
Así sería la base que la Nasa quiere construir en la Luna: tres fases, energía nuclear y vida permanente desde 2032
La agencia espacial estadounidense presentó su hoja de ruta para instalar una presencia humana permanente en el polo sur de la Luna.
Por: Juan David Cano
La Nasa presentó su plan detallado para construir una base permanente en el polo sur de la Luna.
La hoja de ruta, revelada por el administrador de la agencia, Jared Isaacman, divide el proceso en tres fases progresivas que arrancan con una oleada de misiones robóticas, pasan por el ensamblaje de infraestructura semipermanente en 2029 y culminan con módulos de vivienda habitables desde 2032.
Fase uno: aprender antes de construir
La primera etapa es esencialmente un periodo de exploración y pruebas. La Nasaa enviará una serie rápida de al menos 25 misiones, de las cuales 21 son alunizajes, para estudiar en detalle la región del polo sur lunar, donde se han detectado depósitos de agua en forma de hielo que serían fundamentales para sostener una presencia humana.
Durante esta fase, vehículos exploradores realizarán pruebas de movilidad sobre la superficie.

También se harán las primeras demostraciones de tecnologías clave para lo que viene: unidades de calentamiento por radioisótopos nucleares, sistemas de energía, navegación y comunicaciones. Es, en palabras de la propia Nasa, la fase de "aprender, probar y construir".
Fase dos: la infraestructura toma forma (2029)
A partir de 2029 comenzará el ensamblaje de lo que la agencia describe como una infraestructura semipermanente.
En esta etapa se desplegarán sistemas ampliados de energía solar y las primeras capacidades de energía nuclear sobre la superficie lunar, lo que permitirá sostener operaciones más complejas y de mayor duración.
Los vehículos exploradores serán más avanzados y podrían sumarse drones de largo alcance para misiones de reconocimiento.
Las redes de comunicación entre la superficie y la órbita lunar se reforzarán para garantizar conectividad constante. Según el plan, en esta fase se entregarán cerca de 60 toneladas de carga a través de 24 viajes logísticos, lo que da una idea de la escala de la operación.
Fase tres: vivir en la Luna (desde 2032)
La tercera etapa es la más ambiciosa. Desde 2032, la Nasa prevé instalar módulos de vivienda semipermanentes con espacio suficiente para que los astronautas puedan habitar durante períodos prolongados.
Estos módulos estarán respaldados por reactores de fisión nuclear en superficie, la misma tecnología que se probará antes en misiones intermedias, capaces de suministrar energía de manera constante, independientemente de los ciclos de luz solar.

Los astronautas contarán con vehículos exploradores presurizados, con cabina cerrada y atmosfera controlada, que les permitirán hacer viajes de larga distancia sobre la superficie lunar para llevar a cabo investigaciones científicas y exploración geológica.
La logística de suministros estará respaldada por un sistema de transporte diseñado específicamente para mantener la base en funcionamiento de manera continua.
20.000 millones de dólares y la sombra de China
Isaacman advirtió que el proyecto no será barato ni inmediato. Para las dos primeras fases, la Nasa prevé invertir aproximadamente 20.000 millones de dólares en los próximos siete años, destinados a decenas de misiones.
"La base lunar no aparecerá de la noche a la mañana. Para las dos primeras fases, en los próximos siete años invertiremos aproximadamente 20.000 millones de dólares, que irán destinados a docenas de misiones", reconoció el administrador.
A pesar de esto, el trasfondo geopolítico pesa. Estados Unidos y China compiten por establecer primero una presencia permanente en la Luna.

Isaacman no esquivó ese punto: "Es una posibilidad que China gane y llegue antes. Si no abordamos los cambios expuestos, nosotros podríamos perder esa carrera".
El plan también implica un cambio de prioridades dentro de la propia agencia. El proyecto de una estación espacial en órbita lunar, conocido como Lunar Gateway y desarrollado en colaboración con la Agencia Espacial Europea, quedará en pausa para redirigir esos recursos hacia la base en la superficie.
Isaacman descartó que se trate de una cancelación definitiva, pero fue claro en la lógica detrás de la decisión: "Todos nuestros socios internacionales van a preferir que sus astronautas pisen la Luna, en lugar de quedarse dando vueltas a su alrededor en una estación".
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