
ELN afirma que está listo para negociar la paz o continuar la guerra con el próximo gobierno
El ELN advirtió que mantendrá la confrontación armada si el próximo gobierno no abre espacios de negociación y aseguró que una eventual ofensiva militar no pondrá fin a la organización, que afirma haber fortalecido su presencia y capacidad operativa en los últimos años.
A pocos días de la segunda vuelta presidencial en Colombia, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) afirmó que está dispuesto a retomar las conversaciones de paz con el próximo mandatario, independientemente de quién resulte elegido entre los candidatos Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda.
Las declaraciones fueron entregadas por Emerson Alirio Martínez, conocido con el alias de Yerson, comandante del Frente de Guerra Occidental, durante una entrevista concedida a Reuters desde una zona selvática del departamento del Chocó.
Según el jefe guerrillero, la continuidad o no de un proceso de diálogo dependerá de la voluntad política del nuevo gobierno. No obstante, advirtió que la organización mantendrá la confrontación armada si considera que no existen condiciones para una negociación.

ELN condiciona la continuidad del diálogo a la postura del nuevo presidente
De acuerdo con 'Yerson', el grupo insurgente está dispuesto a sentarse a negociar con la próxima administración si se abren espacios para avanzar en una mesa de conversaciones.
El comandante aseguró que el ELN no descarta ningún escenario tras las elecciones del próximo 21 de junio y afirmó que la organización continuará en resistencia armada en caso de que el nuevo gobierno opte por fortalecer las operaciones militares.
Las declaraciones se producen luego de que el presidente Gustavo Petro concluyera su mandato sin alcanzar un acuerdo definitivo con esta guerrilla, pese a haber impulsado la política de Paz Total durante los últimos cuatro años.
Mientras Iván Cepeda ha manifestado su intención de mantener abiertos los canales de negociación con los grupos armados, Abelardo de la Espriella ha propuesto endurecer la respuesta del Estado frente a las organizaciones ilegales.
El grupo armado asegura que puede resistir una mayor presión militar
Ante la posibilidad de un cambio en la estrategia de seguridad del Gobierno, alias Yerson sostuvo que el ELN cuenta con la experiencia suficiente para enfrentar una eventual ofensiva militar.
El jefe insurgente afirmó que, a lo largo de más de seis décadas de conflicto, la organización ha logrado adaptarse a diferentes contextos y rechazó la posibilidad de que una intensificación de las operaciones estatales pueda llevar a su desarticulación.

Además, aseguró que durante los últimos años el grupo ha incrementado su número de integrantes, fortalecido su presencia territorial y modernizado parte de su capacidad operativa.
ELN reconoce que continuará con las llamadas “retenciones económicas”
Uno de los puntos más controvertidos de la entrevista fue la posición del ELN frente a los secuestros con fines extorsivos, una práctica que el grupo denomina “retenciones económicas”.
Según explicó el comandante, esta actividad seguirá siendo una de las fuentes de financiación de la guerrilla, al considerar que renunciar a ella pondría en riesgo la sostenibilidad de la organización.
Asimismo, negó que el ELN participe directamente en la producción o comercialización de cocaína, aunque reconoció que la estructura obtiene recursos mediante el cobro de impuestos ilegales a actividades como el narcotráfico, la minería, el transporte y la ganadería en las zonas donde mantiene presencia.

Durante la entrevista, alias Yerson señaló que cualquier negociación de paz debe ir más allá del desarme y enfocarse en resolver problemáticas estructurales como la pobreza y la desigualdad.
El comandante aseguró que la desmovilización no puede ser la única condición para alcanzar un acuerdo y defendió que las transformaciones sociales y económicas deben ser el eje central de cualquier proceso de paz.
El ELN, considerado una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea, ha sostenido diálogos con distintos gobiernos colombianos desde la década de 1990, sin que hasta el momento se haya concretado un acuerdo definitivo.
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