de Twitter. 

Por su parte, el candidato Rodolfo Hernández también se sumó a los azotes a Petro. En un trino señaló con humor: “Con la confusa aclaración de Petro, el "perdón social" acaba de entrar a la misma categoría que la "economía naranja" de Duque”.

Con el paso de las horas surgió una comunicación contradictoria del candidato Petro. Por un lado reiteraba que tenía una noción general sobre el trabajo humanitario de su hermano, pero que no le había informado específicamente su intención de ir a visitar políticos presos. Por otra parte, Petro trinaba insistentemente defendiendo el “perdón social”, con lo cual creó la sensación de que estaba justificando la reunión. Aunque la tesis del perdón social no es nueva para Petro –de hecho hay escritos suyos desde el año 2007 sobre el tema–, sacarla a relucir 45 días antes de las elecciones presidenciales y en medio de la controversia por lo que ya empezaban a llamar “el pacto de La Picota” era tratar de apagar el fuego con gasolina. Las explicaciones se fueron haciendo insuficientes y, en cambio, aparecieron más elementos que alimentaban las sospechas. 

Jueves de pasión

La noche del miércoles santo el periodista Ricardo Calderón, director de la unidad investigativa del Canal Caracol, publicó mensajes de texto atribuidos a otros internos del pabellón de parapolíticos que aseguraban que en la visita “les estaban ofreciendo una reforma a la justicia. De una rebaja de penas del 20% y cerrar los juezes (sic) de ejecución de penas”. Un segundo mensaje de texto que habría sido enviado por otro de los reclusos ratifica el anterior. Y un tercero asegura que “solo se planteó la posibilidad de un descuento del 20 a 30%. Todos quieren perdón y olvido”. Es decir, se reiteraba la idea de que la reunión tenía el propósito de avanzar en un intercambio de favores y en una rebaja de penas para los políticos presos. 

El informe de Caracol también señaló que el ingreso de Juan Fernando Petro y Danilo Rueda no fue autorizado por los reclusos que los habían invitado. La autorización de ingreso de Petro la firmaba Franklin German Chaparro, exalcalde de Villavicencio condenado por homicidio. El ingreso de Rueda tenía el permiso del exgobernador de San Andrés, Ronald Housni Jaller, condenado por actos de corrupción. El formulario de ingreso de Rueda consigna en las observaciones “Comisión de la Verdad”, como si hubiera entrado a nombre de esa institución. En diálogo con Cambio, Danilo Rueda dijo que nunca señaló que pertenecía a la Comisión de la Verdad y ni siquiera mencionó su vínculo con la Comisión Intereclesial de Justicia Y Paz. También dijo que el procedimiento de autorización de ingreso fue normal.

Rueda afirma que él llevó la vocería en las reuniones colectivas y en las individuales que sostuvieron con Iván Moreno y Álvaro 'el Gordo' García y que jamás habló de rebaja de penas ni de reforma a la justicia. Tampoco de votos. Asegura, eso sí, que hizo una “alusión a los sistemas de justicia transicional”. Sin embargo, confirmó que Juan Fernando Petro utilizó, en algún momento, la expresión “perdón social” dentro de un contexto de garantías de no repetición, no relacionado con rebaja de penas. 

JF Petro
Juan Fernando Petro / Foto: Twitter @JuanFPetro

La Comisión Intereclesial de Justicia y Paz es una organización defensora de los derechos humanos con 29 años de actividades. Sin embargo, la presencia de Juan Fernando Petro no se puede separar de su parentesco con el candidato presidencial, cuyas causas ha apoyado en sus cuentas de redes sociales. Otro de los visitantes, el abogado Pedro Niño Rendón, le dijo a Cambio que llevaban más de un año pidiéndole a Juan Fernando Petro que acompañara a los miembros de la Comisión al pabellón de los parapolíticos. Asegura que Petro no lo había hecho por cautela durante todo este tiempo, lo cual hace aún menos comprensible que hubiera cambiado su actitud a unas pocas semanas de las elecciones. 

En diálogo con Cambio Juan Fernando Petro admitió que cometió una imprudencia que puede resultar muy costosa en términos políticos para su hermano. Advirtió reiteradamente que no actuaba como vocero de Gustavo Petro, que el candidato no sabía sobre su visita y que además le reclamó por no medir las consecuencias.

El viernes santo, mientras se recuperaba de una cirugía por la picadura de un alacrán y con el monitor de signos vitales pitando, Juan Fernando Petro señaló que la expresión “rebaja de penas” no había hecho parte de la conversación: “Con respecto a si Gustavo llega a la presidencia o no, ¿qué ventajas podrían ellos obtener de allí como rebaja de penas o una amnistía o algo por el estilo? De eso no se habló para nada”. Luego, reiteró: “En ningún momento Iván Moreno pidió absolutamente nada que tuviera que ver con rebaja de penas”.

Sin embargo, poco después, dentro de la misma entrevista, su versión empezó a variar. “Me preguntan eso: “Es decir, bueno, yo en mi caso particular, llevo 15 años aquí. Sí. Entonces tengo alguna rebaja? Puedo obtener alguna rebaja que tengo que hacer, por ejemplo, para tener algo igual?” Es una pregunta personal”.

Cuando Cambio le preguntó “¿recuerda cuál de los internos fue el que le hizo la pregunta sobre la rebaja de penas?” la respuesta de Juan Fernando Petro contradijo lo que había dicho minutos antes. “Bueno, Iván Moreno dijo “mi situación es esta”. ¿Sí? Entonces simplemente te hago una pregunta cómo es mi situación frente al tiempo que tengo si que ha llevado 15 años aquí, aproximadamente 11 años, no recuerdo bien ya. Y yo le dije mira, mira, yo no puedo decirte eso porque primero, no sé, no es el tema mío, no puedo responder eso, no es de mi incumbencia. ¿sí? no tengo respuestas frente a eso.” 

Iván Moreno
Iván Moreno Rojas, preso por el carrusel de la contratación / Foto: Colprensa

De la conversación con Juan Fernando Petro quedó claro que, si bien no actuaba como representante de su hermano, ni podía comprometer un eventual gobierno suyo, sí hubo mención al espinoso asunto de la rebaja de penas

Como si le faltaran complicaciones al asunto, el periodista Santiago Ángel, de la FM de RCN, reveló un audio de Marquitos Figueroa invitando a votar por Gustavo Petro. Las suspicacias fueron en aumento porque Figueroa ha sido señalado como narcotraficante y jefe de sicarios del condenado exgobernador de La Guajira Kiko Gómez, quien a su vez ha sido cliente del abogado Pedro Niño, uno de los acompañantes de Juan Fernando Petro. El audio de Marquitos era una especie de autorrecibo porque su decisión, sincera o falsa, de respaldar a Petro no implica al candidato. Sin embargo, sus detractores quisieron volverlo una especie de prueba reina.

Esa noche Noticias Uno reveló un documento que circuló en otros pabellones de La Picota en el que se habla de “perdón social” en el contexto de una rebaja general de penas. Uno de los párrafos está redactado en primera persona. La versión que algunos policías presos le dieron al noticiero es que habría llegado a ellos de la mano del abogado Pedro Niño, atribuyendo su autoría a Gustavo Petro. Consultado por Cambio, Niño negó que conociera el documento.  

En todo caso esta podría no ser la única ni la más grave complicación que tendría que asumir la campaña de Gustavo Petro por estos días. 

Señor ten Piedad

La polémica visita a La Picota fue el jueves 7 de abril. Dos días después, Gustavo Petro publicó un trino que llamó la atención de sus casi 5 millones de seguidores. Afirmaba que tenía información “de un plan confeccionado desde las cárceles para infiltrar mi campaña con dineros del narcotráfico”. Aunque a primera vista parecía que el mensaje estaba relacionado con la visita, una fuente cercana a Petro aseguró algo diferente. Según esa fuente, hace una semana el candidato fue advertido de la existencia de un plan para que narcotraficantes presos declararan que habían hecho aportes a la campaña. 

Los encargados de las finanzas de la campaña de Petro recibieron la instrucción de extremar cuidados en los aportes. Al mismo tiempo, les pidieron un estricto control sobre los gastos para intentar llegar al 29 de mayo con dinero suficiente para la vigilancia de la votación. La experiencia de las elecciones del 13 de marzo mostró que la combinación de testigos y abogados electorales fue efectiva para recuperar los votos desaparecidos en el preconteo. El escrutinio final subió de 14 a 20 los senadores del Pacto Histórico, convirtiéndolo, no solamente en la bancada más grande en el Senado, sino en la más votada en la historia de Colombia. 

Hay cierta angustia en la tesorería de Petro porque, mientras ellos se aprietan el cinturón, las llaves están abiertas en la campaña de Federico Gutiérrez. Los aportes crecen en la causa del candidato de la derecha porque una cantidad considerable de empresarios piensan que están invirtiendo en su propia supervivencia. Al otro lado, los de Petro, esperan que unas cooperativas les hagan préstamos sobre la garantía de los dineros de la reposición electoral. Estos préstamos, que inicialmente iban a ser 20.000 millones de pesos, han sido rebajados sucesivamente a 10.000 y a 6.000. 

Piedad Cordoba
Piedad Córdoba / Foto: Colprensa

Todo esto es motivo de preocupación. Pero no tanto como la información que recibió Gustavo Petro sobre un supuesto plan del narcotráfico para infiltrar su campaña. Con un agravante: el candidato fue informado sobre presuntas visitas de la senadora Piedad Córdoba a cárceles para reunirse con narcotraficantes, entre ellos dos miembros del Clan del Golfo y uno de la Oficina de Envigado. Según esas versiones, el contacto habría empezado porque algunos de estos internos son compañeros de reclusión de Álvaro Córdoba, hermano de la senadora, pedido en extradición por Estados Unidos bajo cargos de narcotráfico. 

Cambio no pudo comunicarse con la senadora Piedad Córdoba para obtener su versión sobre estas visitas, pero es un hecho que han producido enorme desconfianza en la campaña de Petro. Según otra fuente, dos ofertas de aportes provenientes de personas cercanas a la dirigente política han sido discretamente rechazadas sin que medie explicación. 

Algunos piensan que Piedad puede estar siendo víctima de un entrampamiento. Otros van más lejos y aseguran que ella misma podría hacer parte del plan porque su situación jurídica podría complicarse en Estados Unidos en el curso de los próximos meses, por lo que estaría buscando beneficios anticipados en el sistema judicial de ese país. 

Al ser preguntado por Cambio sobre esta situación, el candidato Gustavo Petro dijo: “Sí ha habido versiones de eso, versiones. Yo la verdad no creo. Ahí le hubieran grabado a ella sí por lo menos espontánea y no espontáneamente 50 videos y eso no aparece, entonces la verdad creo que era una labor de entrampamiento y nos iban a llevar hacia una situación muy falsa, pero yo advertí. La advertencia es pública, es clara y por lo menos creo que por ahí no es”. 

Perdónalos porque no saben lo que hacen

Gustavo Petro, que parecía invencible el Lunes Santo, terminó atravesando un viacrucis toda la semana que parece haberle ocasionado más desgaste público que cualquier otro evento de la campaña. El error inicial fue de su hermano, quien se puso en una situación vulnerable al acudir a una cárcel a visitar políticos, algunos de los cuales tienen viejas cuentas pendientes con Gustavo Petro, quien los denunció. La segunda equivocación garrafal corrió por cuenta de Petro, quien parece haber reaccionado con precipitud y más como hermano que como candidato, cuando quiso vestir de teoría política la imprudencia de Juan Fernando. Y la tercera puede achacársele a los asesores de campaña que permitieron que el Twitter de Petro se convirtiera en una herramienta para alimentar la polémica en lugar de sofocarla. 

Gustavo Petro
Gustavo Petro / Foto: Colprensa

Aún es temprano para calcular las consecuencias que pueda tener el papayazo en los resultados de la elección presidencial. Lo que es seguro es que esta Semana Santa no le hizo ningún bien a Petro. Quienes lo han seguido como una forma de protesta frente a los escándalos de corrupción de las administraciones de la derecha sufrieron cierta decepción ante la explicación confusa, tardía e insuficiente de una reunión con símbolos vivos de la deshonestidad. 

Al mismo tiempo, los contradictores de Petro –y especialmente Fico Gutiérrez— pueden terminar beneficiándose de un menor entusiasmo en las filas del Pacto Histórico. Es prácticamente imposible que un votante de Petro se vaya para la causa de Fico Gutiérrez, pero sí es probable que se abstenga o busque una tercería. 

Antes de Semana Santa era muy difícil que Gustavo Petro ganara la Presidencia en primera vuelta. Después de lo que ha pasado en los últimos días es políticamente imposible. En cambio, por primera vez, algunos de los suyos contemplan la posibilidad de una derrota.